Géneros y Sexualidades

EDUCACIÓN SEXUAL

Contenidos de educación sexual en el Nuevo Modelo Educativo ¿qué se pretende enseñar?

El Nuevo Modelo Educativo comienza a implementarse en todas la escuelas públicas de la Ciudad de México. ¿Qué implicaciones tiene éste para la formación de las nuevas generaciones?

Martha Zuno

Agrupación Magisterial Nuestra Clase

Miércoles 26 de septiembre de 2018 | 11:34

Luego de la implementación de la primera fase de la Reforma Educativa, a través de medidas punitivas y de precarización laboral para el magisterio combativo, ahora el gobierno y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), avanzan con los nuevos programas curriculares para la educación básica en este ciclo escolar, indicados en el Nuevo Modelo Educativo (NME).

Esto representa un cambio profundo para los contenidos educativos, mismos que se reflejan en: la reducción de horas en asignaturas de sociales y ciencias; el desplazamiento de los talleres por "clubes"; la incorporación del la "educación socioemocional" en las aulas, entre otros aspectos de fundamento más empresarial que pedagógico.

Mientras en México el 31.2% de las y los adolescentes comienzan su vida sexual entre los 15 y los 19 años de edad, el 44.5% no utiliza ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual, lo cual deriva en que más de la mitad de los casos terminen en embarazos adolescentes no planeados. A pesar de estas condiciones, el NME poco abona al desarrollo de una educación sexual, integral y preventiva para las y los adolescentes mexicanos.

¿Qué dice el NME sobre la educación sexual?

Si ya de por si el Programa 2011 mostraba deficiencias y carencias importantes, ahora bajo el NME hay un retroceso brutal en la enseñanza de la sexualidad humana en las aulas. Es una grave deficiencia que los temas de educación sexual se impartan únicamente en primero de secundaria y no sean parte de una formación integral, como se afirma en el programa de aprendizajes clave elaborado por la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La enseñanza de la educación sexual tendría que ser un contenido gradual y consecutivo en los tres años de educación secundaria e incluso, impartirse desde nivel pre-escolar y hasta la educación superior. Sin embargo, el programa de Aprendizajes Clave en Ciencia y Tecnología de la asignatura de Biología para el primer grado de secundaria se limita a:

“Argumentar los beneficios de aplazar el inicio de las relaciones sexuales y de practicar una sexualidad responsable, segura y satisfactoria, libre de miedos, culpas, falsas creencias, coerción, discriminación y violencia como parte de su proyecto de vida en el marco de la salud sexual y reproductiva“.

¿A qué se refieren las autoridades educativas con “los beneficios de aplazar el inicio de las relaciones sexuales”? Partimos de que los alumnos en primer grado de secundaria tienen entre 11 y 12 años de edad, etapa de la vida en la que se presenta una transición de la pubertad a la adolescencia y en donde se experimentan importantes cambios biológicos y psicológicos. Por lo tanto, la abstinencia como método de prevención no es la mejor alternativa para ofrecerle a alumnas y alumnos que comienzan su vida sexual precozmente, mucho menos el negar el desarrollo y reconocimiento de su propios cuerpos y sexualidades.

¿Qué educación sexual necesitamos en las aulas?

Los miedos, culpas, falsas creencias, coerción, discriminación y violencia que se mencionan en el NME, son producto de la influencia de la Iglesia y sectores conservadores, que a través de su influencia en las políticas educativas, buscan perpetuar ideologías oscurantistas, patriarcales y reaccionarias sobre la sexualidad humana.

Para que las y los adolescentes puedan practicar una sexualidad responsable, segura y satisfactoria, es necesario que se imparta una verdadera educación sexual desde temprana edad en las escuelas públicas, con programas científicos, laicos y no sexistas que les permitan tener pleno conocimiento sobre sus cuerpos y sexualidades.

Esta educación es la que nos fue negada a quienes ahora somos madres y padres de familia, y también a las maestras y trabajadores de la educación durante la infancia y adolescencia, incluso en nuestra edad adulta. Por lo tanto, cuando se niega el acceso a una verdadera educación sexual se niega también, el derecho de las personas a decidir libremente sobre sus cuerpos.

Educación sexual, para decidir

Como maestra de secundaria considero, que la educación sexual no debe estar basada en enfoques biologicistas -dedicados únicamente al estudio de los aparatos reproductivos, los métodos anticonceptivos y las enfermedades de transmisión sexual-, sino que debe de estar orientada hacia entender el placer, el auto-goce y respeto hacia el cuerpo propio y de otros, así como el cuidado sexual y afectivo, entre otros aspectos.

Las trabajadoras y trabajadores de la educación tenemos un papel decisivo en la lucha por un nuevo tipo de educación sexual para las nuevas generaciones. No podemos permitir que se sigan implantando tabús, violencia y desconocimiento sobre temas tan importantes. Es necesario unir fuerzas con estudiantes, madres y padres de familia, mujeres y trabajadores de todos los sectores, para luchar y alcanzar una educación sexual que nos permita ejercer nuestro derecho a decidir.

Por todas estas razones, desde la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase y desde Pan y Rosas, consideramos que es urgente organizarnos desde una perspectiva independiente para luchar por verdadera educación sexual para decidir.

Maestra, maestro, este 28 de septiembre, día de la lucha por la despenalización del aborto en América Latina, te invitamos a marchar con nosotras. La cita es a las 15:30 hrs. en el Monumento a la Madre con direccón hacia el Zócalo. ¡Asiste!

¡Educación sexual, para decidir!

¡Anticonceptivos, para no abortar!

¡Aborto legal, libre, seguro y gratuito para no morir!

Martha Zuno, Profesora de Secundaria
Lucy González, Trabajadora precaria del sector salud






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