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Así es el imperio de Coto que se cobró la vida de Vicente

La muerte de un hombre que intentó llevarse queso y aceite expuso la brutalidad de los grandes supermercadistas. Radiografía de un negocio millonario a costa de los bolsillos populares.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Viernes 23 de agosto | 14:34

Un queso fresco, chocolate y una botella de aceite. A pesar de las remarcaciones de las últimas semanas, la cuenta no llegaba a los 900 pesos. Pero a Vicente se la cobraron a golpes hasta que su corazón no pudo más, como si hubiera puesto al borde de la quiebra a Coto S.A. Nada puede explicar tanta brutalidad, pero vale conocer el millonario imperio de Alfredo Coto que está detrás del crimen de San Telmo.

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Don Alfredo

La facturación de Coto en 2018 fue de US$2.500 millones, según publicó el sitio webretail.news el 19 de agosto. Alfredo Coto es el dueño de la cadena de supermercados de capitales nacionales más importante del país y acumula una fortuna de u$s1.100 millones según el ranking de la revista Forbes de mayo de 2018. Son más de 60 mil millones de pesos, lo mismo que el presupuesto 2019 de toda la Provincia de Jujuy.

El fuerte de Don Alfredo, es el retail o venta minorista. La cadena tiene más de 120 sucursales en distintos puntos del país, pero se concentra sobre todo en Capital y provincia de Buenos Aires. Registra ventas anuales por más de $53.000 millones.

Promocionada como “la mayor empleadora privada de Argentina”, cuenta con más de 18.000 empleados propios y casi 3.000 tercerizados, fundamentalmente en tareas de limpieza y seguridad.

La Argentina le quedó chica

Alfredo Coto empezó con carnicerías en la Capital, antes de instalar su primer súper en Mar de Ajó, en 1987. Según cuenta él mismo, el éxito de la cadena de carnicerías que fue instalando en la ciudad a comienzos de los 70, se debió a un sistema de heladeras novedoso para la época, que permitía poner mucha carne en el mostrador sin cortar la cadena de frío.

No compraba la mercadería en el frigorífico. La sacaba directamente de la hacienda y la faenaba en su mercado. Esto le permitió competir con precios muchos más baratos. El negocio explotó. Tanto, que hoy es dueño de tres frigoríficos y en 2018 la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, ubicó a Coto en quinto lugar entre los mayores grupos frigoríficos del país.

Posee una planta frigorífica en La Matanza, Famaba, con capacidad de faena de entre 20.00 y 30.000 cabezas mensuales, de acuerdo a distintos artículos periodísticos.

En Esteban Echeverría tiene una planta de producción avícola en la que invirtió $90 millones. Comenzó abasteciendo la demanda de pollo de sus locales, pero hoy abastece a otras cadenas. Un 30 % de lo que produce es destinado al mercado interno y el 70 % se exporta a la región. Según Coto, "tiene capacidad para producir 6000 pollos por hora".

En 2018 compró el frigorífico que fuera propiedad del empresario local José Mattievich, conocido como ex Fricop. Faena 15.000 cabezas mensuales y emplea a 600 personas. Su objetivo es escalar hasta las 20.000 cabezas por mes. Vuelca alrededor del 85 % de la producción al mercado interno. Al resto lo exporta a China, Europa, Perú y Chile. Además posee cupo de la Cuota Hilton que le permite exportar carne de alta calidad a Europa. Salvo a Estados Unidos, puede exportar a todo el mundo, lo que le permite ingresos millonarios en moneda extranjera.

El país es un tembladeral y el mundo le rehúye a la idea de invertir en Argentina. Sin embargo, en plena crisis económica y política, Don Alfredo ratificó su decisión de invertir US$25 millones para modernizar la planta frigorífica rosarina.

De avanzada

Tiene 77 años. Podría ser un empresario old school. La era digital podría haberlo encontrado con el pie cambiado y su negocio podría haber sufrido consecuencias por no presentar la suficiente flexibilidad para adaptarse a los cambios. Pero no.

En junio contó sus nuevos proyectos a La Nación: “Cuando vino la competencia del exterior, nos quedamos. Ahora me dicen ’¿qué van a hacer con Mercado Libre y Amazon?’ Estamos trabajando en ingeniería en sistemas fortaleciendo Coto Digital y Coto Web".

El 58 % del mercado de alimentos de eCommerce Retail es de Coto, según contó Daniel Padín, director de Sistemas de la compañía, en una charla en la UADE. “Tenemos tres bandas de entrega -mañana, tarde y noche”, decía Padín.

“El secreto de un eCommerce es la logística” detalló. Según Webretail Coto tiene el centro de distribución de mercadería más grande de Argentina con 150.000 m2 cubiertos, en Esteban Echeverría. Tiene más de 400 camiones y barcos de su propiedad. Sin embargo, este despliegue le viene quedando chico. “¿Por qué no crecemos más? Porque no tenemos capacidad de armado y logística, es por eso que estamos pensando en generar un centro totalmente robotizado exclusivo para Coto Digital”, sentenció Padín en otra charla en la Universidad de San Andrés, en 2015.

El aprovechamiento de la tecnología en el imperio de Coto es vasto: la compañía tiene 23 restaurantes ubicados en el patio de comidas Zona Z!. Los clientes acceden a la carta y hacen pedidos desde tablets. En la cocina toman el tiempo de producción de los platos y el sistema informa a cada comensal si hay demora. No conformes con esto, según el relato de Padín en la UADE, Coto está pensando desarrollar juegos de realidad virtual.

Mucho más que una metáfora

Alfredo Coto edificó un imperio. No es una metáfora únicamente. “Comprar ladrillos”, es una forma de referirse al negocio del real estate o de bienes raíces. En 2014 desembolsó u$s125 millones por un terreno en la Bahía de Biscayne, en Miami. Días después invirtió alrededor de 20 millones de euros en la compra de un edificio corporativo en Madrid. Sobre el terreno que compró en los Estados Unidos, levanta una torre de 66 pisos con departamentos de lujo.

Para darse una idea, algunos de ellos cuestan 8 millones de dólares. Pero lo más desopolitante es el “combo” que ofrecen los Coto en sociedad con la automotriz Aston Martin. Un departamento tipo penthouse y un Aston Martin Vulcan por “solo” 50 millones de dólares.

Estos no son los únicos lugares donde Coto sembró su obra. En Dubai ya tiene oficinas propias y montó un eCommerce. “En Shangai, China, está terminada la oficina y contamos con gente trabajando allá y estamos en Alemania y Chile”, se enorgullecía Padín en aquella charla en la UADE. Coto Shanghai le vende carne a restaurantes, hoteles y supermercados chinos. Según publicó La Nación en junio, con la filial china y la de Dubai prevé superar los US$100 millones en exportaciones este año.

La verdad detrás de la góndolas

“Los empresarios no pueden echarle siempre la culpa al Gobierno, hay que evolucionar, venderle al mundo. Germán, mi hijo, llevó la carne argentina a China, sin intermediarios” declaró Alfredo a La Nación en junio. Él es el ejemplo de que "sí se puede". Sin embargo, no se priva de pedir facilidades: “Nosotros somos una familia, no cotizamos en Bolsa. Aflojen con los impuestos".

Más allá de su llanto, Don Alfredo siempre ha aprovechado sus buenas relaciones con los gobiernos de turno. Todos le decían “yo te conozco”. Cristina Kirchner llegó a compararlo con Néstor Kirchner, en la inauguración de una mega mercado en el partido de Ezeiza. “Son hombres con un enorme optimismo, una enorme confianza en sus propias fuerzas y su propio país”. Seis años después, en la inauguración de otra sucursal en la Ciudad de Buenos Aires, Macri volvió a ensalsar a Coto usando palabras parecidas: "la confianza dinamiza y pone en marcha la inversión".

¿Cómo no va a tener “confianza” si todos lo dejan hacer lo que quiere?

Coto no edificó su imperio solo. Tampoco por sus "geniales ideas" o la "innovación". Entre otras cosas, echó mano al fraude laboral de las tercerizaciones para que su personal le cueste menos, con el aval de todos los gobiernos. Ha contado con el apoyo de la dirección del Sindicato de Comercio, que ha dejado pasar todo tipo de atropellos a sus trabajadores y trabajadoras.

Además fue uno de los beneficiados por la “Ley de Aministía Fiscal”, que permitió a los grandes empresarios blanquear millones que usaban para la evasión, la especulación y la fuga de capitales. Don Alfredo quedó primero en el ranking, al “blanquear” 7.0000 millones de pesos sin tener que pagar multas ni impuestos. Pero no es la única maniobra de los Coto. La investigación de los Panamá Papers descubrió que la empresa tenía tres sociedades en Panamá y otra en Islas Vírgenes.

Una de las claves de las millonarias ganancias de Coto, al igual que las otras grandes cadenas, son los precios que imponen a los productos de consumo masivo. Al inicio del gobierno de Macri, el Sindicato de Comercio de Rosario mostró con datos indiscutibles la impresionante diferencia entre los precios a los que Coto compraba al distribuidor y los que vendía al público. En el caso del arroz era del 100% de diferencia. Pero además las remarcaciones eran muy altas. En el caso de la leche había pasado de un margen de 60% a uno de 125%. La remarcación afecta a cientos de miles de familias. Este año un relevamiento de Consumidores Libres en Coto y Carrefour mostró que de enero a agosto la inflación acumulada para la "canasta básica de alimentos" fue del 29,21%.

Esos son los precios que Vicente no pudo pagar.

Para defender todos esos negocios, Don Alfredo sabe que no le alcanza con las golpizas de sus custodios. Hace unos meses, la justicia lo sobreseyó a él y a su hijo Germán en la causa iniciada luego de haber encontrado un verdadero arsenal de guerra en un depósito ubicado sobre calle Paysandú, en el barrio de Caballito, en 2017. Tenía muchas armas y municiones, de manera totalmente ilegal.

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“Coto es una empresa y la asistencia social no es una tarea que nos corresponde a nosotros, sino a los gobiernos, a pesar de que en el último tiempo nos vimos obligados a entregar alimentos para calmar a la gente que rodeaba algunos de nuestros supermercados”, contó Don Alfredo a La Nación, luego del estallido social del 2001.

El arsenal de guerra que Coto guardaba, era la preparación para defender su imperio, ante la posibilidad de que nuevamente, alguien quisiera entrar a tomar mercadería.

Después de las PASO el hombre salió a hablar y pidió que Macri y Fernández se junten para encontrar una salida a esta crítica situación que atraviesa el país. No le está yendo nada mal, pero sabe que a la población sí. Él también tiene frescos los recuerdos de la última gran crisis.

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Ya no tiene el arsenal que le incautaron -aunque podría tener más en otro lado- pero de una forma u otra intentará encontrarle la vuelta. En 2001 forzaba a su personal a defender los locales de los intentos de saqueo con cosas como fierros y palos de hockey. La semana pasada dos custodios de una sucursal de San Telmo asesinaron a golpes a un jubilado de 70 años, con demencia senil, que se llevaba cosas sin pagar. Vicente Ferrer murió de un infarto en la vereda, después de que los custodios recuperaran la mercadería, lo azotaran y lo dejaran tirado. Queso, aceite y chocolates era todo lo que se llevaba.






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