Mundo Obrero

OPINIÓN

En Subway ser mujer y tener un hijo son sinónimos de discriminación y precarización

Un relato en primera persona sobre la precarización laboral, una problemática que afecta a decenas de miles de jóvenes trabajadores.

Miércoles 10 de agosto de 2016

Lo que les voy a contar es lo que viven sin lugar a dudas miles de jóvenes precarizados. Sólo un ejemplo de lo que los jóvenes tienen que soportar. Acá hay un solo ladrón, delincuente y estafador que es el empleador. Mi hija, que acaba de ser mamá, fue a reclamarle a su empleador que le pague parte de sueldo adeudado y el aguinaldo. Mientras ella le reclamaba a su jefe que le pagara el aguinaldo, a sólo a unos metros nos encontrábamos con el pequeño bebé observando la situación.

La cara de sorpresa de mi hija al ver que los ojos de su jefe, el dueño de uno de los puestos de comida de la franquicia Subway dentro del Carrefour de Libertador, se llenaban de lágrimas, argumentándole que ya no podía mantener esta situación, que él tiene una familia, alquileres, gastos, que tiene la madre enferma, la suegra que falleció, y ya no puede enfrentar el gasto de tener una empleada que no va a trabajar porque tuvo un hijo.

Cara de piedra de alguien que paga mal los sueldos, donde la mitad de lo que cobran los jóvenes empleados lo hacen en negro y también reciben descuentos. Donde ser mujer y tener un hijo son sinónimo de discriminación, desprecio y por supuesto para el "angustiado" jefe es un gasto.

Este "jefecito", como lo llaman la mayoría de sus empleados, durante todos estos años se ha llenado de plata, pero hoy se la pasan llorando la crisis y se la pasa pidiendo socorro al gobierno. Los mismos que pasaron de “veranear" en Mar del Plata o Córdoba, hoy se van a alguna playa paradisíaca, y se los ve con autos de alta gama o camionetas cuatro por cuatro.

Entre tanto, la vida de estos jóvenes trabajadores no ha cambiado como la de sus jefes, el fraude laboral son moneda corriente para estos delincuentes. Jóvenes trabajadoras/es no reciben los aumentos salariales, no le realizan las cargas previsionales, pueden pasar años contratados, y ni hablar de los daños físicos que le ocasiona las condiciones de trabajo.

La historia de mi hija, seguro es la historia de muchísimas jóvenes trabajadoras que desde ya como dije no se asemeja a la vida de estos "negreros llorones". Algunos de estos jóvenes trabajadores ayudan a sus familias, y otras intentando armar sus vidas que en el mejor de los casos y esto es una ironía sus compañeros tiene trabajo también son precarizados o se encuentran solos.

Así se encuentran miles de jóvenes trabajadores en los lugares de comidas rápidas, donde no existe para ellos ningún tipo de organización, con lo cual es mucho más fácil para el empleador negrear a sus empleados, esto desde ya ocurre gracias a la complicidad de los sindicatos que reciben sus aportes sin ningún mínimo esfuerzo, y un estado que no los regula sino todo lo contrario y ahora les da beneficios como el que anunció Macri de subsidios a empresas como McDonald’s.

Entonces estos son los beneficios del ladrón que cruza todos los días la delgada línea de la ilegalidad y el fraude con sueldos bajos, en muchas casos se quedan con sus aportes, trabajan más de ocho horas, trabajan en negro y no pueden reclamar porque son despedidos, y en el mejor de los casos intentan reparar sus bajos salarios con los subsidios del estado por ejemplo con las asignaciones familiares.
En la era Kirchnerista la situación de los jóvenes trabajadores no mejoraron, sólo fue la oportunidad del jefe ladrón, y con la necesidad del abuso cotidiano, amparados en la crisis, las ventajas van para el gran evasor, no para el joven trabajador.

Tenemos una gran tarea por delante los trabajadores, la necesidad de empalmar con un solo puño con esa gran masa de jóvenes que nos vuelvan sujeto de nuestro propio destino en contra de las ambiciones de estos farsantes. Como decía Lenin "la igualdad ante la ley todavía no es la igualdad frente a la vida", está en nuestras manos cambiarlo.

Así que cuando tengas la oportunidad de salir y comer algo en algún patio de comidas, o de comidas rápidas, tene en cuenta que hay un joven trabajador que hay de demostrarle que no está solo.






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