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En plena pandemia continúa despilfarro de la UNAM para centros en el extranjero

La UNAM cuenta con 14 sedes a nivel internacional en 9 países distintos con un personal de 32 directores, administrativos y secretarios académicos. La diferencia de salario entre quienes laboran en el extranjero y los trabajadores y profesores de asignatura de la universidad en México, son enormes.

Jueves 6 de agosto | 15:43

Por medio de una solicitud de información a la Coordinación de Relaciones y Asuntos Internacionales (CRAI) por parte de una trabajadora académica de la UNAM, que nos hizo llegar a La Izquierda Diario, hemos tenido acceso a la planilla de contratación de las Sedes de la Universidad Nacional Autónoma de México en el Extranjero así como al presupuesto destinado a estas en los últimos 10 años.

Desde el 2010 la UNAM ha gastado un total de 810,814,811 de pesos en estas sedes, las cuales según la Gaceta, tienen como objetivo “la integración multicultural por medio de la enseñanza de lenguas, difusión cultural, extensión académica y relaciones con organismos educativos. Además, trabajan en la creación de diplomas de doble titulación, para facilitar los trámites de convenios de cotutelas.”

De las 14 sedes en el extranjero, tan sólo 4 de ellas generan ingresos por sí mismas, estas son la de San Antonio, Chicago, Los Ángeles y Canadá. De conjunto estos centros se dedican a la enseñanza del español y al intercambio de académicos para realizar conferencias.

En el informe entregado por la CRAI se puede ver que el sueldo más alto es el de el director de la sede en España, Juan Andrés Ordoñez Gómez -quien ha trabajado también en la ONU y como embajador de México en Marruecos-, el cual asciende a 8,000 euros al mes, esto es 213,056 pesos mexicanos y además es casi 8 veces el salario mínimo de el país europeo y 4 veces el salario que gana un español promedio.

A este le siguen los sueldos del coordinador de Francia, la directora de Alemania y del secretario académico de España quienes ganan 6,000 euros al mes lo cual equivale a 159,899 pesos. El salario más bajo lo tienen los administradores de EEUU, Canadá y Costa Rica y es de 4,000, es decir 90,564 pesos mexicanos, incluso éste es inmensamente mayor a lo que percibe un trabajador administrativo en México, que ronda entre 6 y 12 mil pesos mensuales.

De por sí es sabido que en las diferentes facultades e institutos de la UNAM en México existe una enorme diferencia salarial entre trabajadores administrativos y de confianza, o entre los profesores de asignatura y los de carrera y de todos estos con las altos funcionarios de la universidad, siendo que mientras un profesor de asignatura percibe alrededor de 4,000 pesos mensuales, el rector gana 177,889 pesos.

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Claramente el costo de la vida en países europeos o en Canadá y EEUU es considerablemente más elevado que en nuestro país, pero incluso contemplando esto, es inconcebible que mientras el 75% de los profesores de la UNAM -asignatura- no cuenta ni tan siquiera con un contrato permanente, un sindicato real y en el peor de los casos pueden llegar a ganar 300 pesos quincenales; a los funcionarios en el extranjero se les pague más que al presidente.

Si bien la colaboración académica en el extranjero abre grandes oportunidades para la investigación y la posibilidad de que docentes y alumnos hagan experiencias en otros países, existen al menos otros dos departamentos de la UNAM que se dedican a esto:la DGESI y la DGAPA.

Además la gran parte del presupuesto para estas sedes está compuesto por los altísimos sueldos de los funcionarios. Por ejemplo, el sueldo anual del director del centro en Alemania es de 2 millones y medio mientras el presupuesto del 2019 para dicho centro fue de 3 millones 600 mil pesos, es decir un 71% del total de dinero destinado va directo al bolsillo de Juan Andrés Ordoñez.

Mientras tanto los gastos para los viajes de los académicos e investigadores, no corren por la cuenta de los Centros de Estudio Mexicanos (CEM) sino por la DGAPA si los académicos lo solicitan por cuenta propia y se les concede. La infraestructura tampoco es un gasto contemplado, pues funcionan a partir de convenios con las universidades locales.

Llama la atención encontrar a personajes como Jorge Madrazo Cuéllar, director del centro en Seattle, exprocurador general de la república en el mandato de Ernesto Zedillo, cuyo sueldo es de 4,000 dólares mensuales.

En medio de la pandemia y la crisis económica a nivel internacional, son miles los estudiantes que no han podido continuar con sus estudios por falta de recursos y de profesores de asignatura que han perdido sus segundos trabajos que les permitían tener ingresos suficiente y ahora cuentan únicamente con los 4,000 pesos mensuales que les da la UNAM.

En este contexto es indignante que se destinen millones de pesos a los CEM cuando ni tan siquiera hay claridad sobre la labor que desempeñan pues como hemos explicado existen ya otras dependencias que tendrían que cumplir sus funciones.

Todo ese presupuesto podría estar destinado a garantizar realmente que el conjunto de los estudiantes tengan una beca que le sea suficiente para poder mantener sus estudios así como para aumentar los salarios de los trabajadores y profesores.

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Estas serían medidas que apuntarían a realmente garantizar el derecho a la educación pública y gratuita y a un trabajo digno, pero una vez más se comprueba que esta no es una de las prioridades de la rectoría.






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