Economía

CRISIS DE ARANCELES

Cómo puede afectar al comercio internacional Trump con sus aranceles

Primero fueron los aranceles contra China. Ahora son los aranceles contra México. Sin ratificarse aún el T-MEC (modernización del TLCAN) el capital internacional más poderoso teme por sus negocios.

Bárbara Funes

México D.F |

Viernes 7 de junio

El Banco Mundial, haciendo gala de un estilo muy mesurado, no lo nombró explícitamente. Ha señalado que el crecimiento global se puede ver coartado seriamente este año por la guerra de aranceles. De acuerdo con la última proyección el crecimiento mundial previsto era del 2.6% y se esperaba apenas una décima más en 2020, es decir, a 2.7%. Sin embargo, la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos puede llevar a el crecimiento se reduzca a 1.7%.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) fue más directo y enfático. Culpó al gobierno de Donald Trump de estar "socavando" el sistema de comercio internacional con la imposición de aranceles y otras medidas para limitar las importaciones.

En el examen anual de la economía de Estados Unidos, el FMI señaló que las medidas arancelarias son ineficaces para contener los déficits y serán dañinas para la economía estadounidense y para todo el mundo. “Es de vital importancia que las tensiones con China se resuelvan rápido”, apuntó Christine Lagarde, la directora del FMI.

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“Estamos en un cruce de caminos, los líderes deben encontrar la manera de resolver las diferencias”, declaró el economista Ayhan Kose a El País, sin mencionar a Trump. Tan sólo China y Estados Unidos representan un tercio de la economía global. En cuanto a México, es el tercer socio comercial más importante de Estados Unidos; en 2018, los Estados Unidos importaron $ 371.9 mil millones en bienes y servicios de México y exportaron $ 299.1 mil millones en bienes y servicios a este país.

Perryman Group, una firma de consultoría económica con sede en Texas, consultada por The Washington Post declaró que las guerras comerciales de Estados Unidos con China y México detendrán el crecimiento del comercio mundial y costarán los empleos estadounidenses.

Los aranceles mexicanos por sí solos podrían costar a los Estados Unidos 406,000 empleos y más de $ 41 mil millones en PIB. Texas se llevaría la mayor parte de las pérdidas de empleos, por sus vínculos comerciales con México. La economía del estado podría perder casi 12 mil millones de dólares en el PIB, más de 7 mil millones de dólares en ingresos anuales y más de 117,330 empleos.

Según el banco holandés ING, el comercio internacional crecerá un 0,2% en 2019, una fuerte caída desde el 3,3 por ciento registrado en 2018 y el 4,8 por ciento en 2017.

¿Globalización en riesgo?

Esta ofensiva imperialista ahora vuelta contra México para presionar al gobierno de López Obrador con el objetivo de que profundice la política antimigrante tiene un trasfondo económico –así como otro político y otro social– relacionado con la crisis económica abierta en 2008.

De acuerdo con The New York Times, el déficit comercial de Estados Unidos en 2018 llegó a 621.000 millones de dólares, el más alto en diez años, pese a la política de “proteccionismo comercial” del presidente Donald Trump.

Respecto a China, país con el cual Trump ha entablado una batalla comercial que se califica de agresiva, el saldo negativo registró un nuevo récord al subir a 419.000 millones de dólares el pasado año, casi un 12 % más que en el año anterior.

Los déficits comerciales con México, que llegó a 81.500 millones de dólares, y con la Unión Europea, que ascendió a 169.300 millones, presentaron máximos históricos, en el marco de la ralentización del comercio internacional. Son uno de los factores que ahora detonaron esta crisis arancelaria que pone en riesgo al T-MEC, la versión modernizada del TLCAN.

Si Trump concreta su amenaza el próximo 10 de junio, “los estadounidenses comenzarán pagando lo que es esencialmente un impuesto del 5% sobre las importaciones desde México, y la tasa arancelaria aumentará mensualmente, alcanzando el 25% en octubre” según el mismo medio.

Mientras los economistas alertan que su ofensiva arancelaria perjudicará las economías de ambos países, los republicanos dicen que van a rechazar esta medida. Es el caso de Ted Cruz, senador republicano por Texas.

“No cederé ante nadie con pasión, seriedad y compromiso para asegurar la frontera”, declaró a The New York Times. "Pero no hay razón para que los granjeros, rancheros, fabricantes y pequeñas empresas de Texas paguen el precio de nuevos impuestos masivos", que calcula ascendería a unos 30 mil millones de dólares solo en su estado.

A su vez, Michigan es el estado que más depende de las importaciones de México, en gran parte porque la industria automotriz ha establecido complejas cadenas de suministro en América del Norte que envían componentes y productos terminados de un lado a otro del río Bravo.

Este estado importó $ 56 mil millones de productos de México en 2018, y fue superado solo por Texas, que se nutre del comercio de energía, alimentos y productos manufacturados con México. Asimismo, California e Illinois, con populosas ciudades que dependen de productos frescos y productos manufacturados de México, también están entre los principales importadores.

Carrera contra el tiempo

Pero para evitar que Trump aplique sus aranceles en caso de no llegar a un acuerdo con el gobierno mexicano –ser el verdugo del imperialismo estadounidense con los migrantes puede tener un alto costo político para el gobierno de López Obrador–, los senadores y representantes republicanos tienen un gran desafío.

Por lo menos dos tercios de los legisladores en cada cámara deben estar dispuestos a votar para anular su veto para que prevalezca tal resolución, lo cual implica que muchos republicanos tendrían que enfrentar el riesgo político de romper públicamente con Trump.

Mientras tanto, los enviados del gobierno mexicano siguen las negociaciones con la administración de Donald Trump. México cede casi todo, menos ser abiertamente el tercer país, como explicamos acá, pero Trump aún no aprobó el acuerdo. Los partidos de las corporaciones en Estados Unidos buscan disuadirlo. Los organismos internacionales también. Pero la imprevisibilidad es su marca registrada.

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