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SINDICATOS

El Sindicato de Telefonistas (STRM) inicia su proceso electoral nacional

En el año de la “separación funcional” de Telmex, el STRM elige a su próximo Comité Ejecutivo Nacional (CEN). ¿Cómo se forma y qué función cumple la planilla “oficial” del sindicato?

Iván Zárate

México

Sábado 14 de marzo | 11:51

En medio de la división de Telmex, que dio como resultado el nacimiento de la empresa “mayorista” Red Nacional Última Milla (RNUM) el pasado 6 de marzo, el STRM inició su proceso electoral para elegir a la planilla que integrará el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) durante el periodo 2020-2024.

De acuerdo al calendario establecido, las planillas interesadas tienen los meses de marzo y abril para integrarse y juntar los requisitos estatutarios que les permitan participar en el proceso.

El 21 de abril se elegirán las Comisiones Locales Electorales (por centro de trabajo), y posteriormente, el 6 de mayo se reunirá la Comisión Nacional Electoral (votada en la pasada Convención Nacional) que se encargará de realizar las votaciones a mediados del mes de junio.

Francisco Hernández Juárez (FHJ) y la “Planilla de los Trabajadores” por su 12va reelección consecutiva

Como es costumbre en cada periodo electoral del STRM desde 1984, el CEN “saliente” consigue la “autorización” de la organización para que FHJ vuelva a encabezar la “Planilla de los Trabajadores”, y llama a elecciones en los centros de trabajo para definir “candidatos” a la misma. De los cuales hace una depuración final con base en sus perfiles políticos e ideológicos y en una segunda ronda de votaciones a nivel nacional.

De esta manera la corriente sindical dirigente logra hacer pasar su propia planilla como “oficial”, sembrando la idea “unipartidista” entre la base de que la existencia de más corrientes “divide” a la organización y de que la única forma de ser votados al CEN es formando parte de la “Planilla Verde”.

A pesar de que este proceso viola los Estatutos del STRM, al ser usados los puestos de representación sindical y los recursos de la organización para promover una planilla y la reelección del Secretario General.

Después de décadas de esta práctica antidemocrática y de años sin planillas opositoras -debido en primer lugar a la represión ejercida por la cúpula sindical contra las voces que opinan distinto a ella-, el proceso de integración de la “Planilla de los Trabajadores” se confunde con las elecciones al CEN mismas e incluso son consideradas más importantes por la base, ya que prácticamente ahí se define a la próxima planilla dirigente.

A pesar de que el CEN del STRM se “renueva” cada cuatro años desde 1980, esto solo abarca a sus puestos administrativos secundarios, mientras que la verdadera dirección sindical recae en los cargos de Secretario General y comisionados nacionales, cuya permanencia no depende de la voluntad de la base (excepto el puesto de Secretario General).

Lo cual crea la existencia de dos Comités: el “formal”, compuesto por trabajadores de base que son cambiados cada cuatro años, y el “alterno”, donde están los funcionarios sindicales permanentes que definen las tácticas y estrategias a seguir (1).

Así, la “Planilla de los Trabajadores” resulta ser un método de control burocrático del STRM mediante el cual su casta dirigente hegemoniza y perpetúa su poder.

Hacen filtros a nivel nacional para seleccionar a los trabajadores de base interesados en formar parte del CEN “formal”, siempre y cuando sean “respetuosos” de la línea que dicta la verdadera cúpula sindical. Crean la impresión entre los trabajadores de ser un método “democrático” al permitir a la base contar con una “representación federativa” (por centros de trabajo y especialidades) en el aparato de gobierno, aunque este se encuentre en realidad acaparado por un número menor de funcionarios sindicales “permanentes”.

El proyecto sindical de la “Planilla Verde”

Basta analizar la estrategia o “línea” sindical usada por la burocracia telefonista para darse cuenta de su carácter de clase y de su rol al frente del STRM.

Una estrategia que a lo largo de 40 años ha consistido en la “conciliación de intereses” con el patrón y el gobierno en turno, siguiendo el modelo sindical japonés de los años 50´s que buscó identificar sus objetivos con las metas de las empresas y con el incremento de su productividad (“sindicatos de casa”) (2).

Bajo las banderas de ese “nuevo sindicalismo”, cooperativo con el patrón y con las políticas neoliberales, el STRM permitió en 1989 un “Convenio de Concertación” en el que perdió su derecho a negociar las nuevas condiciones laborales ocasionadas por cambio tecnológico, sus “Convenios departamentales” y accedió a la movilidad interna del personal.

Al año siguiente aceptó la “privatización” de Teléfonos de México y la implementación de programas de “calidad y productividad”, así como posteriormente permitió que Slim desincorporara de Telmex sus activos más lucrativos hacia otras razones sociales (Telcel, Uninet, Red Uno, Telmex internacional, etc.) y que redujera la contratación de personal para justificar el incremento de personal tercerizado y el crecimiento “insostenible” del fondo de pensiones.

Así como más recientemente permitió dos modificaciones a la baja de su cláusula jubilatoria, que los trabajadores cargaran con el impuesto a su Fondo de Ahorro, el no pago de utilidades y la aplicación de la “separación funcional”.

Es este proyecto sindical el que reivindica la “Planilla Verde” y FHJ desde hace décadas, mismo que de manera autoritaria hacen pasar como la línea “oficial” del sindicato violando los Estatutos democráticos que dicen defender. No para resguardar férreamente las conquistas de la base trabajadora o para conquistar sus demandas más sentidas, sino para proteger los privilegios materiales y políticos de su casta dirigente mostrándose “aliada” del patrón y los distintos gobiernos.

Para que el STRM pueda conquistar una plena democracia es necesario empezar por contar con elecciones limpias, donde los funcionarios sindicales no influyan y se posibilite en igualdad de condiciones la participación de las distintas expresiones sindicales al interior.

Es necesario prohibir el mecanismo antiestatutario usado por la planilla “oficial” - copiado de los métodos usados por las burocracias sindicales priístas - para cooptar a la base y permanecer en el poder. De esta manera y recuperando las asambleas de base en los centros de trabajo, los trabajadores pueden recuperar el gobierno de su sindicato y expulsar a la burocracia sindical, principal obstáculo para recuperar combativamente el terreno cedido a Slim.

Notas

1. De la Garza Toledo, Enrique, "Cultura y subjetividad: el caso del sindicato de telefonistas de la República Mexicana", Espacio Abierto, vol. 11, núm. 1, enero-marzo, 2002.
2. Ibídem.






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