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DESPIDOS

Despidos: la curva que no se aplana en México

En medio de la pandemia, México reporta cerca de 12 millones de despidos y los empresarios prevén que esta tendencia continuará durante el próximo semestre.

Alex Osorio

México

Miércoles 24 de junio | 10:45

En meses recientes hemos visto una caída histórica de la economía mexicana producto de la pandemia por covid-19. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) 12,5 millones de personas han perdido su fuente de empleo.

La información oficial indica que 2,2 millones de despidos han sido en el sector formal y 10,3 millones en el sector informal. Es decir, la tasa de desempleo en México alcanzaría el 24,7%.

Por su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social asegura que el 70% de los despidos han sido a jóvenes de entre 18 y 29 años.

A esta dura situación se le suma el porcentaje de trabajadores que tras las jornadas de sana distancia, han descansado a los trabajadores sin goce de sueldo con una reducción de salario.

Una encuesta realizada por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) afirma que el 78% de las familias mexicanas han visto reducidos sus ingresos tras la pandemia. De éstos, el 56,6% asegura que se redujeron parte de sus ingresos, mientras el 21,6% ha dejado de percibir cualquier ingreso.

La profunda crisis económica se muestra cambiante y algunos economistas argumentan que, pese al inicio del segundo semestre, es demasiado pronto para saber hasta dónde caerá la economía mexicana.

Hace dos semanas Citibanamex pronosticaba una caída del PIB por 7,8%, pero esta semana asegura que la caída podría ser de 8,4% y se mantiene entre los pronósticos más benevolentes junto a Barclays (6,5%). JP Morgan opina que la caída podría ser de 10,5% y el Bank of América habla de un 10%.

Pese a que México dejó de ser un dependiente absoluto de industria petrolera, sigue representando un porcentaje importante de la economía y los bajos precios del petróleo tienen un impacto importante, sumado a la caída del turismo y la abrupta baja de los ingresos por remesas en medio de que la semana pasada Estados Unidos llegara a los 45,7 millones de despidos, componen un panorama poco alentador para una rápida recuperación en el segundo semestre.

Las patronales aseguran que es probable que los despidos continúen hasta diciembre, con variantes por meses dependiendo de diversos factores. La industria autopartista en México, que cuenta con casi un millón de trabajadores, opina que pese a la reactivación y considerando que no haya un rebrote que obligue al cierre de las fábricas, es probable que los despidos continúen en la rama.

Apuestas del gobierno federal

México llega a los 191.410 casos confirmados y 23.377 defunciones, rebasando las predicciones del gobierno federal, según la cual que llegáramos a la cúspide de los contagios hace ya varios días, sin embargo, se mantiene una tendencia creciente.

A grandes rasgos, el gobierno federal apuesta a la recuperación paulatina de la economía o a intentar sortear la crisis por dos vías: mediante el recorte al gasto público, sin tocar las partidas presupuestales del poder legislativo y judicial, así como las de la Guardia Nacional, la Marina y el Ejército, garantizando el pago de la deuda externa y apostando a redistribuir el presupuesto hacia obras y planes sociales.

La segunda vía sería la apuesta por la “nueva normalidad” impuesta por la presión de las grandes empresas trasnacionales y el gobierno estadounidense que exigió la reapertura de la industria automotriz y maquiladora y la entrada en vigor del Tratado México, Estados Unidos y Canadá, como una apuesta para la reactivación de la economía hacia el segundo semestre.

Pero la pandemia como telón de fondo hace que las apuestas de reactivación económica con la nueva normalidad, hacen que el futuro sea incierto. La proyección del gobierno federal era que el conjunto de la industria maquiladora, autopartista, de construcción y minera se reactivara el 1 de junio, lo que ha sido parcial, no por voluntad de los empresarios sino por la curva ascendente de contagios.

En este panorama se cuela de manera más latente la resistencia de los trabajadores que se ponen de pie contra la precariedad laboral. Desde las maquilas en Baja California, dónde se registraron 40 paros laborales, hasta más recientemente en las maquilas de Matamoros, el paro laboral en ArcelorMittal en Michoacán y los conflictos en curso como la lucha de los docentes de la UACM y las huelgas en Notimex y la Universidad Autónoma de Chapingo.

Entre los sectores esenciales precarizados, comienza un descontento que de a poco se va expresando como con la marcha de los repartidos de aplicaciones en la Ciudad de México. Esta dinámica puede mantenerse e incluso acrecentar en los próximos meses frente a la continuidad de los despidos y las condiciones insalubres en las que se está obligando a trabajar (que ya arrojan los primeros brotes en varias fábricas) aunado al enorme recorte al sector estatal que puede abrir una dinámica de movilización entre los trabajadores estatales y universitarios.

¿Es posible una salida favorable para los trabajadores?

En los próximos meses podemos ver una dinámica más abierta de movilizaciones y resistencia frente a los despidos, los recortes y la creciente precarización laboral.

El creciente descontento en los centros de trabajo es cada vez más palpable, según la encuesta del Celag, el 43,6% se muestra poco feliz con las condiciones laborales presentes en sus centros de trabajo. Pero esta situación puede estar mediada por la fortaleza que aún sostiene el gobierno federal, las encuestas apuntan a que el gobierno sostiene entre el 50 y el 55% de aprobación.

Lo interesante es el porcentaje que esta encuesta arroja entorno a la opinión sobre las medidas que han impulsado los empresarios, el 63,6% de los encuestados están en contra de que el gobierno federal rescate a las grandes empresas.

Por otro lado, el 67,8% opina que los que tienen más recursos son los que deberían aportar más en medio de la crisis y el 67,4% está de acuerdo con que se cobren impuestos extras a las grandes fortunas.

Estos datos pueden ser un indicador de que millones de trabajadores no están de acuerdo con que nosotros paguemos la crisis nuevamente. Si hoy hay 12,5 millones de despidos porque no se prohibieron los despidos ni las reducciones salariales.

Y el aumento exponencial de contagios se debe a que el gobierno se negó a implementar pruebas masivas, así como se negó, en los hechos, a implementar un salario de cuarentena al nivel de la canasta básica, para los trabajadores informales.

Ante esta dura situación es fundamental la prohibición de los despidos y rebajas salariales y garantizar un salario de cuarentena para los trabajadores informales, así como parar los recortes y despidos en el sector estatal, medidas posibles si se cobran impuestos progresivos a las grandes fortunas y se deja de pagar la ilegal deuda externa.

Para terminar con el desempleo es necesario repartir las horas de trabajo entre todas las manos disponibles, con un salario que cubra el corto de la canasta básica y que se ajuste de acuerdo con la inflación.

Pero para esto es fundamental que las organizaciones sindicales que se reclaman democráticas levanten estas medidas.

Para fortalecer esta perspectiva de lucha contra los despidos, los recortes y la precariedad laboral es que impulsamos el llamado a conformar un movimiento nacional contra la precarización laboral.

Te invitamos a conocer la propuesta y a organizarte con nosotros escribiendo a la página de Izquierda Diario México o dejando un comentario en la nota.

Leer: Por un movimiento nacional contra la precarización y los despidos






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