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HISTORIA OBRERA

Cuando el PCM y la CTM subordinaron el movimiento obrero a Cárdenas

CTM y el PCM en conformación del movimiento obrero pos revolución: fueron claves para privar de autonomía a la clase obrera.

Viernes 11 de agosto | 19:46

Aunque Cárdenas promovía en todo momento la organización de los trabajadores en pos de lograr exclusivamente mejoras económicas, lo hacía en función de que el Estado pudiera sujetarlos, de tal suerte que se evitara la organización independiente y desde abajo.

Sin la mediación de la Confederación de Trabajadores de México tal subordinación del proletariado no hubiera sido posible. En esto tuvo un papel clave Lombardo Toledano, un intelectual “comunista” que, sin ser del PCM, era el favorito de Moscú.

La CTM y el Frente Popular

Luego de romper con la CROM, Lombardo Toledano viaja en 1935 a Moscú, junto con una delegación del Partido Comunista de México (PCM).

Se realizaba entonces el VII Congreso de la Internacional Comunista y el Kremlin imponía la política del Frente Popular, la cual consistía en que con el pretexto de “enfrentar” el peligro fascista, había que aliarse con la burguesía democrática “para llegar al poder” y sacrificar el programa de la revolución socialista. Esta misma política posteriormente ayudaría a liquidar la revolución en España y desperdiciar la oportunidad revolucionaria en Francia.

Con esta nueva orientación, la delegación mexicana caracterizaría al Partido Nacional Revolucionario (PNR, hoy PRI) como un Frente Popular en forma de partido, y el callismo, que mostraba simpatías por Mussolini (Calles leía entusiasmado “Mi Lucha” cuando fue enviado al exilio), significaba la personificación del fascismo mexicano.

En ese sentido, apoyar a Cárdenas era, para los estalinistas, llevar adelante la política del “Frente Popular” de la Internacional Comunista.

A través de su participación en la CTM, que se había convertido en el brazo obrero del partido en el poder, los estalinistas impulsarían la subordinación de los obreros a Cárdenas, imponiéndoles el temor al fascismo. Como escribe Arturo Anguiano, el PCM “(…) intimidó (a las clases obreras), las hizo dudar de su energía y, apelando al temor, les ofreció como única salida la política frentepopulista” [1].

El movimiento obrero fue llevado así, de la mano del Partido Comunista, a las cadenas del PNR, en vez buscar su organización política independiente. Así como en España el Frente Popular de Stalin había terminado con la derrota de la revolución y llevado a Franco al poder; y en Francia a la derrota de la gran Huelga General que amenazaba con desbordar a la burguesía, en México contribuyó a subordinar a la clase obrera al Estado, lastre que nos sigue pesando hoy día.

Unidad a toda costa

En el terreno sindical, para el PCM, había que depositar las energías en “salvar” a toda costa al gobierno de Cárdenas (a pesar que éste rechazaba su ingreso al PNR). No se debía perder el tiempo en buscar que los trabajadores combatieran de manera independiente a la burguesía y al imperialismo confiando sólo en ellas mismas.

A pesar de la radicalidad y poderío mostrados por el movimiento obrero, el stalinismo consideraba al proletariado inmaduro para luchar por el poder, y aseguraba que el país debía completar primero su desarrollo capitalista.
En ese sentido, la “unidad a toda costa” con Toledano y la CTM debían imponerse “por encima de todos los obstáculos”, anulando la tarea de independizar al movimiento obrero de las direcciones que conciliaban con el gobierno burgués, es decir de Toledano, Fidel Velázquez y sus “cinco lobitos”.

Pero, a pesar de las ilusiones que el estalinismo depositaba en la CTM, los dirigentes de ésta se esforzaban en todo momento por limitar la influencia de los comunistas, imponiendo, mediante fraudes y gangsterismo, a jefes afines a Fidel Velázquez o desconociendo dirigentes comunistas en los sindicatos. Ante esto, miembros del Partido Comunista junto a varios sindicatos importantes (ferrocarrileros y electricistas por ejemplo) decidieron romper con la CTM.

Pero Cárdenas necesitaba de los comunistas. Sin ellos, la CTM no podía tener la fuerza necesaria para fortalecer al Estado y al partido. Aunque los comunistas eran minoritarios en la Confederación,su fuerza residía en los sindicatos más estratégicos del país. Su presencia se hacía sentir en los ferrocarrileros, petroleros, tipógrafos y electricistas, los sectores industriales claves. Además, tenían influencia en maestros y trabajadores del campo, sobre todo en la región de La Laguna, cuna de la reforma agraria.

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(*) Anguiano, Arturo, El Estado y la política obrera del cardenismo






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