Internacional

CHALECOS AMARILLOS

[Crónica] La Francia profunda tiñó de amarillo las calles de París

Sábado 2 de marzo y los chalecos amarillos volvieron a salir a las calles, con una marcha de horas que comenzó en el arco del triunfo y recorrió las calles de Paris.

Bárbara Brito

Docente y ex vicepresidenta FECH (2017)

Lunes 4 de marzo

Nos encaminamos al punto de partida desde Saint-Denis, ubicado en los suburbios de Paris, lugar de migrantes, trabajadores y mujeres precarias, juventud en negro. Es la Francia profunda de todos aquellos que no pueden vivir en Paris, Lyon o Niza porque para tener un hogar hay que alejarse cada vez más. Resta al sueldo la locomoción, y se precariza la vida.

Hace algunos años era un barrio obrero e industrial, hoy prima la desocupación. Son las contradicciones que explican la emergencia de los chalecos amarillos: la carestía de la vida, la desigualdad social, el desempleo, la degradación de los servicios públicos.

Tomamos el metro y nos bajamos en el Arco del Triunfo. Cientos de chalecos amarillos se comenzaban a congregar para dar inicio a una nueva movilización en su semana número 16.

Subí un video a redes sociales a primera hora buscando hacer llegar a Chile el carácter de la movilización y sus demandas: sectores precarios que despiertan a la vida política y que, en la acción y con métodos combativos, radicalizaron a la izquierda sus demandas. A la exigencia por la reducción de impuestos al combustible, integraron el aumento general de salarios y su indexación a la inflación, la restauración del impuesto sobre las grandes fortunas, la limitación del salario a los políticos, la supresión del senado y la renuncia de Macron.

La izquierda chilena mira temerosa y con desconfianza a uno de los movimientos que ha causado mayor impacto en el mundo. La prensa continúa insistiendo en que sería un movimiento de derecha. Lo cierto es que sus demandas son muy progresivas, rápidamente adquirieron un carácter político de cuestionamiento al régimen, lejano al programa procapitalista de las organizaciones de extrema derecha francesa como Rassemblement National y La France Insoumise.

Marchamos junto con las compañeras de la Corriente Comunista Revolucionaria del Nuevo Partido Anticapitalista de Francia, que edita el periódico digital Revolution Permanente. Como todos los sábados, estaban cubriendo la marcha, entrevistando a los chalecos amarillos, a esa juventud que ve un futuro oscuro si es que no sale a luchar. También a las mujeres que han estado en primera línea de batalla y han despertado a la vida política con esta movilización.

Desde el Arco del Triunfo, pasando por la Torre Eiffel y Trocadero, la marcha continuó. Se escucharon entre medio gritos como “a-anti-anticapitalista” o por la dimisión de Macron. Ni la represión ni los intentos del gobierno y los medios por deslegitimar el movimiento tildándolo de derechista y xenófobo han podido desactivarlo.

Daniela Cobet, dirigente de la CCR, en una actividad que congregó a más de 300 personas en París, planteó que la izquierda tiene una responsabilidad histórica para evitar que la extrema derecha capitalice el malestar social. Para eso hay que ubicarse del lado de los chalecos amarillos, pero insistiendo en la dimensión de clase, en la unión con los sindicatos y las organizaciones obreras y de la juventud. A su vez, destacar el carácter internacional de la clase obrera y la solidaridad que ya han conquistado con manifestaciones y otras iniciativas los chalecos amarillos en otros países, contra el chauvinismo y nacionalismo de la extrema derecha.

En Chile, también tenemos un rol que cumplir de solidaridad internacional hacia una de las principales luchas que se abrió paso en el país de la comuna de París y el mayo francés del 68’.






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