Géneros y Sexualidades

POLICÍA CDMX

Ascenso a policías Atenea: premiando la represión

Omar García Harfuch, jefe de la policía de la Ciudad de México, hizo un reconocimiento especial a las 1,750 policías mujeres miembro del cuerpo Atenea que participaron de la represión perpetrada en la movilización por el derecho al aborto el pasado 28 de septiembre, por “ser un vivo ejemplo de disciplina, tenacidad, temple, integridad, honradez, calidez y fortaleza”. Además anunció que tendrán un ascenso.

Jueves 8 de octubre | 18:28

El Grupo Atenea, creado por el gobierno de Claudia Sheinbaum, es un cuerpo policiaco femenino, supuestamente destinado a “cuidar la seguridad de los capitalinos en manifestaciones, marchas y concentraciones masivas” en especial a “los grupos que apoyan el movimiento feminista en contra de la violencia de género y los feminicidios.” Pero el 28 de septiembre quedó claro, una vez más, que su función es totalmente contraria a la que afirma el gobierno.

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Como parte de su “agenda de género”, la jefa de gobierno creó en el 2018 el Grupo Atenea, que en un inicio estaba conformado por 450 mujeres, tres veces menos de lo que es hoy, como el resto de políticas “feministas” de Sheinbaum, este nuevo cuerpo policiaco no está ni cerca de aportar en la lucha contra la violencia hacia las mujeres y por el contrario, apunta a relegitimar las instituciones del Estado y en este caso a su brazo armado, que en el país del feminicidio y las redes de trata, ha sido profundamente cuestionado.

Según Itzania Otero, directora de la Policía Metropolitana Femenil, en una entrevista de hace un año “a partir del 5 de diciembre (de 2018) la jefa de gobierno ordenó protocolos para manifestaciones, el protocolo es bien sencillo y básico, ahora lo que el policía hace es dialogar, concertar y contener”. Esto fue repetido por Sheinbaum y Arturo Medina, subsecretario de gobierno de la CDMX, la semana pasada, en la que ambos afirmaron que el operativo policiaco desplegado el 28 de septiembre se había dedicado únicamente a “contener” y no había habido represión, cuando inclusive hay imágenes que demuestran que hubo violencia sexual contra las manifestantes por parte de policías también mujeres , lo que tira a pedazos el discurso de que por ser mujeres son nuestras "hermanas" o "aliadas".

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En dicha entrevista publicada por SDP Noticias, Otero, también conocida como “jefa Atenea”, dijo que lo que le gusta de “este servicio es que proteges a quien te violente. Nos dicen, pues vénganse de este lado y luchen con nosotras, pero también de este lado nosotras luchamos por dignificar a la mujer policía”. Pero sea a las mujeres o a los hombres, “dignificar a la policía” no aporta en lo más mínimo a las millones de trabajadoras que día a día se enfrentan a la violencia en carne propia y a la precarización laboral que es doblemente cruenta para nosotras y que también es violencia.

Distintos discursos de los medios de comunicación de la burguesía, además del propio gobierno, se refieren a las policías Atenea y al conjunto de los elementos policiacos femeninos, como “heroínas”, “luchonas, valientes y siempre con la convicción de proteger” en las propias palabras de una de ellas.

No sólo fue la movilización del 28 de septiembre, el mes pasado hubo una movilización de trabajadores del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura exigiendo el pago de salarios atrasados, estos también fueron encapsulados por el grupo Atenea.

Este reconocimiento y ascenso por parte del gobierno de la CDMX, “la ciudad de los derechos y las libertades”, es en realidad una premiación por reprimir a la par de conformar un cuerpo que le permite al gobierno llenarse la boca con palabrerías sobre “la perspectiva de género” y así apropiarse de las demandas del movimiento de mujeres para ponerlas en nuestra contra.

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Las medidas que ha implementado Sheinbaum para dar respuesta a la situación de violencia en la ciudad, desde la Ley Olimpia, la Ley para crear un registro de ADN de los agresores, la implementación de policía en el metro tras el incremento de desapariciones de mujeres, así como el propio grupo Atenea; apuntan todas a darle mayores facultades al Estado para tutelar, sancionar y reprimir.

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Es decir, ninguna de estas responde al problema estructural de la violencia patriarcal, todas buscan mayor castigo y pena para quienes violentan a las mujeres o vendernos la idea de que con más policía -esa misma que históricamente ha estado coludida con las redes de trata y el narcotráfico y que ha sido denunciada por violar a niñas, adolecentes y mujeres, inclusive por policías mujeres- estaremos más seguras.

Pero es el Estado el principal responsable de la reproducción de la violencia en nuestra contra, es el gobierno el que durante la gobierna decretó la vuelta a la normalidad mandando a millones de trabajadores a laborar sin condiciones de higiene, siendo las más expuestas y precarias las mujeres por los puestos que ocupan. Es también el gobierno el que mantiene al magisterio, con una alta composición femenina, dando clases a grupos enormes y sin las herramientas necesarias así como a las trabajadoras de la salud y la limpieza con salarios de miseria y en muchos casos subcontratadas.

Es el gobierno el que ha despedido a cientos de miles de trabajadoras estatales sin importar si estaban embarazadas o eran el principal sustento de sus casas, como es el caso de las trabajadoras de Notimex que llevan más de siete meses en huelga y que continúan siendo hostigadas por Sanjuana Martínez, que también defiende a la policía y ha ocupado a la Guardia Nacional para amedrentarlas.

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Entonces no, ni el gobierno de Claudia Sheinbaum es feminista ni tampoco lo es su policía. Las medidas que le den salida real al problema de la violencia hacia las mujeres, serán producto de la organización y movilización de estas, con una perspectiva que sea contraria a la de fortalecer a las instituciones punitivas y represivas del Estado y que más bien apunten a conquistar condiciones dignas de vida y de trabajo, basificación y plenos derechos laborales para todas las precarias, salarios móviles que alcancen para cubrir la canasta básica para las maestras, enfermeras, obreras de la maquila y demás trabajadoras; comedores, guarderías y lavaderos pagados con las enormes ganancias de los empresarios que obtienen gracias a la explotación de sus trabajadoras y trabajadores.

Además, para las víctimas de violencia, el movimiento de mujeres, en alianza con el conjunto de la clase trabajadora, debe imponer refugios transitorios, financiados por el Estado a través de imponer impuestos a las grandes fortunas de Slim, Azcárraca y demás multimillonarios del país, pero que estén controlados por organizaciones de mujeres, de trabajadores y de defensores de derechos humanos independientes al Estado y a las partidos del régimen.






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