Géneros y Sexualidades

PAN Y ROSAS

Carta abierta a las mujeres que viven la precarización

Millones de mujeres vivimos la precarización y la violencia día con día, llamamos a organizarnos para hacerle frente a estas condiciones y exigir que la crisis no la paguemos nosotras.

Pan y Rosas México

México | @PanyRosasMex

Miércoles 24 de junio | 18:11

Las mujeres hemos resentido la peor parte de la pandemia. Como siempre, el capitalismo muestra su cara más dura ante las crisis. Sobre nosotras ha caído centralmente el trabajo de cuidados y del hogar, que se exacerba con el cuidado de los contagiados por covid-19 y de quienes tienen que quedarse en casa por la cuarentena, como los y las niñas. A su vez, somos las primeras en ser despedidas y resentir los recortes en los sectores privados y públicos.

Sumado a esto, las desapariciones y los feminicidios no cesan, las llamadas de emergencia por violencia en el hogar resultan en cifras escandalosas, mostrando que muchas veces la casa es el lugar más peligroso para las niñas y mujeres.

Contradictoriamente, el capitalismo nos ha puesto en la primera fila para enfrentar la crisis. La pandemia ha mostrado que las mujeres estamos insertas en los espacios productivos estratégicos para la acumulación capitalista, desde la maquila, la industria automotriz, telecomunicaciones. También en sectores que hoy se muestran esenciales ante la crisis sanitaria como los servicios, alimentación, farmacéutica, la limpieza y sobre todo la importancia que tenemos las mujeres en el sector salud y de cuidados, ya que conformamos la mayor parte en el gremio y nuestra vida es expuesta por las autoridades al negarnos los insumos básicos para nuestra protección.

Pero esta integración al campo laboral se dio de la mano de condiciones muy adversas para las trabajadoras e impacta también en las condiciones de la clase trabajadora en su conjunto. No solo se trata de la brecha salarial, en la que las patronales nos pagan menos que a los varones por realizar el mismo trabajo, sino también una profunda precarización del trabajo femenino, siendo las ramas compuestas mayoritariamente por mujeres las más desvaloradas, precarizadas y peor pagadas.

Pero estas condiciones ultra precarias, y el peso de las dobles o triples cadenas de opresión, nos dan también la característica de ser un sector explosivo; podemos ser la chispa que encienda la pradera para enfrentar los agravios que vivimos día con día.

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En los últimos años, las mujeres hemos salido por millones a las calles, mostrando que estamos hartas de la violencia y la precarización que aumentan cada día, y ante las cuales no estamos dispuestas a seguir calladas. También hemos salido en reclamo de derechos que nos han sido negados, como el derecho al aborto legal, seguro, libre y gratuito, pues son las más pobres las que mueren por abortos clandestinos. Muestra de ello fue la movilización masiva del 8M en la CDMX y que fue replicada en más de 70 ciudades del país.

Esta potencialidad que hemos visto en las calles, debe ser la fuerza que junto a la de la clase trabajadora nos permita enfrentar la pandemia. Es necesario que la rabia que hemos visto en las calles avance en cuestionar que el verdadero virus es el capitalismo, diciendo de forma clara que las mujeres no podemos pagar esta crisis.

Desde la agrupación de mujeres y comunidad LGBT+ Pan y Rosas, creemos que las y los trabajadores debemos imponer una salida a la crisis distinta a la que proponen los patrones. Para que la crisis la paguen los capitalistas, debemos arrancarle al gobierno medidas que ataquen progresivamente las ganancias de los empresarios, invirtiendo las prioridades.

Por todo esto, hacemos un llamado a las mujeres trabajadoras del sector privado y público, maestras, comunidad LGBT+, activistas por los derechos de las mujeres, jóvenes precarizadas y estudiantes, a sumarnos al Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos.

Un movimiento que ponga al frente la potencialidad que hemos visto de las mujeres en las calles y que conjunte esfuerzos con aquellas y aquellos que hoy están peleando por defender sus vidas, por los insumos básicos por seguir trabajando y por ponerle un alto a los despidos.

Es necesario rodear de solidaridad al personal de salud que en distintos hospitales y clínicas reclama insumos de calidad y suficientes para seguir en la primera fila enfrentando la pandemia sin exponer sus vidas; a las obreras de Macuspana, Tabasco, que ante las necesidades actuales pusieron su centro de trabajo a producir cubre bocas, y a las miles de obreras de la maquila en la frontera norte que denuncian que las patronales transnacionales exponen sus vidas por obligarlas a laborar cuando no son sectores esenciales.

Esto de la mano de abrazar las luchas que están en curso que iniciaron previo a la pandemia, como en Notimex donde más del 70 % de los despidos es a mujeres y que al igual que el STUACH llevan más de 100 días en huelga; las y los docentes de la UACM y lxs estudiantes de la EDPA que defienden la educación pública y gratuita y condiciones dignas de trabajo. Rodear de solidaridad la importante lucha de Generando Movimiento contra los despidos en General Motors de Silao.

Llamamos a las mujeres a abrazar este movimiento contra los despidos y la precariedad, para que la crisis no la paguemos nosotras y nuestras familias.

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