Cultura

ENTREVISTA

En defensa del arte: ¿Qué es La Nana y por qué está en riesgo de desaparecer?

Entrevistamos al artista Nauhi Twomey, integrante de La Nana, Laboratorio Urbano de Arte Comprometido, en la Colonia Guerrero, en la Ciudad de México. Como muchos otros centros culturales, La Nana se encuentra en peligro de desaparecer ante la crisis económica agudizada por la pandemia.

Jueves 24 de septiembre | 15:16

Durante la pandemia han sido múltiples los sectores que se han visto golpeados por el confinamiento y por el deterioro de las condiciones de vida. Uno de ellos ha sido el sector de la cultura y el arte que incluso desde antes ya había denunciado la falta de apoyos por parte del gobierno así como despidos de los trabajadores estatales.

En esta ocasión, entrevistamos a Nauhi Twomey, quien es miembro de La Nana, Laboratorio Urbano de Arte Comprometido, en la Colonia Guerrero, que como muchos otros centros culturales se encuentra en peligro de desaparecer.

LD: Cuéntanos en qué consiste el proyecto de La Nana y de dónde surge

En 2006, un grupo de personas dedicadas a la gestión cultural, la comunicación y las artes, se reunieron para discutir la intersección del arte y la escuela, y concluyeron que el acceso a una educación artística era un acto de justicia social. De ese encuentro, nació ConArte (Consorcio Internacional Arte y Escuela, A.C.), creando efectivamente un organismo de la sociedad civil sin fines de lucro, enfocado en democratizar las artes en México, poniendo a disposición de comunidades históricamente excluidas una educación en artes, comenzando en el único lugar que podía garantizar la igualdad, la inclusión y la diversidad: las escuelas públicas.

Escogieron el Centro Histórico como lugar de trabajo porque siendo una zona con tanta riqueza patrimonial, las niñas y niños de las escuelas públicas vivían situaciones de exclusión y riesgo, falta de espacio público y altos índices de deserción escolar. Muches de elles procedían de comunidades fronterizas de la Ciudad de México y llegaban a las escuelas acompañando a sus padres y madres a la venta callejera, algunes incluso trabajando antes de entrar a la escuela.

Después de 3 años de investigar, aprender y trabajar desde nuestras mochilas, en 2008 finalmente obtuvimos nuestra casa permanente: La Nana, un lugar que había sido abandonado durante 10 años, después de haber sido una subestación eléctrica a principios del siglo XX y un emblemático salón de baile: el Salón México en su segunda etapa. Un año después de las renovaciones, se convirtió en el laboratorio urbano de arte comprometido, donde la escuela y la comunidad convergen a través de las prácticas artísticas. Un lugar donde artistas profesionales y docentes de aula trabajan junto con personas que no han tenido la oportunidad de acercarse a la experiencia artística. La Nana acoge un programa de exposiciones, talleres abiertos a todo tipo de públicos, formación docente, encuentros comunitarios y eventos culturales, haciendo también reapropiación de espacios públicos. Sus objetivos son fortalecer la convivencia en la Colonia Guerrero y zonas aledañas (Buenavista, Tepito, Tabacalera, Morelos, Tlatelolco, Centro y periferia de la CDMX) a través de las artes, defender el ejercicio de los derechos culturales e impulsar las alianzas y el trabajo en red.

LID: Ahora con la pandemia, ¿cómo ha sido su situación?

Sostener el espacio no ha sido fácil. Hemos sobrevivido inundaciones, apagones, terremotos, cambios de gobierno, ¡y más! Sólo una contingencia como la del COVID-19 ha logrado que desde el pasado 20 de marzo hayamos cerrado La Nana, nuestro Laboratorio Urbano de Arte Comprometido y suspendido todos nuestros programas de artes en escuelas públicas y con las comunidades de las colonias Guerrero y zonas aledañas. Seguimos las indicaciones sanitarias y dimos prioridad a la salud de todas las personas que han encontrado un cambio de vida a través del arte.

Esta situación ha afectado nuestras fuentes de ingreso y por ende nuestra sostenibilidad. Con muchísimo esfuerzo hemos logrado mantenernos hasta el día de hoy, pero estamos ante el inminente agotamiento de recursos y ante un panorama todavía incierto.

A través de la lucha y la dedicación, ConArte y La Nana han resistido la adversidad y han continuado sirviendo a sus comunidades. A medida que la pandemia se desata, intencionalmente hemos luchado por mantener nuestra presencia y mensaje de esperanza, que a través de las Artes podemos encontrar soluciones creativas a los conflictos en curso, enriqueciendo nuestros vecindarios y creando oportunidades para que las personas tengan alternativas. Como un colectivo de once personas dedicadas y diversas que creemos firmemente en la misión de ConArte y La Nana, perseveramos y apelamos al apoyo solidario y comunitario para permanecer en la lucha por los derechos culturales de niñes, jóvenes y personas mayores. Al carecer de financiamientos permanentes y ante el cierre de posibilidades de acceso a recursos que antes eran viables, al igual que otras organizaciones de la sociedad civil y espacios culturales, nos hemos enfrentado al debilitamiento de nuestra sostenibilidad.

Desde el pasado 28 de agosto lanzamos nuestra campaña de fondeo colectivo a través de la plataforma Donadora, con el nombre: Nueva Normalidad ConArte, que busca hackear el término oficial de la Nueva Normalidad, para hacer que incluya una educación en artes para aquellos históricamente excluídos de la vida artística y cultural en México. Queremos una #NuevaNormalidadConArte accesible para todos y todas. Sobre todo para cuando les niñes y jóvenes regresen a las actividades escolares y comunitarias presenciales, queremos estar ahí aportando desde nuestra trinchera lo que sabemos hacer: educación en artes, que a través de diversos estudios e indicadores, se ha comprobado que ayudan a la formación de seres más integrales, conscientes y respetuosos de la diversidad, activos en su propio auto-reconocimiento, construcción y expresión de la identidad. Queremos brindar a estas comunidades, las herramientas creativas para la resiliencia, reconstrucción de la seguridad interna y reducir los niveles de estrés y ansiedad que recientemente han aumentado exponencialmente por la pandemia y la crisis económica de sus familias.

Entre todes podemos hacer realidad una Nueva Normalidad ConArte, apoyando la campaña de fondeo colectivo que estará activa hasta el 27 de octubre. Para donar entra aquí. Recuerda que no hay donativo pequeño, cada peso cuenta. Los fondos recaudados se destinarán para el regreso a las actividades de educación en artes, que anualmente benefician a más de 3,000 niños y niñas de las escuelas públicas de la periferia del Centro Histórico de la Ciudad de México, y a más de 2,000 personas a través de nuestros programas como el PIVE (Programa Interdisciplinario por la NoViolencia) y La Nana, nuestro Laboratorio Urbano de Arte Comprometido en la Colonia Guerrero, así como proteger el bienestar de todas las familias que tenemos en ConArte y La Nana nuestra principal fuente de ingresos, y poder contar con todos los elementos y medidas de seguridad que se requieren para la reactivación presencial de nuestros programas.

LID: ¿Por qué encuentras que son necesarios los espacios artísticos y culturales como lo es La Nana?

La oferta artística y cultural del centro de la Ciudad de México se conecta poco con las necesidades de las colonias periféricas, por lo que en muchos casos sus habitantes quedan excluidos. Estas comunidades tienen necesidades de expresión y autoconocimiento a través de prácticas artísticas desde la proximidad, abiertas a sus realidades y que les consideren como actores y no sólo espectadores.

Colonias y barrios como la Guerrero, son espacios usualmente estigmatizados, que han vivido en la negligencia y abandono por parte de las autoridades. Durante décadas se dejaron escalar los niveles de violencia, pobreza, tráfico de drogas, etc. Cuando la Nana abrió sus puertas en 2009, les niñes no salían a jugar a sus patios, les vecines no confiaban entre elles, la apatía, desconfianza y el medio eran factores de aislamiento y conflicto comunitario. Había poco conocimiento de la memoria y poca valoración de la riqueza cultural e histórica de una zona donde se habita desde el desplazamiento o desde la migración.

Tener espacios como La Nana en las comunidades ayuda a conectar mundos, pues en otros contextos, artistas profesionales no tendrían relación con esas comunidades desde procesos creativos y viceversa. Además, estos espacios se convierten en una especie de oasis: espacios seguros para la expresión libre, que crecen orgánicamente a través del diálogo, diagnóstico y expresión de las necesidades reales de las comunidades.

LID: En los últimos meses diversos sectores de artistas y trabajadores de la cultura han denunciado que los apoyos económicos del gobierno no son suficientes y que incluso no han sido entregados. ¿Cuál es tu opinión respecto a las políticas del gobierno hacia la cultura y el arte?

Con el inicio de la 4T, las asociaciones civiles hemos sufrido de un daño colateral grave en la llamada “lucha contra la corrupción”. Se han suspendido muchos de los apoyos gubernamentales que para casos como el nuestro eran importantes, especialmente para el programa de artes en las escuelas públicas, siendo que la educación en artes es un derecho cultural y humano, establecido por la Hoja de Ruta de la Educación Artística de la UNESCO en 2006.

Las nuevas autoridades culturales y educativas, tanto de la Ciudad de México como federales, no están tomando en cuenta el trabajo y la experiencia de la sociedad civil y están comenzando los procesos comunitarios y educativos artísticos desde cero o con enfoques que no responden a las necesidades reales de las escuelas y comunidades o que son de beneficio privado.

Desde ConArte y La Nana, propusimos en el foro de Políticas Culturales de la Alcaldía Cuauhtémoc (en julio de 2019) abrir nuevos canales de comunicación, diálogo y apoyo para la sociedad civil a través de la Alcaldía para evitar que se corten los procesos de transformación social que se llevan a cabo desde hace tiempo en esta demarcación. Es decir, que se reconozca el esfuerzo realizado durante años en esta zona donde amamos lo que hacemos y a su gente.

Las relaciones comunitarias son sumamente complejas. Cuesta mucho trabajo tejerlas y es muy fácil romperlas. No existe la necesidad de hacer borrón y cuenta nueva cada vez que hay un cambio de administración en el gobierno. Las instituciones públicas pueden acercarse a la sociedad civil y trabajar en conjunto a partir de la experiencia y de los procesos que se han llevado a cabo de manera transexenial. Hay muchas experiencias, no sólo en La Nana, sino en otras iniciativas territoriales a lo largo y ancho del país, que bien podrían ayudar a sumar y abarcar a una mayor población para incorporarla a la vida artística. No es materia fácil hacer vínculos comunitarios, toma tiempo y compromiso. Los que trabajamos de lleno en las comunidades desde la sociedad civil es porque estamos comprometidos. Las autoridades deben tomar esto en cuenta para la implementación de las políticas públicas. Engranar una colaboración y no vernos como competencia.

Si quieres más información te dejamos el contacto de este proyecto:

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