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TRABAJO SOCIAL

Día del Trabajador Social: no me felicites

El 21 de agosto se celebró el Día del Trabajador Social en México, una profesión con personas que quieren cambiar el mundo ¿o no?

Miércoles 23 de agosto | 12:39

En nuestro país no hay una explicación exacta del por qué se festeja el 21 de agosto, aunque se sabe que la primera vez que se festejó fue en 1955. De acuerdo con la maestra Elizabeth Bautista López sólo se celebra en México.

Desde que se fundaron el IMSS y el ISSSTE se celebra el Día del Médico y la Enfermera, es posible que de ahí haya surgido la idea. Pero la única efeméride que se relaciona con el 21 es en 1944 cuando se publica la Ley de Educación contra el analfabetismo, un ámbito donde la participación de trabajadores sociales no fue menor.

Esta semana en la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM habrá conferencias, homenajes, exposiciones y presentaciones de libros; actividades recreativas y pastel con motivo de la celebración del día del trabajador social.

Además de esto, la dirección de la escuela celebra 49 años de la creación de Trabajo Social a nivel licenciatura en la UNAM y 54 años de la construcción de la ENTS.

Para México la licenciatura de trabajo social es prácticamente nueva y tiene muchos retos por delante, en medio de un país donde la violencia crece día con día.

¿Qué celebramos?

En los congresos y coloquios es muy común escuchar que como gremio vamos avanzando, que es muy importante actuar en todos lados, pero que aún nos falta camino.

Pocas veces se pone sobre la mesa que en trabajo social, a pesar de ser una disciplina de las ciencias sociales, se elabora poco de la interacción que se tiene con las personas y las comunidades; no se discute seriamente o a profundidad la situación política y económica del país para poder comprender a qué mundo queremos cambiar.

Es común que la práctica se desvincule casi por completo el análisis del contexto del individuo y el tratamiento pareciera basarse más en una salida integral a corto plazo y que no resuelve de fondo la problemática.

A nivel escolar, no se puede ignorar que aunque es uno de los planteles con la mayor población femenina, la ENTS tiene bastantes denuncias contra profesores por acoso sexual y violencia de género.

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En lo académico, el actual proceso de reforma al plan de estudios de la licenciatura contempla eliminar materias de análisis contemporáneo, a pesar de destinar más tiempo al trabajo de campo.

Maria del Carmen Mendoza Rangel, una de las pocas trabajadoras sociales críticas, tuvo un gran acierto sobre los retos de esta disciplina:

“Un día estaba hablando un líder del SME de un tema candente que llamaba la atención de todos y aquí nadie lo escuchó porque hay una indiferencia total. Nosotros tenemos que recuperar aquellos tiempos en el que nos reuníamos, en auditorios llenos de los que no podían sacarnos más que con gases lacrimógenos, porque ahí nos la pasábamos discutiendo y analizando la realidad social y política. Eso nos dio mucha más conciencia de la realidad que las asignaturas que teníamos sobre eso.”

México hoy es un país militarizado en el que la violencia de Estado es común; es más peligroso para quienes vivimos día a día las miserias de este sistema. Las noticias que nos rodean están llenas de desapariciones, asesinatos extrajudiciales, feminicidios, violencia y precarización; una precarizacion que trabajo social vivió en carne propia cuando vimos recortadas prestaciones para el personal de salud, al mismo tiempo que fuimos partícipes del movimiento por la presentación de los normalistas de Ayotzinapa.

Cuando uno entra a la carrera llueven ánimos por todos lados, porque somos los profesionistas que van a cambiar el mundo, los honestos, los revolucionarios. Pero esos ánimos se van rápido cuando te dicen que no da tiempo de cambiar todo; que mejor te concentres en una persona; que la clase trabajadora es cosa del siglo XIX; que si quieres cambiar más cosas diseñes políticas públicas, pero que si quieres ganar más diseñes o evalúes proyectos sociales; todo en un discurso tipo “lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”.

Y en Argentina, aún con experiencias de prácticas profesionales en fábricas gestionadas por sus trabajadores en donde los estudiantes de la UBA encontraron “una alternativa viable frente a los lineamientos asistencialistas de la carrera, […] que permite cuestionar nuestro rol como futuros trabajadores sociales y nos remarca la importancia de luchar "codo a codo" con los sectores populares en busca de una sociedad libre de toda forma de explotación y opresión.”

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Los trabajadores sociales también se enfrentan a debates que poco o nada cuestionan el mundo en el que vivimos, a críticas que te invitan a fortalecer las instituciones de un Estado que reprime y criminaliza a quien se “atreve” a cuestionarlo.

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No me felicites

Históricamente el capitalismo nos ha utilizado para tratar de legitimarse y dar salidas rápidas y de carácter asistencialista ante problemáticas sociales. A través de la institucionalización, el Estado ha coptado luchas y demandas de las mujeres, los jóvenes y los trabajadores; volviéndolas programas y políticas que a su vez le sirven para implementar medidas que generan más violencia –como la AVG .

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Lo que poco se piensa es que tenemos a nuestra disposición muchas herramientas que podemos poner al servicio del pueblo pobre para organizar grandes movimientos que como en el 2013 cuestionan a ese Estado y todas sus instituciones.

No perdamos el suelo compañeros, volvamos a ver qué pasa alrededor y cómo lo vamos a cambiar.

El verdadero reto del trabajo social no está meramente en buscar el reconocimiento en la academia o ser facultad; sino en qué tipo de trabajadores queremos ser y al servicio de qué está nuestra profesión. La clase obrera y las luchas avanzarán “con nosotros y sin nosotros y a pesar de nosotros”.






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