Política México

PANORÁMA POLÍTICO

Escándalo y crisis en los gobiernos estatales: ¿otro foco “rojo”?

Gobernadores, ex gobernadores, distintos partidos, un signo común: escándalo, corrupción, descrédito que toca a la “clase política” al servicio de los empresarios

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Viernes 21 de octubre de 2016 | Edición del día

La crisis que recorre como una epidemia a los gobiernos estatales es un signo más del desprestigio de las instituciones y los principales partidos.

Una podredumbre que no cesa

Hace algunos meses, no faltaron los analistas que señalaron que la caída electoral del PRI el pasado 5 de junio era el resultado de los innumerables casos de corrupción protagonizados por sus gobernadores, como Javier Duarte, César Duarte y otros.

Otro factor fundamental fue la pérdida creciente de popularidad de Enrique Peña Nieto, quien llegó a niveles históricamente bajos, también sacudido por escándalos como el de la Casita Blanca, y que además preservó entonces a sus “amigos”, como Javier Duarte y Humberto Moreira.

La crisis de los gobiernos locales no es patrimonio exclusivo del PRI. Aunque sean de distinto origen partidario, las causas son comunes: desde enriquecimiento personal y desvío de fondos públicos, hasta utilización de prestanombres y lavado de dinero. Esto, en un contexto donde su popularidad ha sido mermada por estar al frente de la represión, la militarización y la violencia contra las mujeres y los periodistas, y por los recortes al gasto público.

En las últimas semanas, casos sonados como el de los priistas Javier Duarte y el “pirata” Roberto Borge, y el panista Guillermo Padrés, sacaron nuevamente a la luz los escándalos que recorren los distintos estados. A la caída de la popularidad de Peña y la crisis que se sintió en su gabinete con la salida de Luis Videgaray, ahora se agrega un mayor desprestigio de los gobiernos locales. Verdaderos focos rojos que pueden derivar en movilizaciones populares, como se vio en Veracruz.

Todo esto es una manifestación más, pero muy importante, tanto de la podredumbre que corroe las instituciones, como de la desconfianza que despiertan los principales partidos políticos que gobiernan a nivel federal o local.

Veracruz, de la licencia a un sospechado escape

El más sonado (por ahora) sigue siendo el caso de Javier Duarte. Su salida del gobierno de Veracruz era una jugada anunciada. Estaba escrito desde que el PRI perdió la gobernatura, signado por los escándalos de corrupción pero también por las acusaciones de estar involucrado en el asesinato de comunicadores como Nadia Vera y Rubén Espinosa.

Y también porque el gobierno de Duarte enfrentó movilizaciones -antes y después de las elecciones- donde sectores de trabajadores, de jóvenes y del pueblo, protestaban contra la administración y su responsabilidad en la represión, persecución y desapariciones forzadas. Como las que se dieron por el incumplimiento de pago de prestaciones salariales, o por la quita de recursos y alimentos en albergues y escuelas. Sin duda el punto cúlmine fueron las recientes desapariciones forzadas y los crímenes de Génesis Urrutia, Octavio Baruch y Leobardo Arroyo. Su licencia era imprescindible ya que podían desarrollarse nuevas y mayores movilizaciones, lo cual ninguno de los partidos ni Miguel Ángel Yunes, gobernador entrante, querían.

Despues de que el PRI le suspendiera los derechos políticos a Duarte -algo inédito en un gobernador en funciones- y que solicitara licencia de su cargo, muchos activistas sociales denunciaron en redes sociales que el ex gobernador saldría impune.

Los recientes anuncios de que habría escapado encendieron la indignación popular. El hecho es que aunque dicen que “no escapó” ... nadie lo encuentra aún. Si finalmente aparece, y es detenido, buscarán con ello dar una imagen de “lucha contra la corrupción” y contener el descontento que hoy existe.

La corrupción, patrimonio de todos los de arriba

Todos los partidos que gobiernan al servicio de los empresarios están envueltos en estos escándalos de corrupción. El ex gobernador de Sonora, el panista Guillermo Padrés, está hoy prófugo de la justicia, señalado por desfalcos al erario por 30,000 millones de pesos y recursos ilícitos por 9 millones de dólares. Los gobernantes de la Ciudad de México, de origen perredista, no se diferenciaron de sus pares panistas o priistas: allí está el caso de Marcelo Ebrard y la Linea 12 del Metro, que involucró tambien al hoy senador por Morena, Marcelo Delgado. Lo mismo podriamos decir los diputados y senadores, como es el caso de Emilio Gamboa Patrón. La lista podría seguir, como puede verse aquí.

Todos ellos representan los intereses de los grandes empresarios que controlan el país. A su servicio es que garantizan la militarización y la represión contra los que luchan, y la imposición de las reformas estructurales, desde la Educativa hasta la Laboral. Y es en pago por sus “servicios” que reciben cuantiosos privilegios y acrecientan sus fortunas personales.
Este régimen político solo puede ofrecer explotación y miseria, en tanto los grandes empresarios y los políticos que están a sus órdenes se enriquecen. Los trabajadores, y el conjunto de los explotados y oprimidos (como las mujeres, la comunidad sexodiversa, los pueblos originarios), deben prepararse para organizarse y luchar contra las instituciones de esta “democracia para ricos”.






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