Internacional

SINGAPUR

Arrancó la histórica cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un

La reunión tan esperada comenzó entre apretones de manos, sonrisas y frases optimistas, pero aún no trascendieron los contenidos de las conversaciones y nada asegura que la distensión perdure.

Martes 12 de junio | 08:39

El presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, iniciaron una histórica cumbre en Singapur junto a miembros de primera línea de sus respectivas delegaciones. El encuentro es trascendental ya que es la primera vez que ocurre una reunión de este calibre desde la Guerra de Corea (1950/53) que formalmente nunca concluyó.

Hubo una primera reunión a solas entre ambos mandatarios que duró unos 48 minutos y sobre la cual Trump declaró que había resultado "muy, muy bien". Kim, también en tono componedor, dijo que "los viejos prejuicios y prácticas actuaron como obstáculos en nuestro camino, pero los hemos superado y aquí estamos hoy". "Efectivamente", le replicó el inquilino de la Casa Blanca.

Posteriormente se realizó una segunda reunión de alrededor de una hora y media de la que participaron las delegaciones de ambos países integradas por los cancilleres y principales asesores. Por la parte estadounidense estuvieron nada menos que el Secretario de Estado Mike Pompeo, que fue una pieza clave de la preparación de la cumbre y se había reunido dos veces con Kim en Pyongyang, el jefe de gabinete John Kelly y John Bolton, asesor de seguridad nacional de Trump.

Del lado norcoreano, participó Kim Yong-chol, considerado uno de los más estrechos colaboradores de Kim y una de las figuras de más peso del régimen en cuanto a relaciones exteriores y espionaje. En los flancos de la mesa se situaron Ri Yong-ho, actual canciller norcoreano, y Ri Su-yong, excanciller y otra figura considerada muy cercana al líder norcoreano ya que fue embajador en Suiza cuando Kim Jong-un estudió en su niñez en el país alpino.

Al inicio de este encuentro Kim comentó que agradecía poder estar ahí para "hablar de temas importantes" y prometió que colaborará con Trump, quien aseguró: "Vamos a trabajar para resolver los problemas juntos".

Pero más allá de los gestos y declaraciones de rigor, que parecieron casi guionadas para la prensa internacional, la negociación de fondo es en extremo delicada. Kim ha conseguido por fin tener la bomba atómica y misiles para transportarla más allá del océano, convirtiéndose en una amenaza considerable para la Casa Blanca y probablemente el principal motivo por el cual Trump debió aceptar sentarse a negociar.

Estados Unidos ahora pretende eliminar la capacidad nuclear norcoreana para lo cual somete al país a fuertes sanciones económicas y mantiene una gran presencia militar junto al ejército de Corea del Sur provocando una permanente tensión en toda la península.

Corea del Norte, difícilmente pueda aceptar desarmarse sin que lo haga también su vecino del sur, lo que incluiría un retiro al menos parcial de las fuerzas estadounidenses. Conciliar estos intereses será sumamente complejo, más aún considerando que Trump, en su pelea con China (su verdadero competidor en la región) no puede dar una imagen de debilidad o ceder terreno en lo militar.

Así, probablemente la distensión no pase de unos cuantos apretones de mano para la foto.






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