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Claves para entender el fin del semestre en el IPN

El Instituto Politécnico Nacional oficializa el fin del semestre 2020-2 a través de clases en línea y pospone el próximo ciclo hasta el mes de septiembre. Mientras tanto la propuesta de Educación 4.0 gana terreno en el Instituto

Jueves 21 de mayo | 15:10

Los días 18 y 20 de marzo el IPN emitió un par de comunicados anunciando que el semestre 2020-2 deberá concluir de manera electrónica como parte de las medidas de confinamiento físico producto de la pandemia por coronavirus.

En sus comunicados, el Politécnico da indicaciones para que en el marco de la crisis se “flexibilice la aplicación de las evaluaciones” y se den facilidades para que los alumnos que lo requieran puedan dar de baja materias con el fin de no afectar su historial académico –cosa que queda en entredicho según se observa en denuncias que circulan en redes sociales.

Dentro del comunicado también se enumeran algunas fechas claves para el calendario académico y administrativo. Las evaluaciones de fin de semestre y extraordinarios serán del 15 al 21 de julio; los ETS serán la última semana del mismo mes y la vacaciones se alargarán durante las primeras tres semanas del mes de agosto, finalmente, el semestre 2022-1 inicia el 4 de septiembre.

Clases en línea: entre la cuarentena y la desigualdad

El nuevo calendario escolar extiende el semestre hasta el mes de julio cuando de manera normal debería ir concluyendo en estos días. Las consecuencias por la pandemia son evidentes, en ese sentido, nos preguntamos ¿en qué condiciones están viviendo los politécnicos la cuarentena y las clases en línea?, ¿qué es prioridad, aprender o aprobar?, ¿cuántos estudiantes y profesores no tienen internet en su casa? Preguntas sobran, a continuación proponemos algunas posibles respuestas y escenarios probables.

Según datos oficiales, el IPN tiene una matrícula ligeramente menor a los 200 mil estudiantes. Con ese dato como referencia sorprende que la plataforma n línea que habilitó el IPN como medio de interlocución durante las clases virtuales tenga un total de 528 mil 085 visitas, lo que quiere decir que en promedio, cada alumno ha ingresado menos de tres veces a dicha herramienta durante los 60 días que van desde que inició la cuarentena. Esto si suponemos que el conjunto de los estudiantes ha accedido a la misma, lo cual sabemos no es así.

Cierto es que algunos profesores están utilizando otras herramientas como Zoom, Facebook, Skype, etc., no obstante, también son muchos los casos en los que desde el inicio de la cuarentena apenas y ha existido interlocución entre profesores y estudiantes.

Mucho se habla de la necesidad de estudiar por nuestra cuenta pero poco se reflexiona sobre cuáles son las condiciones de desigualdad que permiten a unos desarrollarse plenamente, mientras que otros no cuentan con computadora o internet en casa, algunos más se encuentran haciendo home office y no pocos están en entornos familiares complicados.

Según el INEGI en 2018 en México solo el 52.9% de los hogares contaba con Internet. Si se busca el número de hogares con computadora la cifra está por debajo del 50%. Cifras que dan muestra de una enorme desigualdad. Con esos datos de fondo es difícil pensar en que las clases en línea son una opción para todos.

Además de que en el marco de la crisis sanitaria las autoridades están dejando de lado las dinámicas sociales, económicas y de salud emocional de los estudiantes y maestros, factores que se convierten en un obstáculo para el pleno desarrollo académico de los estudiantes.

Desde la perspectiva de quienes militamos en la Agrupación Juvenil Anticapitalista, los tiempos que corren requieren medidas extraordinarias. Contra la “normalidad académica” que se pretende instalar, nosotros pensamos que frente a la pandemia y la crisis económica, toda la capacidad creativa, intelectual y los recursos materiales con que cuenta el IPN deberían colocarse al servicio del pueblo pobre y trabajador para apoyar a que los sectores populares tengan condiciones para enfrentar la crisis de mejor manera. Es por esto que el ciclo escolar debe terminar inmediatamente.

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Denunciamos que la imposición de clases en línea refuerza la elitización de la educación universitaria, pues las condiciones de acceso a la tecnología se convierten en una filtro mediante la cual estudiar se vuelve un privilegio y no un derecho.

La Educación 4.0 y la política educativa

Según los dichos del Director General “Nadie estaba preparado para una contingencia de esta magnitud; [el coronavirus] nos mostró una serie de oportunidades que tenemos. Necesitamos mayor capacitación en tecnologías; ese es uno de los objetivos de la Educación 4.0 que hemos estado promoviendo…” a renglón seguido el director remata con lo siguiente “Tenemos que hacer una revisión de nuestro modelo, porque cuando regresemos, esta experiencia vivida, la tenemos que reflejar en un cambio en la impartición de la educación media superior y superior”.

Desde que Rodríguez Casas asumió el puesto de Director General uno de los ejes rectores de su gestión ha sido el impulso de lo que él denomina la Educación 4.0. La propuesta se identifica con la incorporación de las nuevas tecnologías en el proceso de enseñanza aprendizaje y anuncia como finalidad que el modelo educativo del IPN se adapte a las exigencias del mundo laboral.

Como queda claro en el proyecto de cuatro nuevas sedes para el Politécnico, la manera en cómo se aterriza la Educación 4.0 se ha pensado para priorizar la necesidad de mano de obra del sector privado.

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Los dichos del Director General hacen eco del intento de las últimas cuatro administraciones del IPN para avanzar en implementar un “Nuevo Modelo Educativo” para el instituto. La retórica siempre es la misma: las nuevas tecnologías, la modernización educativa, la educación de calidad y un largo etcétera con una carga semántica similar. Traduciendo al español, los intentos por modificar el modelo educativo van en el sentido de obtener conocimientos básicos sobre las TIC´s (Tecnologías de la Información y la Comunicación), acompañado de la reducción de la contenido curricular de materias del área básica y las humanidades.

Si bien la mayor parte de las escuelas del IPN ya están incorporadas a los modelos educativos por competencias, como lo es la Educación 4.0, aún falta modificar algunos programas académicos y las exigencias de la industria requieren de más modificaciones. La propuesta del Director General intenta avanzar en ese sentido, no obstante, haríamos mal en olvidar que en la última década, cada intento por realizar este tipo de modificaciones ha ido acompañado de fuertes cuestionamientos de la comunidad politécnica y de amplias jornadas de movilización estudiantil.






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