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Estudiantes de la UAEMéx denuncian espionaje político

El 17 Marzo estudiantes de la UAMéx hicieron públicas las pruebas del espionaje político que sufren, aquí reproducimos la denuncia del Colectivo Barro Negro.

Martes 24 de marzo | 19:44

«UAEMéxEspía. Crónica de una persecución anunciada.

El día 17 de marzo en una rueda de prensa convocada en el paro que se sostiene en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México, integrantes del Comité Coordinador de Lucha hicieron públicos documentos que revelan que la Universidad ha implementado una campaña de espionaje en contra de sus estudiantes.

En los documentos encontrados en las oficinas del Centro Juvenil Universitario de la UAEMéx se observan índices con análisis de riesgo, perfiles con nombres, fotografías, direcciones, redes sociales, números telefónicos, páginas y grupos de Facebook y actividad en las redes sociales de estudiantes disidentes denominados como “subversivos”.

La página de Facebook de nuestra organización “Colectivo Tlilzokitl” (hoy “Colectivo Barro Negro”), así como el perfil “Barro Negro” y nuestras cuentas personales fueron monitoreados por el Centro Juvenil Universitario. También se recolectó información personal creando perfiles sobre las personas que conformamos el colectivo. Con esto la UAEMéx violó nuestra privacidad, vulneró nuestra seguridad y amenaza nuestros derechos de libre asociación y expresión.

A decir verdad, no nos sorprende saber que la UAEMéx ha sostenido esta campaña de vigilancia y espionaje desde por lo menos hace 8 años. Siempre supimos que la Universidad, caracterizada por su negativa a la democracia y a la pluralidad de voces y por su apego al PRI, vigilaba y hostigaba a las personas disidentes que buscaban mejorar la situación de la institución, pues nosotros mismas vivimos en carne propia la persecución política y la violencia institucional por parte de la Universidad y de las fuerzas del Estado. La diferencia existente entre la situación de hace unos años y la existente hoy en día es que ahora tenemos pruebas que pueden sostener nuestra denuncia de que a lo largo de muchos años hemos sido víctimas de violencia por parte de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Desde que el colectivo inició sus actividades dentro de la universidad hemos sido víctimas de hostigamiento por parte de las autoridades de la Universidad y del personal de seguridad institucional.

El día 6 de noviembre del año 2015, en el evento de inauguración del arco techo de la explanada del Centro Universitario UAEM Zumpango, al comenzar a hacer un acto de protesta por la situación de inseguridad que vivíamos en las inmediaciones de la Universidad, fuimos interceptadas por personal de la Universidad en diversas ocasiones.

La situación más alarmante sucedió cuando integrantes del colectivo nos encontrábamos dentro de un salón organizando nuestras actividades y acto seguido hubo una irrupción por parte del entonces encargado del departamento de titulación, quien con ayuda del personal de intendencia abrió la puerta de manera violenta para cuestionarnos acerca de lo que estábamos haciendo, utilizando un discurso intimidatorio y chantajista. Esta persona amenazó diciéndonos que no olvidáramos que todo que hacíamos tenía consecuencias.

Al realizar eventos políticos y culturales dentro de la Universidad, era muy común que el personal de seguridad se acercara a preguntarnos nuestros nombres y nuestros números de cuenta institucional, así como también era habitual que nos cuestionaran sobre quién nos había autorizado poder realizar nuestro evento. Nunca respondíamos ante tales cuestionamientos pues estábamos en todo nuestro derecho de hacer libre uso de los espacios de nuestra Universidad.

Ante nuestra negativa de responder el personal de seguridad comenzaba a compartir información a través de su radio y a tomarnos fotos sin nuestro consentimiento. Fueron bastantes ocasiones en las que nos enfrentamos a este hostigamiento y en repetidas oportunidades denunciamos públicamente tales actos a lo que las autoridades respondían que ellas en ningún momento habían dado orden de que se actuara de tal manera y que se corregirían esas actitudes por parte del personal de seguridad. Sin embargo, las palabras y promesas de las autoridades se iban con el viento y cada evento organizado por el colectivo era un nuevo caso de hostigamiento hacia nosotros.

El hostigamiento que sufrimos también nos reveló que la UAEMéx sostenía una despreciable complicidad con dependencias ajenas a la Universidad, y esto supone un riesgo a la autonomía de nuestra casa de estudios. Personal de la Secretaría de Gobernación e infiltrados de la policía estatal ingresaban a las instalaciones del CU UAEM Zumpango ha vigilar nuestras acciones y a dialogar en secreto con las autoridades. En una ocasión, un informante del cuerpo administrativo nos comentó que las personas que se encontraban en la oficina de a lado sosteniendo un diálogo con el entonces director Rodolfo Téllez Cuevas, eran personas de Gobernación que habían ido a solicitar el reporte periódico y que la principal preocupación que tenían era la de vigilar todos nuestros movimientos ya que nuestras acciones estaban teniendo un verdadero impacto en la Universidad.

En un caso parecido, el día 22 de septiembre del año 2015, en el marco de nuestro evento Jornada de las resistencias por Ayotzinapa, dos sujetos no identificados estaban rondando por los espacios de la Universidad y tomando fotos de nuestros carteles y de nosotros. Cuando se les abordó y se les cuestionó sobre las fotos a nuestra persona, los dos hombres alegaron que eran periodistas de un medio libre, inexistente, por cierto, y que estaban cubriendo los eventos políticos en apoyo al movimiento de Ayotzinapa. Intentaron obtener nuestros nombres y nuestros números telefónicos sin lograrlo.

Ante nuestra negativa de proporcionarles dato alguno, uno de ellos nos dejó su número telefónico para que le mandáramos mensaje por si teníamos otro evento y ellos pudieran darle difusión y cubrirlo. Aunque conservamos su número nunca enviamos mensaje alguno. Meses después, se cambió la foto de perfil del WhastApp del supuesto periodista y en su lugar aparecía el mismo hombre, pero con el uniforme de la policía estatal.

Toda esta persecución por parte de las fuerzas del Estado se dio en complicidad con las autoridades de la Universidad. Así como ellos nos tenían ubicados a nosotros, nosotras también los teníamos ubicados a ellos. Fueron diversas ocasiones en las que personal de Gobernación se reunía con el entonces encargado del despacho de la dirección, Rodolfo Téllez Cuevas. Las autoridades de la UAEMéx siempre han trabajado de la mano con las fuerzas represivas de los gobiernos priístas del Estado de México y les abrían las puertas para que pudieran operar libremente.

En el caso del espionaje sistematizado, como lo narran las compañeras de la Colectiva Manada de Lobas del Centro Universitario UAEM Zumpango, el director Raymundo Ocaña de viva voz dijo que existían “grupos de inteligencia” conformados por la Universidad, los cuales tenían la función de rastrear y vigilar páginas y perfiles en redes sociales de grupos y/o personas involucrados en la organización política y que difundieran información “subversiva” sobre la Universidad. Esta “confesión” se dio el 6 de septiembre del 2018 al querer intimidar a las compañeras que estaban realizando un acto de denuncia de acoso por parte de los docentes.

El director Raymundo Ocaña, también protagonizó un acto de intimidación cuando distintos compañeras íbamos camino al centro del municipio de Zumpango a protestar frente al palacio municipal por el incidente donde policías municipales habían ingresado a las instalaciones del Centro Universitario para detener a un compañero estudiante, acto que violó la autonomía de la Universidad. Antes de llegar a nuestro destino, pero ya fuera de las instalaciones del espacio académico, el director nos interceptó y trató de impedir que nos manifestáramos y amenazó con la existencia de repercusiones académicas sobre los participantes en la protesta.

El no proporcionarnos los espacios de nuestra Universidad, el limitarnos los recursos, la estigmatización y el desprestigio hacia las y los integrantes del colectivo, son otras formas en las que vivimos la criminalización de la protesta.

Hoy, compañeros del Comité Coordinador de Lucha afrontan la presión para ceder y entregar los espacios que todavía se encuentra en paro aun cuando el rector Alfredo Barrera Baca no ha atendido ningún punto del pliego petitorio. Se deslegitima su lucha por cubrirse los rostros, pero la Universidad persigue a las voces disidentes. Se les hace un llamado al diálogo cuando Barrera Baca se ha negado a atender las convocatorias de los estudiantes y ha buscado la confrontación del estudiantado. Más alarmante aun, algunos miembro del Comité tienen denuncias penales en su contra por su labor como militantes.

Desde el colectivo Barro Negro nos solidarizamos con los compañeros y compañeras paristas de la UAEMéx. Tomamos la postura de que no puede haber una entrega de las instalaciones sin que se hayan atendido las demandas de la comunidad estudiantil. Denunciamos una criminalización del movimiento estudiantil por parte de las autoridades de la Universidad Autónoma del Estado de México; la red de espionaje que la Universidad ha operado a través del Centro Juvenil Universitario es la prueba fehaciente de ello.

Exigimos un alto a la criminalización de la protesta social. Exigimos que la Universidad abra una investigación en torno a la red de espionaje descubierta recientemente. Exigimos particularmente que las autoridades del Centro Universitario UAEM Zumpango rindan cuentas de su papel en la sucia campaña. Los antiguos encargados del despacho de dirección, Francisco Javier García Lavalley y Rodolfo Téllez Cuevas y el actual director, Raymundo Ocaña Delgado, deben aclarar cuál fue y ha sido el papel de su persona y de su administración en el espionaje y la vigilancia.

Por último, hacemos responsables a la Administración Central de la Universidad Autónoma del Estado de México y a la Dirección del Centro Universitario UAEM Zumpango de cualquier ataque directo o indirecto contra la integridad física, emocional y/o académica que pudiera suscitarse en contra de los estudiantes organizados, colectivos y diversas organizaciones.
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