Internacional

SEMANA POR EL FUTURO

Estados Unidos: la juventud se levanta en las entrañas del capitalismo

Wall Street, en el centro de Manhattan, es probablemente el lugar con la mayor concentración de capitalistas en todo el mundo. El viernes, unos 250,000 jóvenes sacudieron las estrechas calles durante la huelga contra el cambio climático.

Sábado 21 de septiembre

Al mediodía, una hora antes de que comenzara la marcha, Foley Square ya estaba llena. La pequeña plaza frente al Ayuntamiento de la ciudad de New York en el Lower Manhattan se llenó rápidamente de jóvenes que llevaban carteles pintados a mano. Siguieron llegando durante horas, en su mayoría estudiantes de secundaria, aunque también asistieron estudiantes de primaria.

Fue una de las movilizaciones más grande de la primera jornada de lucha global para exigir a los gobiernos del mundo medidas inmediatas contra el cambio climático.

Cuando la multitud empezó a cantar "Fuck Trump" (a la mierda Trump), vi que sus ojos se abrieron de par en par mientras se reían entre ellos - la imagen de miles de personas gritando "fuck" claramente los divirtió. Asistieron niños de tan sólo diez y once años, orgullosos de mostrar sus carteles en cartulina. Uno de ellos representaba a un minion y decía: "Este minion se está derritiendo por tu culpa. Un minion triste". Otros decían "Salvemos el mundo" o, uno particularmente creativo de un niño de unos 10 años, "Toda película de desastres comienza con un presidente que ignora a un científico".

Estos chicos tienen miedo. Miedo por su futuro, y por el futuro del planeta. Como escribió un estudiante: " Tú morirás de viejo. Nosotros moriremos por el cambio climático". El mismo mensaje se repitió en las más de 3.500 protestas que hubo hoy en todo el mundo. Los jóvenes quieren un planeta habitable. Saben que para que eso suceda, necesitan movilizarse. Al decir de uno de mis carteles favoritos: "the ocean is rising, but so are we." (algo así como los océanos suben pero nosotros nos levantamos).

El Departamento de Policía de New York, en cambio, fue el que creó el caos: instalaron vallas por toda la plaza Foley. Demostraron que le dan prioridad a los miles de auto que día día inundan y colapsan las calles de la ciudad. Sin embargo, muy pronto, los jóvenes estaban trepando las vallas y cerrando el tráfico ellos mismos. Una lección importante para los jóvenes, muchos de los cuales estaban participando en su primera gran manifestación.

El gobierno de la ciudad, bajo el liderazgo del demócrata Bill DeBlasio, también mostró sus verdaderos colores. DeBlasio intenta posar de progresista preocupado por el cambio climático. Decretó que los 1,1 millones de estudiantes de la ciudad podrían faltar a la escuela si obtenían el permiso de sus padres. Pero también prohibió que los profesores hicieran huelga junto a sus alumnos, porque esto violaría su "neutralidad". El sindicato de maestros, lamentablemente, no llamó a sus miembros a parar a pesar de la prohibición. Muchos estudiantes de secundaria debieron ir solos. Los más jóvenes fueron en grupos organizados por los padres y acompañantes.

Un estudiante de la Escuela Secundaria Bard, por ejemplo, estimó que el 70% o más de los estudiantes se habían unido a la huelga. Los profesores se vieron obligados a dar clases con una o dos personas.

La marcha partió tarde, serpenteando a través de un laberinto de vallas policiales. Sin embargo, los jóvenes huelguistas siguieron cantando y cantando durante horas. Según los organizadores, 250.000 personas participaron en la huelga por el clima. La ruta de poco más de un kilómetro atravesaba de Wall Street. En ninguna parte del mundo hay mayor concentración de gángsters capitalistas que ponen en peligro la supervivencia de la humanidad por sus ganancias.

Los jóvenes fueron con mensajes fuertes. La mayoría de los carteles contenían consignas populares como "No hay un planeta B", pero también había algunas consignas anticapitalistas en los carteles. "Olvídate de las pajitas", decía uno, rechazando las campañas que ponen la responsabilidad del cambio climático sobre los hombros de los consumidores. Otro decía: "Reformar el capitalismo no nos salvará." Como dijo una niña de 13 años a Left Voice: "Tenemos que protestar contra el capitalismo porque claramente las cosas no salieron bien porque las corporaciones han estado destruyendo nuestro planeta".

La ciudad de New York tiene más trabajadores sindicalizados que en cualquier otro lugar de los Estados Unidos, pero pocos hicieron un llamado para movilizar a sus miembros. Había contingentes del PSC (profesores universitarios) y de SEIU 1199 (trabajadores de la salud), así como trabajadores del sector informático organizados por su cuenta. La mayoría de estos últimos se habían tomado un día libre. "La gente que trabaja en tecnología tiene más privilegios", dijo David, ingeniero de software, "y por lo tanto más responsabilidad". Las empresas de tecnología podrían desempeñar un papel fundamental en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y los trabajadores se están organizando para eso. En la sede de Amazon en Seattle, por ejemplo, 1.700 trabajadores abandonaron el trabajo.

Una canción cantada por los jóvenes manifestantes decía: "Vamos a hacer huelga porque el agua está subiendo. Vamos a hacer huelga porque la gente está muriendo. Vamos a hacer huelga por ti, ¿vas a hacer huelga por nosotros?" Como lo demostró el número de trabajadores que se unieron a las decenas de miles de estudiantes en New York, los jóvenes están teniendo un gran efecto en la clase obrera, la gente que mantiene la economía capitalista funcionando todos los días, y por lo tanto puede pararla.

La marcha tardó varias horas en atravesar las estrechas calles y llegar a Battery Park, lugar donde se haría un acto. Los discursos fueron comprometidos, pero reflejaban las ideas contradictorias del movimiento en este momento. Dos jóvenes activistas fueron muy aplaudidos cuando dijeron: "¡Necesitamos una revolución, porque se les está acabando el tiempo!" Pero seguido añadieron: "Un día seremos nosotros los que estemos en el Congreso y la Casa Blanca". Existe un fuerte deseo de "revolución", pero mucha gente todavía se imagina que una revolución hacia una forma sostenible de sociedad puede darse dentro de las instituciones del capitalismo. El siguiente orador exigió correctamente una acción urgente, pero luego propuso "votar" y "plantar árboles", cosas que, aunque útiles, no tienen en cuenta la magnitud de la catástrofe a la que nos enfrentamos.

El acto terminó con un discurso de Greta Thunberg, la activista climática sueca de 16 años que cruzó el Atlántico en un velero. "¡Somos imparables!", gritó. El lunes comienza en la ciudad de New York la Cumbre del Clima de la ONU. Está claro, sin embargo, que los políticos capitalistas no ofrecerán más que palabras lindas y promesas vacías. Esta huelga fue sólo el principio. Como dijo un manifestante: "¡La huelga es sólo el comienzo de derribar el sistema!"

El artículo original fue publicado en Left Voice, parte de la red internacional La Izquierda Diario.






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