Géneros y Sexualidades

DIVERSIDAD SEXOGENÉRICA

De oprimida a "privilegiado": la realidad de un chico trans

Soy un chico trans, estoy empezando la carrera en Tecnologías en la Información y quiero compartirles lo que he comprendido en el poco tiempo que lleva mi inicial transición.

Martes 14 de marzo

En mi tercer día de escuela, en la clase de inglés, la profesora dividió al salón en equipos, teníamos que pasar al pizarrón para hacer una dinámica.

Mis compañeros ya habían notado que tengo habilidad para el inglés, así que cuando la maestra nos indicó que sólo uno iba a pasar al pizarrón y que los demás podían ayudar, todos mis compañeros me alentaron muy enérgicos a que yo pasara a representar el equipo para ganar y que nos dieran un punto.

Me costó un tiempo entender por qué todos me alentaban si se me dificulta socializar o tomar el papel del protagonista, pero era tanta insistencia y me sentí tan cómodo y contento de que me alentaran a mí, que de momento se me olvidó hasta mi pánico al pizarrón.

Tardé días en entenderlo, la profesora seguía poniendo dinámicas y mis compañeros ya ni siquiera me alentaban, yo solito me levantaba, realizaba la dinámica y hasta tenía mi “secretario”.

Pasaron un par de semanas antes de darme cuenta de que siempre he tenido habilidades, siempre fui bueno para muchas materias, entre ellas el inglés, sólo que como antes “era mujer” no se me reconocían, ni me alentaban o me felicitaban, directamente pasaban al chico que tenía habilidades y no a la chica. Esa era la diferencia, que ahora era Max y comenzaba a gozar de los “privilegios” de ser hombre en un sistema hecho a su medida.

Este acontecimiento me hizo pensar al respecto y entonces miré con más detalle a mis únicas dos compañeras de salón, quienes poseen éstas y otras muchas habilidades, pero no se les toma en cuenta nunca. Me llevo bien con una de ellas, y he observado que no se da cuenta que tiene las herramientas para sacar adelante la carrera, ni siquiera confía en que pueda terminarla, no se tiene confianza y nadie se preocupará en dársela, pero por el otro lado, como violento contraste, a mis compañeros varones hasta les ponen apodos por sus talentos y habilidades. Mientras, de las dos compañeras se juzga únicamente lo “buenas” que están.

Entonces tomé en cuenta que debía ponerme mucho más receptivo a todo lo que está cambiando, porque no sólo está cambiando mi cuerpo con la terapia de reemplazo hormonal, también cambia mi valor en la sociedad.

Ahora no solamente tengo la confianza por sentirme cómodo conmigo, sino que cuento también con los privilegios que la sociedad me da como hombre, por ejemplo: me impulsan muchísimo más que cuando “era una chica”; mi mamá ya no me manda a ayudar en las reuniones familiares; los profesores y profesoras que no tienen problema con mi transición me felicitan por mis logros, mientras antes o me acosaban o simplemente no me tomaban en cuenta.

También he notado que en las calles las cosas han cambiado, ahora si voy solo por la calle de noche y viene acercándose una chica sola, puedo percibir que me teme, cuando antes yo era la que caminaba con miedo; antes las chicas me veían y se pegaban a mí para irnos “juntas” aunque no nos conociéramos, pues de alguna forma nos cuidábamos, ahora se cambian de banqueta pues deben sentirse más seguras.

Algo anda mal y urge un cambio profundo

Esto está mal. En este poco tiempo de mi transición he comprendido algo que creo elemental, que no se puede definir quiénes somos o podemos ser, qué podemos hacer o qué no, lo talentosos que somos o un destino invisible, únicamente por tener un pene o una vagina entre las piernas.

He comprendido que debemos pelear por que podamos ser quienes queremos y sentimos ser, más allá del género con el que nos identifiquemos o no; sin embargo no podemos seguir aceptando los beneficios del patriarcado sin que se nos revuelvan las tripas, no podemos enceguecer ante la opresión de las mujeres y sus miedos a la violencia que con impune libertad se ejerce sobre ellas, cuando antes fuimos oprimidas y violentadas.

Quien comprenda esto como yo lo he comprendido, no puede considerarse ni ser un hombre más dentro de este sistema, sino un hombre que combata los privilegios que le otorga el patriarcado para dividirnos de nuestras compañeras y luche junto a ellas por sus derechos y por la igualdad a todo nivel entre hombres y mujeres.






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