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Ampliación del puerto de Manzanillo: nuevo ecocidio en puerta

La administración de puertos y empresarios buscan ampliar el puerto hacia el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán. Académicos y ambientalistas señalan que el proyecto tiene poca vida útil pero puede provocar un “deterioro irreversible” del ecosistema y afectaciones a la población.

Bárbara Funes

México D.F | @BrbaraFunes3

Jueves 30 de julio

Entre las instituciones y empresas que impulsan la ampliación del puerto de Manzanillo están la Administración Portuaria Integral de Manzanillo S.A. de C.V.

Once organizaciones ambientalistas regionales y nacionales en un comunicado explican que el proyecto incluye la construcción de un puerto lacustre para el ingreso de embarcaciones nacionales e internacionales de alto calado, así como la habilitación un patio regulador de transporte, terminales enfocadas al manejo de granel agrícola y mineral, contenedores e hidrocarburos, así como la edificación de instalaciones gubernamentales, privadas y aduaneras.

Las obras se llevarán a cabo sobre una superficie de 1,800 hectáreas e incluyen distintas etapas de dragado intensivo. Estas acciones, según las organizaciones firmantes del comunicado, “provocaría un deterioro irreversible para el equilibrio ecológico y los recursos naturales, no sólo del sistema lagunar sino también de los ecosistemas adyacentes: selvas bajas caducifolias, dunas, arrecifes de coral y pastos marinos”.

Denuncian también que, de concretarse el proyecto, no hay forma de evitar la pérdida de biodiversidad “ni la disminución de servicios ecosistémicos necesarios para el bienestar de los habitantes de la región en el largo plazo”.

Ciencia para el pueblo México, Red de defensores ambientales, Red manglares de Colima, Acción por la Justicia, A.C., Colectivo AXM Amigos por Manzanillo, Colectivo Empoderamiento Climático, Colectivo Tarántula Elementos, Cuyutlán Casa Amiga, A.C, Paseo de Las Brisas, A.C., Vigilemos Manzanillo, A.C. y Voluntad Organizada, A.C., son las organizaciones firmantes.

La vida útil del proyecto se calcula en 25 años, con una posible evaluación a los 35 años, y se prevé una inversión programada de $ 33,358,785,895. La API Manzanillo aportará un 13% con recursos de la API Manzanillo, el erario 48% y 39% la inversión privada

“Es importante reiterar que un proyecto de esta magnitud abonará a la actual crisis climática global y se enfrentará a fenómenos climáticos extremos, ante los cuales dejará vulnerable a la población e infraestructura al eliminar la protección que naturalmente brindan los bosques de manglar” denuncia el comunicado.

A su vez, señalan que en casos anteriores, como el proyecto Terminal de Gas Natural Licuado de Manzanillo, de 2006, y en un proyecto previo de ampliación del puerto, de 2004, se generaron peligros ambientales.

La advertencia de las organizaciones ambientalistas y académicos se da a conocer poco después del anuncio de que la administración de los puertos pasarán a manos de la Marina, un nuevo gesto del gobierno de AMLO para mantener la militarización de México y darle más poder a las corporaciones de uniformados.

Voracidad capitalista y devastación ambiental

En nombre del comercio internacional, altos funcionarios y empresas impulsan este nuevo megaproyecto, que traerá graves consecuencias ambientales en la región.
Una vez más, en nombre del progreso y los negocios capitalistas, se avecina un ecocidio que afectará también las condiciones de vida de la población.

La actual pandemia -y las que vendrán- se originaron en la explotación agropecuaria industrial y la devastación ambiental que orilla a más cercanía entre la fauna silvestre y los seres humanos, condiciones ambas que favorecen el paso de virus de los animales a las personas. Parece que los capitalistas no toman nota del desastre, que cuesta cientos de miles de vidas.

¿Es necesaria la ampliación del puerto? ¿Para quién? Son los empresarios quienes se benefician del comercio internacional.

Pero son los trabajadores del puerto quienes saben si de verdad es necesario hacer esto o no, y junto con la población de Manzanillo y científicos independientes del gobierno, de la oposición derechista y de los empresarios, pueden establecer las consecuencias ambientales de un proyecto como esta ampliación y su pertinencia. Sobre esa base, las mayorías deberían decidir si la ampliación se llevará a cabo o no, y de qué forma.

Como señaló Marx, el modo de producción capitalista -producción social y apropiación privada en beneficio de unos pocos- rompió el metabolismo entre los seres humanos y la naturaleza. ¿Cómo lo hizo? El trabajo humano “regula, media y controla” ese metabolismo. Esta fuerza está dominada por los empresarios que definen la producción en función de sus ganancias, dejando de lado las necesidades humanas -que incluyen conservar los recursos naturales para las generaciones por venir y que siga siendo viable la vida humana-. La producción industrial como está concebida hasta ahora lleva al desgaste de las condiciones de vida y a la devastación ambiental.

Durante la pandemia se hizo evidente que son los trabajadores quienes mueven el mundo. La fuerza de la clase trabajadora debe voltear contra sus explotadores, ya que proyectos como la ampliación del puerto de Manzanillo traerán una mayor degradación de las condiciones de vida de la población del lugar. Porque el principal virus que agobia a la humanidad es el capitalismo.






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