Internacional

Derecha en Latinoamérica

Contra las cuerdas: La fragilidad de la derecha latinoamericana

La crisis de la derecha a nivel internacional ya va teniendo sus claras expresiones. El debilitamiento de los gobiernos en Latinoamérica, la inestabilidad económica y el aumento de desaprobación por parte de la población, son algunas sus manifestaciones.

Jueves 15 de agosto | 07:47

En estos últimos años la derecha en latinoamericana ha tenido un ascenso importante; con el misógino Bolsonaro ganando las elecciones en Brasil por un lado, el segundo mandato de Piñera con ChileVamos, y por otro lado, con los últimos años del gobierno de Macri en Argentina. La triada derechista iba tomando bastión.

Este ascenso de la derecha trae consigo el fortalecimiento de todo un programa neoliberal que afectan directamente a trabajadores, mujeres y jóvenes de la clase trabajadora, con políticas pro-empresariales, privatización de derechos básicos y recursos naturales, mayor financiamiento al aparato represivo del Estado, aumento de restricciones democráticas, sumado al autoritarismo del gobierno para llevar adelante sus reformas a costa de la criminalización a quienes se organizan y hacen uso legítimo del derecho a la protesta.

Asimismo, esta misma agenda que ataca a la clase obrera y los sectores populares es lo que hoy desata la crisis política de la derecha que está emergiendo a nivel latinoamericano. Como podemos ver, en el escenario de Argentina, que después de que en las elecciones primarias los resultados no salieran en beneficio de Miguel Ángel Pichetto, el capital financiero internacional en complicidad con el gobierno de Macri devaluaron el peso argentino y dispararon el valor del dólar. Teniendo un primer impacto en los sectores más pobres, que ya recibieron el golpe de la inflación y las bajas salariales que implican.

Brasil tampoco se encuentra en un contexto favorable para Bolsonaro. Los sectores estudiantiles y de trabajadores están saliendo a las calles para rechazar el proyecto Future-se y la reforma de las pensiones que está impulsando el gobierno. Así también con la reforma de Seguridad Social, se demuestra los objetivos concretos del mandatario de ultraderecha; mantener al pueblo reprimido a costas del discurso “contra la delincuencia”. Por otro lado, de la misma manera que Macri, para Bolsonaro las elecciones de Argentina no fueron en favor de que pudiesen impulsar sus proyectos empresariales ya acordados. Por lo que la escena latinoamericana se encuentra tensionando los planes económicos, que hasta ahora, va mostrando su profunda inestabilidad.

Piñera se encuentra en la misma encrucijada. La desaprobación de la población va en un 50% según la Encuesta del Centro de Estudios Publicos de mayo 2019 (CEP) que se ha expresado en las diversas movilizaciones a nivel nacional en contra del proyecto Aula Segura, Reforma Curricular y el tratado de libre comercio TPP-11. Por otro lado, la guerra económica entre China y EE.UU. está teniendo influjos en el gobierno de ChileVamos, que ante la dependencia económica de este, se encuentra cada vez con más límites en el mercado internacional.

En este marco, la alianza entre capitalistas y los gobiernos neoliberales comienzan a formular sus tácticas para que sus negocios no salgan afectados con los cambios en el escenario político, ni mucho menos que sus reformas queden contenidas por la presión de la población en las calles. Aquí quedan develados los límites de la democracia burguesa; siempre que atenten contra sus intereses empresariales, el carácter “democrático” queda al margen.

Este debilitamiento de los gobiernos de derecha latinoamericanos, en su intento de sobrellevar la crisis política, recurren a nuevas maniobras para que quienes salgan menos afectados, sean los capitalistas. De esta manera, promueven políticas de ajuste hacia la clase trabajadora, que termina reduciendo aún más los mínimos derechos que tenemos, y en algunos casos, quitándolos completamente.

Para enfrentar los ataques represivos y empresariales de la derecha, se vuelve necesario la organización de toda la clase obrera por medio de asambleas de bases y movilizaciones, y que en unidad con les trabajadores, mujeres y estudiantes impulsemos un plan de lucha unificado junto a un gran paro nacional activo que busque afectar las ganancias de los mismos empresarios que día a día nos precarizan la vida. ¡Que la crisis la paguen los capitalistas y que la clase trabajadora sea quien decida! ¡Necesitamos un gobierno de las y los trabajadores!






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