Géneros y Sexualidades

RUMBO AL 8M

Este 8 de marzo: ¡paremos todo!

El desarrollo del movimiento de mujeres tiene que comenzar a caminar más allá del repudio a la violencia. Creemos que las mujeres podemos ser un actor político que no solo luche contra el feminicidio y las desapariciones, sino que avance en enfrentar los despidos, recorte de derechos laborales, y cualquier ataque a los sectores de trabajadores y populares, de los cuales el 50% somos mujeres.

Pan y Rosas México

México | @PanyRosasMex

Miércoles 27 de febrero | 19:47

La tercera convocatoria a paro internacional de mujeres para este 8 de Marzo, en México cae en cielo poco tranquilo. Desde los primeros días de enero, miles de obreras y obreros en Matamoros, Tamaulipas pararon sus fábricas para exigir un aumento salarial digno y en lucha contra recortes de derechos laborales como el bono anual.

A esta enorme lucha, en la que el 80% de quienes están a la cabeza son mujeres, se han sumado en las últimas semanas huelgas del sector universitario, de trabajadores administrativos y docentes que pelean un aumento salarial y contra los embates a la educación pública en nivel superior. Trabajadoras y los trabajadores estatales -un sector compuesto mayoritariamente por mujeres, muchas de ellas madres solteras- están también en lucha contra los despidos del plan de austeridad de López Obrador.

Las obreras de Matamoros nos han marcado el camino de cómo es que podemos conquistar nuestros derechos. Ellas junto a sus compañeros, con movilizaciones y paros de la producción lograron arrancarle sus exigencias a la patronal. Nos muestran que solo confiando en nuestras propias fuerzas y recuperando métodos combativos como el paro o la huelga, podemos avanzar en la conquista de nuestros derechos.

Esto refresca la idea de que es posible parar y que es necesario hacerlo contra la violencia y la precarización que nos afecta mayoritariamente a nosotras. En primer lugar sostenemos que deben ser las centrales sindicales que se reclaman democráticas, como la NCT y la UNT, en conjunto con el magisterio combativo, quienes convoquen y hagan efectivo un paro para el #8M.

Creemos que las movilizaciones contra la violencia, y el incipiente movimiento de mujeres en México puede aportar en solidarizarse y abrazar la causa de las y los obreros a nivel nacional, pero para eso es necesario comenzar a cuestionar las políticas laborales de este gobierno, y retomar este 8M todas sus justas demandas. Porque como lo vimos en Matamoros, si gana un sector de trabajadores y trabajadoras el resto estaremos en mejores condiciones para luchar por nuestros derechos.

El desarrollo del movimiento de mujeres tiene que comenzar a caminar más allá del repudio a la violencia. Creemos que las mujeres podemos ser un actor político que no solo luche contra el feminicidio y las desapariciones, o por el derecho al aborto, sino que avance en enfrentar los despidos, recorte de derechos laborales, y cualquier ataque a los sectores de trabajadores y populares, de los cuales el 50% somos mujeres.

4T: militarización y recorte de derechos

A escasos tres meses, pese a la composición del parlamento y el congreso de mujeres, el gobierno de AMLO ha mostrado que la vida para las mujeres en este país no ha cambiado nada.

Recientemente múltiples denuncias de intentos de desapariciones en el Metro de la CDMX vino a confirmar que las redes de trata siguen operando. Otras notas revelaban lo que denunciamos desde siempre que es la colusión entre funcionarios y la policía con las bandas delincuenciales.

La respuesta del gobierno federal no ha sido muy distinta a la de los últimos 12 años. Aumentar el sistema de seguridad, cámaras, policías, que se ha mostrado que no solo obstaculizan las denuncias cuando se quiere exigir justicia sino que muchas veces forman parte del problema.

A la par de eso, la escandalosa aprobación de la Guardia Nacional con mando civil que ocupe un militar retirado (una verdadera burla), de manera unánime por todos los partidos en el congreso, la cual dota de un marco legal de actuación para el ejército.

Es evidente la continuidad de la militarización del país que ha dejado un ascenso brutal en violaciones a derechos humanos y un aumento del 800% en las cifras de feminicidio. El propio AMLO declaró que la Guardia Nacional podría asemejarse a los cascos azules de la ONU, ignorando las innumerables denuncias de atropellos a derechos humanos, y sobre todo múltiples violaciones a mujeres de los países en los que intervenían dichos cuerpos.

Mientras de manera acelerada se aprobó la Guardia Nacional, y otras iniciativas, el derecho al aborto legal, seguro, libre y gratuito no ha aparecido como una de las prioridades del gobierno federal, pese a que es una exigencia de las organizaciones de mujeres y feministas.

Incluso, no solo no se ha avanzado en un derecho elemental como lo es el aborto, sino que se ha avanzado contra de otras conquistas, como las guarderías o los refugios transitorios.

Que con el discurso del “combate a la corrupción” y la “austeridad republicana”, corta con dos elementos básicos en los derechos de mujeres trabajadoras y en situaciones de violencia.

Por eso, este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, marchemos contra la precarización laboral, los despidos y por los derechos de las mujeres con las obreras de Matamoros, las estatales, las maestras y las trabajadoras universitarias al frente.

Independientes de todos los partidos del congreso que votaron la Guardia Nacional y avalaron el plan de austeridad que busca dejar en la calle a más de 200 mil familias.

Que los sindicatos que se reinvindican democráticos, como la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y la Nueva Central de Trabajadores (NCT) llamen al paro del 8M en camino a un paro nacional en solidaridad con el movimiento 20/32 de Matamoros y el conjunto de las luchas obreras, y ponga en pie una coordinación para que ninguna lucha quede aislada.

Las mujeres al frente para enfrentar a la derecha continental

La derecha a nivel internacional comienza a avanzar. La llegada de Trump al poder en EEUU significó amenazas y ataques a derechos conquistados históricamente por las mujeres y la comunidad LGTBI, como se expresa en su cruzada contra “la ideología de género”, entre otros agravios contra las comunidades migrantes y afros.

Se suma al panorama el gobiernos de Bolsonaro en Brasil -heredero del golpe institucional que impulsa un plan contra los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBI- y responsable político del asesinato de Mariel Franco. También la imposición de Guaidó en Venezuela como parte de la ofensiva imperialista de EE.UU., y los partidos de extrema derecha que comienzan a configurarse en distintos países, como Vox en el Estado Español, y con ello el ataque a los derechos de las y los trabajadores.

A la par de esta situación surge un potente movimiento de mujeres a nivel internacional, con expresiones de movilizaciones contra el feminicidio y la violencia, por el derecho al aborto legal seguro libre y gratuito, entre otras demandas. Lo que destaca son las miles de trabajadoras que luchan por derechos laborales y contra las políticas de ajuste de sus gobiernos. Las mujeres que son parte de los chalecos amarillos en Francia, las obreras enfrentando al FMI y Macri en Argentina, las luchas docentes en EEUU, las mujeres de Haití ante la crisis que enfrentan a su gobierno, son solo algunos ejemplos.

Vemos pues, nuevas generaciones de mujeres que evidencian que pese a los avances en las conquistas de ciertos derechos, la gran mayoría forman parte de las filas de la precarización laboral, componiendo el 70% de los trabajos precarios a nivel mundial. Es decir, pese a que pareciera que los avances en la ley traerían a las mujeres mejores condiciones de vida, esto contrasta con la violencia y miseria que viven millones de trabajadoras y jovenes en todo el mundo.

Por eso, este 8M marchemos también contra el imperialismo estadounidense, Trump y su política “proteccionista” y xenófoba, contra Bolsonaro, el racismo, la violencia policial y por justicia para Marielle Franco.

Lo queremos todo

Ante este panorama creemos indispensable la construcción de un potente movimiento de mujeres a nivel nacional, que se apueste a luchar contra el feminicidio y la precarización laboral, con las mujeres trabajadoras al frente, quienes nos han mostrado que es posible poner contra las cuerdas a la patronal y a la burocracia sindical.

Este movimiento de mujeres debe mostrar su fuerza en las calles, sin ninguna confianza en este nuevo gobierno, organizándonos desde cada centro de estudio y de trabajo para imponer nuestras demandas.

El movimiento de mujeres debe denunciar los ataques a los sectores de trabajadores, los despidos a estatales, los aumentos salariales raquíticos, y apoyar los procesos de huelga que sostienen en tres universidades públicas a nivel nacional.

Previo a la llegada de AMLO denunciamos en múltiples ocasiones la militarización y su vínculo con la violencia hacia las mujeres, por eso denunciamos ahora el que se apruebe la Guardia Nacional, y exigimos que el presupuesto invertido en la militarización se destine a demandas reales como a la educación para combatir la precarización de los trabajadores universitarios y del sector educativo en general, o medidas contra la violencia como refugios transitorios para mujeres víctimas de violencia o se invierta en el sistema de salud para atender la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

El movimiento de mujeres comienza a despertar a nivel internacional, y nuestra fuerza junto a los sectores de trabajadores y sectores populares es capaz no solo de conquistar derechos elementales como el aborto, sino de comenzar a cuestionar las bases de este sistema capitalista y patriarcal que no tiene nada que ofrecernos, salvo violencia y miseria.

Nos vemos en las calles este 8 de Marzo a las 4 pm en el Ángel de la independencia.






Temas relacionados

#8M   /   #ParoInternacionalDeMujeres   /   8 de Marzo   /   Pan y Rosas   /   Géneros y Sexualidades

Comentarios

DEJAR COMENTARIO