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FRANCIA

El Gobierno francés inicia un nuevo curso político marcado por la represión

Tras haber sufrido un revés sobre la cuestión del Burkini y la renuncia de Emmanuel Macron, el gobierno ve acercarse un nuevo curso político marcado por los movimientos sociales.

Miércoles 7 de septiembre de 2016

Con el 15 de septiembre en la línea de mira [ese día están convocadas nuevas movilizaciones], el ejecutivo ha relanzado su máquina represiva, comenzando por hacer pagar a los dockers [trabajadores portuarios] del Havre, quienes estuvieron a la vanguardia de la movilización contra la ley de reforma laboral. El gobierno tiene necesidad de un caso “ejemplar” que apunte a acallar todo elemento de protesta que pudiese ser la chispa para un resurgir de la movilización, esta vez por la anulación de la ley laboral.

Muerte de Adama, burkini, renuncia de Macron: Hollande se encuentra en un impasse al inicio del año lectivo

Este es un gobierno tan frágil, más aún que en el momento de la tregua veraniega, que se prepara para acallar antes que comience la pulseada con el movimiento social sobre la cuestión de la ley laboral.

Hay que decir que el verano había comenzado muy mal para el ejecutivo, con la muerte de Adama Traoré [un joven de origen africano asesinado en manos de la policía, NdT] que volvió a poner en el centro de la escena el problema de la violencia policial, ya presente después de 5 meses de movilización durante la última primavera.

Con el fin de apaciguar la revuelta de una juventud discriminada, perseguida y confinada en guetos que pudiese retomar las calles como en el 2005, en un contexto social extremadamente tenso, Valls y sus servidores eligieron una vez más la represión para extinguir la revuelta. Consciente de la necesidad de profundizar la ruptura -al inicio del curso lectivo en universidades y colegios- entre los jóvenes de los barrios populares y el movimiento social, el conjunto de la apuesta política fue el de inundar el espacio público con el debate sobre el burkini.

¿Una simple maniobra para ocultar los verdaderos problemas? No es eso solamente. Aunque es cierto que, en parte, hablar del burkini permitió relegar a un segundo plano los problemas importantes como el desempleo o la ley laboral, el objetivo central es otro. A fuerza de apostar por la xenofobia, el ejecutivo apunta, sobre todo, a crear una fractura en nuestro campo social, entre los trabajadores y jóvenes discriminados desde un punto de vista racial y los que no lo están. El gobierno pretende ubicarse como el ‘liberador de las mujeres’. Una mascarada indignante si pensamos en otro caso que desató la polémica en los medios de comunicación, el mantenimiento en prisión de Jacqueline Sauvage [encarcelada por haber asesinado a su marido tras haber sufrido durante años violencias físicas y abusos sexuales] mientras que Hollande rechaza la posibilidad de concederle el indulto presidencial.

La ofensiva racista e islamofóbica iniciada por el gobierno sigue vigente y se continúa a pesar del fallo invalidando las ordenanzas municipales emitido por la justicia.

La renuncia de Emmanuel Macron y la crisis de Hollande

El último golpe duro para el gobierno y para Hollande ha sido infligido por uno de sus ministros: la renuncia de Emmanuel Macron, hasta hace unos días Ministro de Economía y Finanzas. Presentando su renuncia e intentando una nueva chance en las presidenciales, Macron no solamente da la impresión de haber abandonado un ‘barco a la deriva’, sino que además estaría sobrepasando a Hollande por la derecha.

Ahora que la “izquierda” del PS se puso en movimiento con la vista puesta en las elecciones internas socialistas, François Hollande y sus seguidores se encuentran literalmente contra las cuerdas, y el fin del mandato quinquenal se anuncia como un verdadero calvario.

Las elecciones presidenciales en Francia se realizarán entre abril y mayo de 2017, pasando por las internas de los partidos hacia el mes de noviembre de este año.

Una atmosfera de inestabilidad política que podría volverse explosiva si el movimiento retoma la movilización... ¡El gobierno reprime desde ahora!

Es en este contexto que el gobierno intenta anticiparse y detener toda intención de continuar la lucha incluso antes del 15 de septiembre. El conjunto de las organizaciones implicadas en el movimiento social durante la primavera llama a movilizarse en esta fecha y algunos elementos indican la existencia de una cierta radicalidad aun presente, como la manifestación de más de 500 personas frente al mitin del PS en Colomiers y sobre todo, el bloqueo del puerto del Havre, capital de la lucha, como se vio la última semana.

En los últimos días la tendencia ha sido represiva. Además de la detención de dos trabajadores portuarios del Havre, un militante de la CGT fue convocado al Juzgado de Primera Instancia este jueves. La central sindical Sud Solidaires fue acusada de infligir una multa de 46.000 euros, y uno de los trabajadores de Aire France implicado en el asunto de la “camisa arrancada” fue despedido con el apoyo directo de Myriam El Khomri, ministra de trabajo.

Podemos afirmar que el gobierno mantiene la misma línea política de la primavera pasada, esperando el momento para sacar a relucir los garrotes y gases lacrimógenos cuando sea necesario.

Para el ejecutivo el objetivo es claro: hacer de la jornada del 15 (que no podrá ser evitada) un último desafío. Queda por ver si el gobierno intentara nuevamente una militarización del espacio público y de las manifestaciones con su estrategia del “corralito” para las manifestaciones, como ya lo hemos visto durante las últimas marchas antes de la tregua estival. Un elemento determinante será la política que lleven adelante las direcciones sindicales, principalmente la CGT.

¡Retomar las calles desde 15 de septiembre en adelante!

A pesar de la nueva ofensiva racista e islamofóbica de la casta política con la prohibición del burkini, la situación política se mantiene muy abierta. Numerosos sectores del movimiento obrero, así como también una amplia vanguardia en la juventud, es decir, una parte importante del llamado “pueblo de izquierda” rompió con el Partido Socialista de Hollande. A este fenómeno se agrega que la crisis política no parece ser solo coyuntural, sino estructural, lo que muestra la crisis profunda del bipartidismo.

En este contexto de brechas profundas, se abre la posibilidad de que sectores de trabajadores y de la juventud más oprimida [inmigrantes y de los barrios pobres], relativamente ausente del combate durante la primavera, salgan a tomar las calles.
[Quienes salieron a la lucha durante esta primavera fueron los sectores más estratégicos de la clase obrera como los dockers, refinerías petroleras, ferroviarios, etc., y los jóvenes estudiantes. No han salido aun masivamente sectores más oprimidos, como los trabajadores de pequeñas y medianas empresas, supermercados, precarios, ni tampoco masivamente los jóvenes de las banlieues, en su mayoria de origen inmigrante, NdT].

El movimiento social debe hegemonizar la lucha reafirmando más que nunca su rechazo a todo discurso xenófobo y sexista como el que se expresó en el momento del episodio del burkini, y así mismo, integrar en su discurso la lucha contra la represión y la denuncia de los asesinatos perpetrados por las fuerzas policiales en los barrios populares. Lamentablemente, el caso de Adama Traoré, es solo uno entre tantos otros.

Ante la política divisionista emprendida por el gobierno, llegó la hora de fortalecer la alianza de nuestro movimiento social, contra la política asesina, ultraliberal y xenófoba del conjunto del cuerpo político institucional. Esta es la condición necesaria para construir el “todos juntos” [tous ensemble] y así tirar al tacho de basura de la historia la ley laboral de El Khomri, Valls, Hollande y sus secuaces.

Artículo publicado el 1 de septiembre 2016 en Revòlution Permanente.
Traducción Mariana Cano.






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