Géneros y Sexualidades

ABORTO LEGAL

#ConAbortoNoTeVoto: ¿Qué tan real es la separación de la iglesia y el Estado?

Este hashtag se hizo tendencia, a partir de la difusión de sectores de la derecha y conservadores, de cara a las próximas elecciones en Hidalgo.

Joss Espinosa

@Joss_font

Jueves 15 de octubre | 17:58

Nuevamente la derecha hizo tendencia un hashtag que criminaliza a las mujeres, se trata de #ConAbortoNoTeVoto, impulsada por partidos de derecha y la iglesia, así como seguidores de ambos.

La razón de esta tendencia es que el próximo 18 de octubre se celebraran elecciones en el estado de Hidalgo en la que se renovaran 84 alcaldías. Entre los contendientes se encuentran candidatos por parte del Morena que votaron por la despenalización del aborto en julio de 2019. Es así que la derecha amaga a los candidatos para que no estén a favor de iniciativas que despenalicen el aborto y llaman a la población hidalguense a no votar a candidatos que apoyen dichas iniciativas.

Esto tiene un antecedente, ya que, hace ya más de un mes que la iglesia había llamado en conferencia de prensa a votar por candidatos que “estén a favor de la vida y la familia”. Esto deja claro que pese a que la Constitución establece la laicidad del Estado, esto está lejos de ser real pues la Iglesia no ha roto sus lazos con la cúpula empresarial ni con la clase política del país.

Dicha conferencia de prensa fue precedida por los arzobispos de Tulancingo, Tula y Huejutla. En ella señalaron lo siguiente: “Rueguen al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres." Claramente en dicha formulación omiten a las miles de mujeres pobres y precarizadas que mueren a causa de la clandestinidad del aborto.

Pese a dedicar una conferencia a esto, remataron diciendo que ellos no hacen “política de partido”, aunque sus declaraciones tienen toda la intención de fortalecer a un ala reaccionaria que quiere volver a escena en la vida política nacional. Por eso, mientras dicen "predicar" llaman a votar a tal o cual candidato que se acomode a sus intereses. Así lo vimos hace algunos años, cuando a través de las misas a nivel nacional, se llamaban a los asistentes a marchar con el Frente Nacional x la Familia.

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Hidalgo y la ofensiva de la derecha

Hidalgo fue uno de los estados en iniciar la ofensiva contra los derechos de las mujeres, tras despenalizarse el aborto en Oaxaca. Aceleraron el proceso de discusión y votación de una reforma que “defiende la vida desde la concepción hasta la muerte natural” que es solo un eufemismo para evitar que las mujeres puedan decidir libremente sobre sus cuerpos, criminalizando el aborto. Esta reforma ya la ha impuesto el bloque de derechas en otros estados, en una cruzada contra la vida que se desató tras la despenalización del aborto en la capital en el 2007.

A contra mano de esto, hace unos meses, Hidalgo votó una “Ley de Amnistía” que permitía que fueran liberados algunos presos por delitos menores, entre los que se encontraban mujeres presas por abortar.

La ley de amnistía, aunque permite la liberación de un sector de las presas por abortar, no cambia de fondo la situación para el resto de las mujeres y tampoco cesa la criminalización contra las que interrumpen sus embarazos. La condición de clandestinidad que tiene el aborto, no ha impedido que este se realice, solo lo vuelve inseguro e insalubre; y como consecuencia de ellos miles de mujeres mueren, siendo las más pobres las que viven la peor parte.

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La relación entre la Iglesia y el Estado

De cara a los comicios en Hidalgo, se muestra de manera franca que la Iglesia sigue interviniendo en el Estado y en asuntos de materia pública e interés común, pero esta no es la única muestra de ello.

Aunque la campaña #ConAbortoNoTeVoto está orientada a golpear al Morena por derecha y amagar a sus candidatos para retroceder ante cualquier posibilidad de legislar a favor de la despenalización del aborto, el Morena, lejos de organizar una respuesta contra esta campaña reaccionaria, se dispara fuego amigo con alianzas propias como la que hizo con el Partido Encuentro Solidario (PES), organización a todas luces vinculada con las Iglesias evangélicas.

El más reciente de estos gestos conservadores fue la carta que AMLO le hizo llegar al Vaticano a través de su esposa Beatriz Müller, que viajó para ver al papa Francisco. Dicho sea de paso, el papa respondió pidiendo a la 4T que no despenalice el aborto.

La relación con la Iglesia, sumado a la heterogeneidad del partido que tiene desde ex priístas arrepentidos, conservadores y progresistas pro igual, ha resultado en que pese a las promesas de campaña, el Morena no haya tenido ninguna iniciativa real para despenalizar el aborto a nivel nacional. Y no solo eso, el pasado 28S se mostró que a la 4T no le interesa escuchar la exigencia de aborto legal.

Estos son solo ejemplos de la relación que el Morena tiene con la iglesia, pero lo mismo podríamos decir de gobiernos anteriores y sus partidos. Todos, en mayor o menor medida, siguen teniendo a la iglesia como aliado para conducir el país. También podemos nombrar el hecho de que la iglesia no paga impuestos o les son condonados, el tiempo en radio y televisión, la influencia que tiene en la educación y un largo etcétera.

Queda claro que, para luchar por aborto legal, seguro, libre y gratuito, también debemos partir de exigir la separación efectiva de la Iglesia y el Estado. De la mano de luchar por educación sexual integral y anticonceptivos gratuitos para todxs. Esto se vuelve una tarea urgente de cara a la represión que vimos el pasado 28S en la CDMX, la criminalización de las protestas de las mujeres a nivel nacional y el avance de la derecha.

De cierta forma, las tendencias como #ConAbortoNoTeVoto, resultan una respuesta de la derecha ante las potencialidades y la fuerza que ha mostrado el movimiento de mujeres en los últimos años. Es vital que este se conforme de manera masiva, combativa e independiente de la derecha y el gobierno. Solo así, y en alianza con la clase trabajadora en su conjunto es que consideramos, desde pan y rosas, que podremos hacer que sea ley.

Ante la derecha y el gobierno que intentan hacer de nuestras demandas un botín político electoral (sea utilizándolas a favor o en contra), el movimiento independiente también debe además pelear por una representación política propia, que verdaderamente defienda nuestros intereses como mujeres, trabajadoras y jóvenes precarizadas, así como del conjunto de sectores explotados.

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