Internacional

NUEVA RONDA DE ENTREGA

El capital chino entra al gran festín de Pemex

Enrique Peña Nieto y las trasnacionales están exultantes. El pasado lunes se consumó otro capítulo de la venta de “las joyas de la Corona”, como el gobierno denominó a las licitaciones de los campos petroleros. La novedad: China Offshore Oil, con capital estatal chino, entró al negocio energético en México.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Sábado 10 de diciembre de 2016 | Edición del día

Como escribimos aquí, la Ronda 1.4 representó la subasta más “jugosa”, desde que se aprobó la reforma energética. Incluyó a la región más codiciada -el Cinturón Plegado Perdido-, una zona cercana al límite fronterizo marítimo con Estados Unidos, la cual no es explotada por Pemex aduciendo el retraso tecnológico de la paraestatal. Entre las empresas que ganaron la licitación de los distintos campos petroleros de aguas profundas, están también British Petroleum, Statoil y ExxonMobil, entre otras. Se concretó también la alianza de Petróleos Mexicanos (Pemex) con la australiana BHP Billiton, para la extracción de crudo hacia el 2023.

La empresa China Offshore Oil Corporation E&P México logró el Bloque 1 y el Bloque 4 del Cinturón Plegado Perdido. Esto fue destacado por distintos medios que hablaron de un “posicionamiento estratégico” del capital chino: el Bloque 1 está a las puertas del importante yacimiento Great White de Estados Unidos. A la par, analistas destacaron que se trata de un verdadero gesto “geopolítico” hacia la clase dominante en México. Mientras Donald Trump amenaza con medidas proteccionistas que pueden debilitar el Tratado de Libre Comercio, el capital chino ingresa en uno de los terrenos más importantes para la inversión extranjera en el país. Esto lo logró mediante una política agresiva, que supuso ofrecer regalías más altas que las que fijó el mismo Estado.

Peña Nieto exultante con un trasfondo de tormenta

El gobierno aprovechó la oportunidad para exaltar la importancia de la concreción de la Ronda 1.4. Enrique Peña Nieto afirmó que ésta “resultó muy exitosa, a pesar de pronósticos poco alentadores que había de algunos que son catastrofistas”, y defendió también el “modelo” económico impulsado por su administración. El secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, por su parte, dijo que "una licitación mejor que ésta, imposible. En medio de la incertidumbre financiera y también política internacional, la iniciativa privada está confiando en México".
Además, al “festín” de la Ronda 1.4 se sumó el anuncio de Wal Mart de una inversión de 1,300 millones de dólares.

Peña Nieto destacó además las inversiones extranjeras logradas en los últimos 4 años de su administración. Los cálculos oficiales ubican a las mismas en 127.000 millones de dólares, más altas que las que logró Felipe Calderón, en el mismo periodo, atravesado por la crisis del 2008-2009.

El gobierno pretende presentar esto como un signo de la fortaleza del “modelo” neoliberal y de las ventajas de la integración a la economía estadounidense.

Las inversiones extranjeras crecieron al calor del Tratado de Libre Comercio y del comercio transfronterizo, así como de la precarización laboral, que en el caso de Wal Mart es más que evidente. A esto debe agregarse el “incentivo” que representa la entrega de los recursos naturales y energéticos, que en el caso de la Ronda 1.4 alentará una inversión total y en varios años de 41,000 millones de dólares.

Aunque Bloomberg publicó que la licitación representa la posibilidad de que “México recupere su lugar como principal exportador de hidrocarburos”, otros medios como el New York Times plantearon que “es difícil que sea un plan B” frente a las medidas anunciadas por Trump.

A pesar del triunfalismo de Peña Nieto, el panorama de la economía mexicana no deja de ser sombrío. Hace apenas dos días, el mismo Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, tuvo que reconocer el panorama sombrío para la economía nacional y el peligro de una crisis de la deuda pública. En tanto que la firma financiera Merrill Lynch acaba de bajar el pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto para el 2017 a un lapidario 1.3%.

Por detrás de estos anuncios está la incertidumbre respecto a las medidas que lleve adelante el gobierno estadounidense de Donald Trump, y su efecto negativo sobre el Tratado de Libre Comercio y las exportaciones, que fueron la clave para el “éxito” del modelo llevado adelante por las últimas administraciones priistas y panistas. La caída de las exportaciones, que ya vienen a la baja durante el 2016, y las medidas proteccionistas de Trump, pueden afectar negativamente las inversiones, particularmente en la producción manufacturera.

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Tormentas en el horizonte y mayor entrega

Con sus declaraciones, Peña Nieto no sólo pretende mostrar un panorama más alentador después de las recientes declaraciones de Agustín Carstens, contradiciendo incluso lo que dicen altos funcionarios de su propia administración. En las mismas, se puede “leer” un claro mensaje a las multinacionales y los grandes empresarios.

Su gobierno, aún con baja popularidad como reflejan las encuestas, profundizará la entrega de los recursos naturales a las trasnacionales y garantizará sus ganancias, sobre la base de la mayor explotación de la clase trabajadora.

Ante una posible “tormenta” económica y financiera, la respuesta de Enrique Peña Nieto y las instituciones del régimen político será la de siempre: que la crisis la paguen los trabajadores. Del movimiento obrero y popular dependerá enfrentar, con la movilización y sus métodos de lucha -como el paro y la huelga- los planes del gobierno y la entrega de los recursos energéticos y naturales a las grandes trasnacionales.






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