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ANÁLISIS

El apoyo de la maestra Elba Esther a la maestra Delfina: ¿una "jugada maestra"?

El apoyo ofrecido a Delfina Gómez, candidata del Morena a la gubernatura del Estado de México, por Rafael Ochoa Guzmán (ex secretario general del SNTE) y Fernando González Sánchez (ex secretario de educación básica en la SEP), provocó la preocupación de los candidatos del PRI, el PAN y el PRD, y encendió los focos rojos en el Gobierno de Peña Nieto.

Jueves 18 de mayo

La sorpresiva declaración de apoyo a la candidata del Morena el sábado 13 de mayo por dos personajes muy ligados a Elba Esther Gordillo, la ex máxima burócrata del SNTE (presa por desvío de recursos públicos), tensó más el ambiente electoral en el Edomex.

En un contexto en que las encuestas muestran un “empate técnico” entre el candidato priísta y la morenista (mientras la panista Josefina sigue a la baja), y donde la mayoría de los analistas políticos consideran que el PRI podría perder las elecciones que son determinantes para las presidenciales del 2018, los probables votos gordillistas inclinarían el fiel de la balanza a favor de la candidata de Andrés Manuel López Obrador.

Dirigente del SNTE y operadora político electoral del PRI durante décadas, en el 2006 ordenó al SNTE y a Nueva Alianza votar por el panista Felipe Calderón en contra de Andrés Manuel López Obrador. Por ello, el panista le otorgó importantes posiciones en el gobierno que fortalecieron su cacicazgo político sindical (como la Subsecretaría de Educación Básica en la SEP para su yerno Fernando González, las direcciones del ISSSTE y de la Lotería Nacional para sus allegados y el registro de su partido político).

Así, “la maestra” -como se le conoce a esta burócrata sindical- desde la prisión ordenó a sus alfiles golpear al PRI que la encarceló por su desacuerdo con algunos aspectos de la reforma educativa que le restarían el apoyo de sus bases y afectarían su poder político y el usufructo millonario de las cuotas sindicales.

Después de haber perdido el PRI el año pasado las elecciones a la gubernatura en Veracruz (donde en más de 70 años no había habido alternancia), con la eventual pérdida del Edomex, el principal bastión del PRI y feudo del poderoso grupo Atlacomulco, estaríamos ante una reconfiguración no sólo del mapa electoral nacional, sino ante una gran crisis del PRI que le abriría otra derrota presidencial, ahora en la alternancia. Y es que el tricolor apuesta todo en esas elecciones -y en las de 2018- para recomponer su legitimidad y la gobernabilidad.

En un escenario electoral donde el PRI, el PAN y el PRD temen la llegada del Morena a la gubernatura del Edomex, las acusaciones de similitud entre López Obrador y Esther Gordillo surgieron en la mayoría de los candidatos. Sobre todo, de la “nomenclatura” priísta que ve su futuro político seriamente amenazado.

En el medio, la disputa por el SNTE y la crisis de Nueva Alianza

El apoyo ofrecido a la candidata del Morena por el ex secretario general del SNTE, muestra la crisis que atraviesa el partido Nueva Alianza que, una vez encarcelada su dirigente real, pasó a manos del entonces dirigente del SNTE, Juan Díaz de la Torre.

La total complicidad del SNTE con el gobierno en la aplicación de la reforma “educativa”, generó la inconformidad no sólo de la CNTE, sino de gran parte del magisterio “institucional”, como lo mostraron las protestas de los maestros de las secciones 50 y 21 el año pasado en Nuevo León, desafiando a sus dirigentes y al gobernador Jaime Rodríguez, “El Bronco”.

Y es que, aunque el gobierno pretende mostrar que hay mucha aceptación a su reforma, lo cierto es que solamente el control autoritario de la traidora dirección del SNTE impide que el descontento se exprese abiertamente en las secciones que no están agrupadas en la CNTE.

Elba Esther Gordillo, aprovecha la coyuntura electoral y la debilidad del PRI y el gobierno para reagrupar sus fuerzas llamando a un voto de castigo a Del Mazo, debilitar más al PRI, golpear a la dirección del SNTE y de Nueva Alianza, y recuperar así el control de estos aparatos de control político y sindical. Desde ahí podría presionar al gobierno y negociar su liberación.

De esta manera, desde su actual situación desventajosa “la maestra” (a quien no lograron arrancarle su poderío sindical en el Edomex), pasa a la ofensiva y pone al PRI y a Peña Nieto a la defensiva.

No es una política para enfrentar los planes de miseria y represión del gobierno, ni mucho menos para echar abajo la reforma educativa; tampoco es el impulso a una candidatura que exprese los intereses de la población trabajadora. Es aprovechar de manera oportunista, tanto la crisis de legitimidad del gobierno que le encarceló, como el desprestigio de que fuera su segundo al frente del mando del SNTE. Es una jugada maestra de la habilidosa ex dirigente del PRI.

Las “exigencias” de AMLO a Gordillo

Más allá del agradecimiento de la candidata del Morena al apoyo de los elbistas, el presidente nacional del Morena tiene un problema con este cuestionado -pero funcional- apoyo a su candidata, quien necesita una votación contundente para evitar el “empate técnico” que el PRI y el INE resolverían a favor de Del Mazo. Y es que Elba Esther Gordillo, símbolo de la corrupción sindical junto con Carlos Romero Deschamps en Pemex, enemiga de los intereses de los maestros y responsable del asesinato del maestro Misael Núñez Acosta en Ecatepec en 1981, ha sido señalada por López Obrador como una corrupta “cómplice de la mafia en el poder”.

Para aceptarle el apoyo, AMLO le pide a Esther Gordillo deslindarse de “la mafia del poder”, esa que la tiene hoy en la cárcel desde hace 4 años y que le quitó el poder que ostentaba al frente del SNTE y de Nueva Alianza. Y también que explique su rol en el fraude de 2006, apoyada en el aparato electoral de Nueva Alianza.

Nada le costará a “la maestra” deslindarse de “la mafia del poder” de la que hoy está enemistada, y “aclarar” su “inocencia” en las elecciones de ese año. Seguramente, AMLO, aunque acepte este apoyo, seguirá desconfiando de Esther Gordillo y dejará claro que los dos tienen objetivos diferentes. Pero esa no es la clave de este apoyo electoral.

No sólo sería un acuerdo que fortalecerá la posición de “la maestra” en Nueva Alianza, así como ante un gobierno debilitado que va de salida. Lo peor es que recobraría fuerza en el SNTE y la usaría contra los trabajadores de la educación que conforman la CNTE, y que se oponen a la reforma educativa. Además, ellos no olvidan el asesinato de su compañero Misael Núñez Acosta.






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