Mundo Obrero México

OPINIÓN

Cómo lograr la reinstalación de los despedidos de La Jornada

La ofensiva del Comité Directivo del diario La Jornada contra los trabajadores agrupados en el Sitrajor (Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada), ha escalado y es necesaria la respuesta política por parte por parte de trabajadores de distintos sindicatos o movimientos democráticos.

Miércoles 23 de agosto | 20:45

El hostigamiento a los trabajadores al interior de la empresa y la demanda penal en contra de Judith Calderón –secretaria general del sindicato–, de Leonardo Mondragón –secretario de organización– y de Alejandro Caballero Calderón –hijo de Judith Calderón que apoyó a su madre en la huelga–, pretenden imponer un sindicato afín a los planes económicos y laborales de la empresa. Una empresa que en nada se distingue de los métodos antiobreros y la política neoliberal de cualquier patrón en cualquier parte del mundo.

Ante este ataque, el Sitrajor ha realizado algunas actividades para difundir su lucha, mismas que han sido acompañadas por la Agrupación de mujeres Pan y Rosas y el Movimiento de Trabajadores Socialistas, tal como lo ha difundido puntualmente La Izquierda Diario.

Ya diversas organizaciones de abogados democráticos y sindicales se han pronunciado por la reinstalación de estos trabajadores de prensa.

Articulistas como Julio Hernández –autor de la columna “Astillero” en la misma Jornada–, contrastando con los intelectuales del Morena como Paco Ignacio Taibo ll y El Fisgón, se ha pronunciado en contra de la criminalización de estos trabajadores huelguistas, exigiendo también su reinstalación.

La ofensiva contra los trabajadores del Sitrajor no puede descontextualizarse de la situación que prima en este medio, desde las amenazas para silenciarlos, los cierres de diarios ante los atentados en contra instalaciones, hasta el asesinato de muchos de ellos durante los gobiernos panistas y priístas.

Tampoco puede verse por fuera del derecho de información y la libertad de prensa, dado que este ataque responde también al evidente cambio de la línea editorial de la jornada que cada vez más pierde su carácter independiente y las simpatías con los movimientos populares.

Si bien el Sitrajor cedió algunas concesiones que le demandó la patronal, ésta, envalentonada por este hecho, va por más y está recurriendo al prestigio ganado ante diversos sectores –fundamentalmente la clase media y los intelectuales– para aislar y debilitar al actual Comité ejecutivo del sindicato. Sobre todo ante el próximo cambio de la dirección sindical.
En este aspecto también la directiva encabezada por Carmen Lira actúa con criterios neoliberales.

Por una política que fortalezca esta lucha

Como decíamos arriba, varias organizaciones se han manifestado a favor de las demandas del Sitrajor. Esto es importante para enfrentar el cerco mediático que La Jornada ha establecido alrededor del sindicato, apoyándose en sus relaciones políticas y con la intelectualidad de centro izquierda, donde no ha habido muestras de rechazo al intento de Carmen Lira y de los directivos del Consejo de Administración, de criminalizar al sindicato por haber hecho uso del derecho de huelga ante el ataque contra las prestaciones incluidas en su Contrato Colectivo de Trabajo y sus condiciones laborales.

Sin embargo, hace falta algo más que eso para enfrentar esta ofensiva. La empresa cuenta a su favor con las autoridades laborales –como ya se vio con las maniobras que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje realizó en contra del emplazamiento a huelga–, así como la experiencia y las influyentes relaciones que tiene el despacho de Alejandro Roel, conocido abogado por su política patronal.

Las distintas organizaciones que se han pronunciado por la causa del Sitrajor deben usar su fuerza para fortalecer esta lucha y pasar de las declaraciones a los hechos.

Consideramos que es necesario que los compañeros y compañeras del Sitrajor le planteen a todos los organismos que se reclamen democráticos, de derechos humanos, sindicales y populares, una movilización para exigir la reinstalación de los despedidos de La Jornada, así como el retiro de las demandas penales criminalizadoras –en los hechos– del derecho de huelga. Pero también es necesario que las organizaciones solidarias acuerden un plan de acción para fortalecer la lucha de este sindicato.

Por experiencia de luchas anteriores, sabemos que las defensas penales si no son acompañadas con la movilización pueden eternizarse archivadas en los cajones de las oficinas de las Juntas. A esto apuestan los patrones y los despachos patronales.

En la defensa de las demandas del Sitrajor está no solamente la defensa de los trabajadores de prensa de todo el país ante el avance de la precarización de sus condiciones laborales –que ya de por sí enfrentan la barbarie criminal y la omisión, también criminal, de las autoridades–, sino del derecho de huelga de la clase trabajadora.

Contra la provocadora propuesta de Paco Ignacio Taibo ll durante la huelga, de convocar a una concentración de lectores de La Jornada para intimidar a los huelguistas, mucho ayudaría al Sitrajor una concentración en el edificio de La Jornada, de organizaciones solidarias para exigirle a este diario la reinstalación de los despedidos, el retiro de la demanda penal en contra de ellos, el alto al hostigamiento que viven hoy los trabajadores después de la huelga, y el respeto al contrato colectivo de trabajo.

Las direcciones sindicales que en la reunión del Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral del pasado 17 de agosto, firmaron el pronunciamiento a favor del Sitrajor, como el SME, la Nueva Central de Trabajadores, el Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM), el sindicato minero –así como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que no estuvo presente–, deberían convocar a esta movilización.

A su vez, proponemos desplegar una amplia campaña democrática nacional e internacional, con firmas y pronunciamientos por la reinstalación de los despedidos, de organizaciones sindicales, estudiantiles, políticas, de derechos humanos y populares, así como de personalidades del ámbito de la cultura e intelectuales, para mostrar –al contrario de lo que quieren hacer hacer creer Carmen Lira y sus socios– que los trabajadores de este medio no están solos, que cuentan con apoyo de distintos sectores.

Desde Izquierda Diario, que seguimos difundiendo esta lucha y haciéndonos parte de la misma, daríamos cobertura a las acciones convocadas por estas organizaciones.






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