Internacional

ELECCIONES EN EE.UU.

Claves del panorama económico estadounidense ante las elecciones de 2020

Con el reloj corriendo rumbo a la elección presidencial, la administración de Trump cuenta con altibajos económicos en los últimos meses. ¿En qué situación se encuentra el gigante imperialista con las primarias demócratas ya iniciadas?

Óscar Fernández

@OscarFdz94

Jueves 13 de febrero | 15:55

Ciertamente la presidencia de Trump significó un cambio en la manera de marcar la pauta en la geopolítica internacional. Entre sus primeras medidas estuvo el retroceder a varias de las "victorias" que la administración de Obama había logrado.

Relaciones enfriadas o saldadas, como la relativa apertura de Cuba y la reanudación de relaciones diplomáticas, así como los acuerdos llevados a cabo con Irán fueron algunos de los hitos en los cuales Trump fue contra los deseos tanto de los políticos de los respectivos países como contra los del ala moderada del establishment estadounidense.

A pesar de todo y haber comenzado con zarandeadas, los últimos meses han sido vistos con optimismo para algunos de los periodistas del gigante del norte. Notas del New York Times y el Financial Times señalan que el empleo se mantiene relativamente estable, así como mantener un crecimiento que va de cara a las tendencias a la recesión a nivel internacional (aunque Bloomberg anticipa que ese escenario golpeará al país en el próximo año en un 26%). También tenemos el acuerdo (efímero mientras dure la época electoral) de haber terminado la guerra de aranceles con China.

Estas cifras, empero, se hacen en caeteris paribus (todo lo demás constante), aunque Neil Irwin del Financial Times no descarta que algún elemento sorpresivo (como la aparición del coronavirus) pueda cambiar la balanza.

Y es que a pesar de que se haya incrementado el número de personas mayores trabajando y los salarios se mantengan por debajo de los niveles pre-2008, tampoco debería concluirse a priori que no exista la posibilidad de que cualquier chispa haga estallar el polvorín. Si algo tienen en común las crisis de los últimos meses en lo que hemos denominado la segunda ola de la lucha de clases es que las protestas más fuertes comenzaron por cuestiones puntuales: impuesto a WhatsApp en Líbano, aumento del boleto del metro en Chile y aumento del precio de combustibles y ley de jubilación en Francia todas desencadenaron en movilizaciones que llevaron al cuestionamiento a los gobiernos de esos países.

En Estados Unidos fuimos testigos de cómo una oleada de huelgas de maestros, así como las de General Motors en los meses previos estuvieron en las primeras planas de la prensa de ese país. Si los números económicos parecen augurar una calma, no se puede descartar que mañana se desate la tormenta.

Sin embargo, Trump ve esta situación como un buen indicador: tiene una base sólida, logró desescalar una situación compleja tras el asesinato del Gral. Sulemaini y evitar confrontaciones mayores (las cuales en redes sociales se percibieron como la antesala de una tercera guerra mundial) y logró salvarse de un impeachment en el Congreso.

Asimismo, tiene duros aliados en Latinoamérica de distintos colores: desde el centroizquierdista López Obrador —que con su Guardia Nacional ha frenado las caravanas migrantes—, pasando por el derechista evangélico Bolsonaro en Brasil —quien incendió gran parte de la selva amazónica para dar vía libre a las compañías del agronegocio—, el represor Piñera en Chile —quien se enfrenta a las ya mencionadas protestas en su país—, el nuevo presidente Alberto Fernández en Argentina —quien diligentemente pagará la deuda con el FMI— y la presidenta golpista Jeanine Áñez en Bolivia, quien garantizará el suministro de litio (no por nada las acciones de Tesla incrementaron luego del anuncio del golpe).

El nivel de desaprobación hacia el presidente magnate, por otro lado, sobrepasa el 50% y Vox resalta que la relación entre economía y el nivel de aprobación presidencial es desproporcional, pero dado el estado en que se encuentran los demócratas, quienes aún no definen un candidato claramente fuerte que le haga frente en las elecciones, una segunda vuelta de trumpismo es muy probable. Falta ver si la pluma que vence al camello caerá durante o después del periodo electoral.






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