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CUARENTENA

Educación en tiempos de pandemia

La migración a los espacios virtuales está dejando de lado muchos rasgos imprescindibles para la enseñanza virtual.

Martes 7 de abril | 16:24

En medio de la crisis mundial que la humanidad atraviesa a raíz del Covid-19, del sector que poco se dice es del educativo. La cuestión es, como se sabe, muy compleja porque el ámbito educativo abarca muchos niveles: desde el preescolar hasta el universitario. Los estudiantes de cada nivel requieren aprendizajes distintos, aunque ahora la apuesta de muchas instituciones es la virtualización de las escuelas para no “perder” el ciclo escolar.

Sin embargo, la migración a los espacios virtuales de aprendizaje está dejando de lado muchos rasgos imprescindibles para la enseñanza virtual.

El primer rasgo es la capacidad de transformación de los contenidos presenciales a los espacios digitales. Esta transformación en un momento cualquiera de la vida es posible gracias a la intervención de un equipo especializado de trabajo donde se conjugan diversos perfiles. Estas células de producción hacen viables los contenidos presenciales a las necesidades del aprendizaje virtual cuya didáctica es muy distinta.

El otro rasgo es la capacidad de adaptabilidad tecnológica tanto de los estudiantes como de los docentes. Esta virtualización del aula va más allá de los espacios que existen como las tantas y tantas plataformas que ya hay en la actualidad (Google classroom, Zoom, Moddle, etc.). Existen también dinámicas distintas, acceso a los materiales, tipo de materiales, acceso a las aulas virtuales, aulas en tiempo real o permanentes para el acceso remoto abierto, tipos de cursos, etc.

El siguiente rasgo se refiere al acceso a la tecnología que cada estudiante debe tener para poder estar al corriente del ciclo escolar que forzadamente se ha mudado a las plataformas. En México, según el INEGI, en el 2017 apenas el 50.9% de la población nacional tenía acceso al internet. El 53.9% de esa totalidad, presentaba problemas para la conexión (lentitud, falta de ancho de banda para la transferencia de datos, etc.). Además, el acceso a internet se concentra en las poblaciones urbanas, lo cual deja de lado una vez más en materia de educación, al sector rural y semiurbano de la república mexicana.

En la Ciudad de México, la UACM (Universidad Autónoma de la Ciudad de México) ha tomado la decisión de migrar sus materias a la virtualidad; esto ha sido una decisión arbitraria y frívola de parte de las autoridades, quienes “olvidaron” que esta universidad atiende a los sectores marginados de nuestra ciudad, eso incluye por supuesto a una población que, aunque vive en una zona urbana, no cuenta con acceso a internet o no cuenta siquiera con una computadora.

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Muchos de los alumnos de la UACM tendrán que acudir a los cibercafés cercanos a sus domicilios para intentar conectarse a una “clase” en línea; lo cual implicaría romper la cuarentena que la emergencia sanitaria amerita y que la propia Secretaría de Educación Pública ha impuesto para el sistema educativo mexicano; es decir, esto conllevará a exponerse y a exponer a sus familias a contagios debido a las indicaciones académicas que no toman en cuenta el perfil de su matrícula.

Además, es necesario señalar que estas clases, en casi todos los casos, serán mal diseñadas, mal planeadas, improvisadas y deficientes. Esta universidad no cuenta con una plataforma tecnológica en la que ya exista la oferta educativa en línea, ni tampoco cuenta con los servidores y plataformas que otras universidades públicas tienen (como la UNAM o el IPN), para garantizar el acceso remoto de calidad a sus contenidos académicos.

Aunado a esto, la planta docente de tiempo completo, en su mayoría, no tiene la preparación suficiente para aprovechamiento de los entornos virtuales de aprendizaje, derivado de la violación al derecho a la capacitación del trabajador y que se les contrata únicamente para ofrecer clases presenciales. Y, por otro lado, dentro de las condiciones precarias de contratación de los profesores de asignatura no está contemplada la virtualización de contenidos y nuevamente este sector será el más golpeado y sobre explotado, ni tampoco se les dota de las herramientas, pretendiendo que a su costa y con sus propios y “magros” salarios las cubran.

Al volver a las aulas, la patronal olvidará que aún en condiciones de precariedad, los profesores de asignatura cumplieron con dar clases fuera de las condiciones de su contratación, situación que en más de una ocasión ha sido la excusa para la violación sistemática de sus derechos humanos laborales.

Ante esta situación, la UACM deberá tomar medidas mejor pensadas y estructuradas, como el pago íntegro y suficiente a los profesores de asignatura que implicaría su basificación, sin obligarlos a laborar durante la contingencia. También la institución deberá partir de tomar en cuenta las características de su matrícula y la infraestructura tecnológica con la que cuenta para dar paso a la conservación de la salud como principio básico de toda la comunidad universitaria. Sin salud, sin vida, no se pueden tomar clases; no se puede salvar un semestre si se está hospitalizado.

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La única solución es que el modelo funcione como está estipulado a través de certificaciones. Que los estudiantes puedan tener acceso a un repositorio de documentación que los profesores de tiempo completo les proporcionen y que se genere una propuesta de certificación para estos casos, contemplando que podría darse el caso de que algunos no puedan llevar a cabo este proceso pero que, al regresar a las aulas, sean los primeros en ser atendidos a través de asesorías especiales para la certificación. El modelo educativo permite que esto sea posible, sin embargo, también es una realidad que muchos profesores de tiempo completo han querido hacer de la universidad su pequeño feudo, con sus reglas y sus omisiones evitando la certificación de alumnos con el argumento de que “tienen que asistir a las clases”.

Nos toca organizarnos y exigir a las autoridades de la universidad el respeto al modelo educativo, a los derechos a la educación y laborales, ahora más que nunca. De la misma manera, al gobierno en turno debemos demandar becas universales para la comunidad estudiantil y que se obligue a las grandes empresas de telecomunicaciones a liberar el acceso a Internet como medio vital de comunicación en tiempos de crisis sanitaria.

*Profesora de Educación Superior

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