Cultura

TRIBUNA ABIERTA

El Partido Comunista Chino 1921-1925 (II)

Señores de la Guerra. Los primeros pasos de la organización del partido. Las alianzas con Wu Peifu y el Kuomintang.

Jueves 5 de julio | 19:15

Los Señores de la Guerra

Poco quedaba en la segunda década del siglo XX de la vieja China. La caída de la dinastía Qing en 1911, y la derrota del intento de revivir el Imperio de Yuan Shikai (袁世凱) en 1916 habían dejado un país sin ningún tipo de poder central. El territorio chino se había dividido en pequeños feudos, controlados por Señores de la Guerra (Junfa, 军阀).

Cada uno de estos Junfa controlaba una o más provincias chinas, imponiendo un gobierno autocrático que se mantenía gracias a los ejércitos locales. En muchos casos, los distintos Junfa formaban alianzas con otros, conformado camarillas que controlaban regiones, y se enfrentaban con otras camarillas y entre sí. La guerra y la muerte eran presencias constantes en el país.

Esto no era menor. Es por ejemplo notable la cantidad de referencias al sacrificio, la muerte y la sangre en los textos de los revolucionarios de la época. Ser revolucionario y morir por la revolución parecían, en cierto sentido, la misma cosa.

La situación económica, por su parte, era de grandes desbalances económicos. En algunas regiones, no había comida para la población, mientras que en otras el tráfico de opio (que era vendido por los británicos a los Junfa) constituía la principal actividad económica. Solo en las zonas costeras, que se encontraban bajo el dominio parcial de las potencias europeas y Japón, se conservaba cierto nivel de normalidad, que permitía un incipiente desarrollo de la industria. De acuerdo a fuentes oficiales del Partido Comunista, entre 1914 y 1921 se creaban en promedio 63 fábricas por año, lo que da cuenta de un crecimiento exponencial. En 1919, los trabajadores fabriles rondaban los 2 millones (en un país de 400 millones de habitantes).

Antecedentes históricos y teóricos

Para entender el rol de los Junfa en la historia de la época es necesario conocer su origen. Este se puede encontrar en las modificaciones que había sufrido el ejército en la dinastía Qing, sobre todo en el período de la Rebelión Taiping (太平天國之亂), que tuvo lugar entre 1850 y 1864. En esa época, en la que el poder imperial enfrentaba levantamientos en muchas provincias, se le dio permiso a las mismas para crear ejércitos regionales. Un elemento distintivo de estas organizaciones es que no respondían directamente al poder central, lo que les daba gran autonomía. Una vez caído el imperio, era natural que los generales de estos ejércitos regionales tomaran el poder en sus respectivas provincias.

Pero además es necesario notar, que el fenómeno de los Señores de la Guerra en cierto sentido no era nuevo en China. Los períodos de los Reinos Combatientes (zhanguo shidai, 戰國時代), de 475 a 221 aC y de los Tres Reinos (sanguo shidai, 三国時代) de 184 a 280dC, por ejemplo, fueron también situaciones de guerras entre partes de China, con situaciones militares cambiantes, alianzas que se desarmaban rápidamente, estratagemas y engaños. No por nada, el primero de estos períodos inspiró dos de los tratados de la guerra más conocidos de China: El Arte de la Guerra de Sunzi (孫子兵法) y El Arte de la Guerra de Sunbi (孫臏兵法). El segundo de ellos dio lugar al Romance de los Tres Reinos (三國演義), una de las cuatro novelas clásicas (四大名著), que contiene largas discusiones sobre estrategia militar y política.

Estas tres obras, fundamentales para la teoría política china, muestran hasta qué punto la idea de unidad del imperio era importante dentro de la cultura. El caos (luan, 乱) que provocaba la desintegración del país, era según estos textos el máximo peligro a evitar, una situación en la que la moral y los principios deben dejarse de lado. En una típica escena del Romance, por ejemplo, un consejero le indica al Rey: “La fuerza militar solo es lo más importante en tiempos de caos. Si uno se adhiere tozudamente a los principios eternos nunca va a avanzar. Es necesario tener una visión práctica: anexar al débil y atacar al equivocado, aplastar al agresor y defender a los que obedecen las leyes”.

El Kuomintang

En la época moderna, uno de los primeros en adoptar este consejo fue Sun Yat-Sen. En 1920, con 54 años, llevaba ya varios períodos de exilio y muchas derrotas a cuestas. Su convicción revolucionaria, sin embargo, se mantenía. Y ante condiciones cada vez más adversas, se decide a fundar un nuevo Kuomintang (KMT) que, lejos del espíritu republicano, va a adoptar una forma decididamente militar para buscar la unificación de China mediante la fuerza. En la primera mitad de la década de los 20s, sin embargo, el Kuomintang sólo controlaba a duras penas el sudeste chino (en particular la provincia de Guangdong). A pesar de esto, su voluntad de unificar al país lo distinguía del resto de los Junfa, que se encontraban más preocupados por cuidar el espacio propio.

Sun Yat-Sen

El Partido, que siempre había reclutado sus miembros de la burguesía y la pequeño burguesía (en particular funcionarios públicos), empezaba a encontrarse con que la guerra civil tenía un alto costo humano. La preparación de la Expedición al Norte (國民革命軍北伐), un plan militar que incluía la conquista de Beijing, hacía crecer la necesidad de ampliar sus filas y empezar a incorporar a las masas populares, abandonando el sistema de mercenarios que era característico del momento.

El Partido Comunista Chino

Para el Partido Comunista Chino (PCCh), en cambio, la situación que se vivía en esos años planteaba la necesidad de pensar una estrategia que permitiera el crecimiento de la organización, que al momento de la fundación del partido contaba con muy pocos militantes, todos intelectuales. Este objetivo era ya de por sí difícil, dado que los Señores de la Guerra se oponían casi de forma unánime a las actividades comunistas, por lo que las tareas organizativas se llevaban a cabo en la clandestinidad.

De acuerdo A concise history of the CPC, en 1921, al momento de su fundación, el partido contaba con 50 miembros. En 1922, eran 195, y de ellos 21 eran obreros. Desde un principio, el PCCh, que tenía a Chen Duxiu como Secretario, buscó acercarse a la clase obrera, usando como tácticas centrales los periódicos y un sistema de escuelas para trabajadores. En algunos casos, se utilizó también la proletarización. Un ejemplo de esta última es el caso de Yu Xiusong (俞秀松), militante que “cambió su nombre y sus ropas para empezar a trabajar en una acerera”, y de esa forma poder entrar en contacto con los trabajadores. Varios años después, Yu sería asesinado en la Unión Soviética bajo la acusación de ser trotskista.

Como afirma Maurice Meisner en Li Ta-Chao and the Origins of Chinese Marxism, estas tácticas partían de una orientación que tenía como horizonte la búsqueda de convertirse en la vanguardia del naciente proletariado chino. En este sentido, la construcción de sindicatos se consideraba lo más importante en esa etapa.

Respecto a la cuestión de la alianza con otros partidos, en 1921 el I Congreso Partidario había determinado que el Partido debía “mantenerse firme junto al proletariado, y no permitir relaciones con otros partidos o grupos”. De acuerdo a Carrere-Schram en Marxism and Asia, esto se debía a cierta impaciencia que caracterizaría a los comunistas asiáticos, un sentimiento que “Mao Zedong… expresó muy bien cuando escribió en 1920 que si se esperaba un siglo a que el comunismo llegara por medios pacíficos, esto significaría que por todo un siglo dos tercios de la humanidad serían cruelmente explotadas por los capitalistas”. Esta lectura, sin embargo, parece incorrecta, dado que justamente la alianza con la burguesía (por ejemplo en el caso de Indonesia) se pensaba como una forma de “entrar en contacto” con las masas, pudiendo de esa forma crecer más rápidamente.

La alianza con Wu Peifu

Wu Peifu era un Señor de la Guerra que controlaba a principios de los años veinte una parte importante del norte de China. En ocasiones su influencia se extendía hasta Beijing, en ese momento la capital reconocida por las potencias extranjeras. De acuerdo a Maurice Meisner, en el texto anteriormente citado, Li Dazhao y otros militantes habían desarrollado una fuerte militancia con los trabajadores del ferrocarril que hacía el trayecto Hankou-Beijing, un ramal muy importante dado que unía el sur con el norte, recorriendo más de mil kilómetros.

Wu Peifu

En ese contexto, se formó una alianza, más bien un pacto de no agresión, entre el PCCh y Wu Peifu. Existen al menos dos versiones sobre este suceso, una que presenta Meisner y la otra que proviene de notas de una entrevista entre Isaacs y Maring.

La primera versión indica que fue Maring, que había sido enviado por Comintern, el que hizo un pacto de no-agresión con Wu Peifu. La segunda, en cambio, que proviene de Maring mismo, afirma que si bien él estuvo en China en la época de la alianza, en ese momento había ido sin instrucciones de ningún tipo, y que el acuerdo había sido pactado por el Bureau de Comintern en Irkutsk (y por la República de Chita), algo a lo que él se había opuesto en el Congreso del PCCh de 1922. Por otro lado, no existen registros de oposición por parte del Partido a la alianza, por lo que es posible suponer que existía acuerdo en ese punto.

En 1923, los trabajadores del ferrocarril comienzan una huelga con el objetivo de que se reconozca al sindicato. Wu Peifu, que en un telegrama había prometido “proteger a los trabajadores”, ante la realidad de una huelga de 30.000 trabajadores se decidió a reprimir de forma brutal. En A Concise History of the CPC se narra como “la policía y el ejército tomaron control de la ciudad de Zhengzhou”. En Hankou “los reaccionarios ataron a Lin Xiangqian, presidente de la rama de Hankou del sindicato y miembro del partido comunista, a un poste de electricidad y trataron de obligarlo a abandonar la huelga. Lin se negó a rendirse y murió.” Otro caso sería el de Shi Yang, que fue asesinado cerca de Wuchang, de tres balazos, mientras gritaba “larga vida a los trabajadores”. En total, el régimen de Wu Peifu asesinó a 52 personas, de acuerdo al conteo oficial, algo que representó un duro golpe para el sindicato. Para los Señores de la Guerra fue también un llamado de atención, dado que demostró que la organización de los trabajadores no se iba a detener fácilmente. Como represalia, se prohibieron los sindicatos en casi todo el territorio de China excepto Guangdong, donde gobernaba el Kuomintang.

El pacto con el Kuomintang

En su entrevista con Isaacs, Maring afirma en repetidas ocasiones que las únicas instrucciones que tenía de Comintern en sus viajes eran las tesis que se habían votado en los Congresos de la Internacional, algo que implicaba una gran libertad de acción. En su primer visita a China, en 1921, conoció a Sun Yat-Sen, que según sus fuentes era el revolucionario más importante en el país. De estas reuniones sacó inicialmente la conclusión de que Sun Yat-Sen era “más militante que Gandhi, pero pensaba solo en términos de conspiración militar”. Sin embargo, presenciar la huelga de marinos en Hong Kong, de un sindicato que tenía una dirección del Kuomintang, lo convenció de que el partido podía ser caracterizado como un movimiento revolucionario nacional.

En una reunión con dirigentes del PCCh en 1922, Maring presentó estas conclusiones, afirmando que la combinación entre la falta de interés por parte de Sun Yat-Sen en las masas, la facilidad para entablar relaciones con el Kuomintang, y las conexiones que existían entre el partido y las masas que no eran explotadas presentaban la oportunidad de aliarse al partido y constituirse en su ala izquierda.

Nuevamente, es difícil saber bien cómo se decidió la alianza. En un texto de 1929, Chen Duxiu relata que la alianza con el Kuomintang fue impuesta por Maring. En esta versión, el militante holandés, ante el rechazo de la misma por parte de todos los miembros del PCCh en la reunión a la idea de que los comunistas debían unirse como miembros al Kuomintang, habría hecho referencias a que la alianza tenía que ser tomada como una cuestión de disciplina internacional. Maring niega, en su relato, no solo la mención a la disciplina internacional, sino también que Chen Duxiu se haya opuesto a la alianza. La versión oficial del PCCh se acerca a la de Chen Duxiu, aunque es más críptica, dado que afirma que al principio la propuesta de Maring fue rechazada, pero luego se aceptó, sin llegar a aclarar los motivos de ambas decisiones.

Chen Duxiu

Lo que sí es claro es que la tendencia general del Partido antes de la propuesta de alianza con el Kuomintang era buscar el desarrollo de la conciencia de los trabajadores mediante la organización sindical, y al mismo tiempo oponerse al imperialismo y a los Junfa, algo que le da crédito a la versión de que la oposición fue mayor de la que deja traslucir Maring.

Otro problema es que la alianza con el Kuomintang se dio en circunstancias muy distintas a las que se habían discutido en los Congresos de la Internacional. En los mismos se había planteado que los comunistas debían mantenerse independientes de los movimientos revolucionarios nacionales, sobre todo cuando tenían elementos burgueses. En cambio, el pacto que acordaron Maring, Joffe y Borodin, implicaba que los militantes del PCCh debían unirse de forma individual al KMT.

Conclusión

El misterio de cómo se decidió exactamente la alianza con el Kuomintang quizás nunca sea resuelto. Pero es claro que existieron limitaciones tanto en los debates y conclusiones de la III Internacional, como en las acciones de sus representantes y de los miembros del PCCh.

Esto es precisamente lo que señala Trotsky en uno de sus primeros artículos sobre China, de 1927, "Las relaciones entre las clases en la revolución china". Ahí pone en cuestión la lógica detrás de la alianza con el Kuomintang. Señala que este partido, lejos de la imagen que se había querido crear, no era un partido de base obrera o campesina, sino un partido de la burguesía y pequeño burguesía, que no tenía ninguna intención de sumar a las masas al partido, más que de forma instrumental.

Entonces, la orientación que se había seguido desde 1923 consistía en buscar “saturarlo [al Kuomintang] de trabajadores y campesinos”, mientras que los trabajadores trataban por su parte “saturarse un poco a sí mismos antes de saturar al Kuomintang. Con este fin hacen paros y movilizaciones agrarias. Pero estas desagradables manifestaciones de mecánica de clase le impiden al Kuomintang adquirir una ‘firme orientación de izquierda”. En esta caracterización Trotsky seguía fielmente las Tesis de Oriente, que afirmaban que “las clases gobernantes de los pueblos coloniales y semicoloniales son incapaces de liderar la lucha contra el imperialismo en tanto esta lucha tome la forma de un movimiento revolucionario de masas”.

Tan solo nueve días después de la publicación del artículo de Trotsky, el 12 de abril de 1927, comenzaba la Masacre de Shanghai. En la misma iban a morir cientos de miles de trabajadores y militantes comunistas, bajo las armas del ala derecha del Kuomintang.

La Masacre de Shanghai fue un punto de inflexión en la discusión entre Trotsky y Stalin, algo sobre lo que se puede leer acá o acá. El siguiente texto de esta serie, en cambio, se ocupará de sus consecuencias en China. El período, en términos generales, se caracterizó por cambios turbulentos y una búsqueda de nuevas definiciones tácticas y estratégicas: La separación de Chen Duxiu de la dirección del Partido, la “aventura izquierdista” de Li Lisan y los primeros desarrollos de Mao Zedong en torno a la cuestión campesina, en particular el Informe sobre una Investigación del Movimiento Campesino en Hunan.

Nicolás Torino, El Partido Comunista Chino (1921-1925) (I)


Lectura recomendada:
León Trotsky, [O.E. Vol. 1] Stalin, El Gran Organizador De Derrotas, Ediciones IPS.






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