Economía

CRISIS SOCIAL

El FMI prevé en el Estado español la mayor caída económica entre las economías avanzadas

Las previsiones siguen empeorando y sitúan en un 12,8% la caída de la actividad económica en el Estado español, una caída sin precedentes históricos, la mayor entre los países avanzados y emergentes.

Martes 13 de octubre | 14:58

El Fondo Monetario Internacional (FMI), una de las principales instituciones mundiales capitalistas, pronostica para este año una caída económica del 12,8% para el Estado español, la mayor tendencia negativa entre todas las economías avanzadas. Mucho más abajo del 8,3% que caerá de media la zona euro y lejísimos del 4,3% de Estados Unidos. Lo que comenzó como una crisis sanitaria ha generado una crisis social y económica sin precedentes históricos.

Las previsiones sobre los datos de desempleo son terribles también. La tasa de paro en el Estado español quedará este año y el próximo en el 16,8%, casi dos puntos por encima de los datos que arrojó la Encuesta de Población de Activa en el segundo trimestre. Son porcentajes también sin parangón en las economías occidentales o “emergentes”, exceptuando el casi 20% que alcanzará Grecia este año.

Una caída que se explica por un modelo económico que durante décadas se sostuvo en un crecimiento con baja productividad, mientras se desarticulaba parte del tejido industrial, con un boom basado en “pelotazos” urbanísticos y especulativos, y cada vez más dependiente del turismo y de actividades de ocio y hostelería. Así, el reabrir negocios hoteleros y otras actividades económicas no esenciales de forma apresurada para tratar de reactivar la economía, dando prioridad a los intereses capitalistas y no a las necesidades sanitarias y sociales, está generando nuevos brotes del virus entrando en una segunda ola de crisis sanitaria y nuevos golpes a la maltrecha economía.

El Gobierno del PSOE y Unidas Podemos ha realizado una enorme inyección de ayudas económicas y avales de créditos, a tono con los planes de la Unión Europea, destinados centralmente a salvar las ganancias de las empresas y financiando los salarios de los trabajadores suspendidos a través de los ERTEs. Un gasto que agrava el endeudamiento del Estado español, con una deuda que ya alcanzaba cifras cercanas al PIB previamente a la pandemia.

Si las previsiones para otros países están siendo un poco más favorables según los datos del segundo trimestre del año, con repuntes económicos en mayo y junio, en cambio, no ha sido así para la economía española.

Ante este panorama catastrófico, el gobierno se aferra a la previsión de una subida del PIB en 2021 del 7,2% (nueve décimas más de lo que preveía en junio) frente a una subida en la zona euro del 5,2%. El Gobierno se aferra a estos indicadores e incluso espera que el efecto de los fondos europeos logre impulsar la actividad hasta un 9,8%, pero nada indica que esto sea una perspectiva real.

Hasta ahora se han destinado miles de millones de euros a las empresas, sin cuestionar sus ganancias, cuando grandes capitalistas han seguido acumulando beneficios a manos llenas. Mientras tanto, no se ha invertido lo necesario en sanidad, educación y transporte público, ni ha habido una política de intervención, nacionalización o reconversión de sectores estratégicos de la economía o de empresas al servicio de las necesidades sociales. Ni siquiera se ha intervenido en el caso de empresas como Nissan o Alcoa, que están aprovechando para bajar la persiana y despedir a miles de trabajadoras y trabajadores, después de recibir milmillonarias ayudas del Estado. La política del Gobierno “más progresista de la historia” es cortoplacista, de contención cosmética a base de ayudas europeas, a la espera de una “recuperación”. Una política que de ninguna forma va a solucionar los problemas económicos estructurales en favor de la clase obrera y los sectores populares.

Con el 2021 en el horizonte, y aun cuando las previsiones más favorables se cumplan, el enorme nivel de endeudamiento con la Unión Europea seguramente se cobrará su precio más tarde o más temprano: una nueva oleada de recortes y ajustes sociales, con mayor precariedad, miseria y empeoramiento de los servicios públicos.






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