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“Demasiado poco, demasiado tarde”: los anuncios de Macron no calman el reclamo de los chalecos amarillos

Las respuestas a las medidas anunciadas por Macron, que resultan mentirosas e insuficientes, no tardaron en llegar. “Demasiado poco” respondieron los “chalecos amarillos” y mantienen las protestas.

Diego Sacchi

@sac_diego

Martes 11 de diciembre de 2018 | 12:53

En la noche del lunes el presidente Emmanuel Macron se dirigió a los franceses. Con la crisis abierta por las enormes protestas que sacuden su gobierno, el mandatario dio un discurso de trece minutos en el que anunció entre otras medidas que subirá en cien euros el salario mínimo, que bajará impuestos a los pensionistas que ganen menos de dos mil euros por mes y a los trabajadores, entre otras medidas.

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El discurso trató de apagar el fuego que se prendió con el movimiento de los "chalecos amarillos" decretando un "estado de emergencia económico y social", reconociendo la crisis en la que está sumergido el Estado francés y, por el contenido de las medidas anunciadas, que la protesta que llevan más de cuatro semanas van más allá del aumento al combustible y expresan la bronca por la precarización de la vida que sufren millones de franceses.

Luego de que un gigantesco operativo policial, acompañado por una campaña buscando imponer miedo, no lograra impedir una nueva movilización masiva de los “chalecos amarillos” junto a estudiantes y sectores de trabajadores el sábado 8, Macron intento desactivar las protestas con algunas concesiones más.

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El anuncio más resonante fue el del supuesto aumento de 100 euros sobre el salario mínimo, una suerte de subsidio estatal adelantado de una promesa que Macron ya tenía en carpeta y que absorbe aumentos que ya estaban pactados durante 2019. El presidente aclaró que este aumento no implicará costo alguno para los empleadores sino que será subsidiado con los impuestos que pagan los propios trabajadores. Además pidió a los empresarios "que puedan" que otorguen a sus empleados un bono de fin de año que también quedará exonerado de impuestos, aunque el “que puedan” deja claro que no hay obligación de las patronales de pagar ese bono.

Otro anuncio fue dirigido a los jubilados que ganen menos de 2.000 euros mensuales que verán anulada la subida de la Contribución Social Generalizada (CSG), un beneficio que en realidad quedará prácticamente absorbido por la inflación.

Concesiones que no logran calmar la bronca

Los anuncios no fueron suficientes para lograr el cometido del presidente. “Demasiado poco, demasiado tarde” reaccionó Eric Drouet, uno de los referentes de los chalecos amarillos, luego de escuchar al presidente.

"Ignoró la mayoría de las reivindicaciones" presentadas por la delegación del movimiento que se reunió el viernes pasado con representantes del gobierno, dijo Benjamin Cauchy otro vocero de los chalecos amarillos en este caso del sector más moderado.

Incluso el dirigente de la CGT francesa, Philippe Martinez, criticó los anuncios al decir que Macron "no comprendió nada y tampoco quiere comprender la cólera que se expresa masivamente desde hace tres semanas en el país" y consideró “insignificantes” las medidas anunciadas. La declaración de Martinez llamó la atención ya que el dirigente sindical participo junto a empresarios y miembros del parlamento, de una reunión el lunes por la mañana llamada por el gobierno para intentar retomar las riendas de la situación de crisis social y política que desbordó todo el poder estatal. El papel de las direcciones sindicales ha sido fundamental para el gobierno: no han convocado a un paro, ni a que los sindicatos converjan con el reclamo de los chalecos amarillos.

Varios dirigentes del sector empresario aparecieron en televisión para respaldar, aunque moderadamente, los anuncios del jefe de Estado.

Las primeras encuestas muestran que se mantiene el apoyo a las protestas

Los primeros sondeos realizados luego del discurso presidencial dan evidencia que continúa el apoyo a las protestas de los chalecos amarillos.

Según la encuesta del grupo Opinion Way, para el sitio de noticias LCI, el apoyo para los “chalecos amarillos” sigue siendo mayoritario, con un 66% frente al 34%. Otro sondeo, en este caso realizado por Odoxa para el diario Le Figaro revela que el jefe del Estado no sedujo a seis de cada diez ciudadanos y el 54 % de franceses considera que las protestas de los "chalecos amarillos" deben continuar.

Mientras los medios franceses intentan destacar que algunas de las medidas anunciadas fueron bien recibidas por los encuestados, en una búsqueda por mostrar el resultado benéfico del discurso presidencial, los sondeos más positivos siguen mostrando que un 59 % de franceses destaca que Macron no fue "convincente".

La quinta jornada de protestas en el horizonte

Las reacciones a las concesiones hechas por Macron muestran que la solución a la crisis, abierta por las protestas de los chalecos amarillos, todavía no está próxima.

El presidente francés intenta dividir terminar o quitarle fuerza al movimiento de protestas, mientras busca mantener a flote su plan neoliberal y no retroceder en las reformas que ha impuesto. De hecho no menciono cambios en la derogación que implemento sobre el impuesto sobre la fortuna (ISF), manteniendo ese beneficio a los ricos.

Los referentes de los “chalecos amarillos” mantienen el llamado a una nueva jornada de protesta para el próximo sábado. El viernes 14 de diciembre habrá una jornada de lucha convocada por la CGT. Que esa jornada no se haya transformado en una huelga contra Macron para expresar la ira contra el gobierno, es responsabilidad de la dirección sindical que sigue evitando la confluencia de las protestas, lo que acorralaría aún más al gobierno.

Este martes, miles de estudiantes se movilizaban en las principales ciudades del país contra las medidas que busca imponer Macron para restringir el acceso a la universidad. Una muestra de que las protestas de los "chalecos amarillos" ha reavivado las manifestaciones de sectores que ya habían enfrentado al gobierno.

Macron demostró, con su negativa a tocar la ISF, que la “línea roja”, que el gobierno no pasará, es afectar las ganancias de los empresarios. El movimiento de los chalecos amarillos, que surgió como una protesta contra la suba de impuestos a los combustibles, abrió una lucha más profunda contra las desigualdades que afectan cada día más a los trabajadores y trabajadoras franceses.






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