Política México

[TRIBUNA ABIERTA] LA CAJA OBLONGA

Algunas verdades de la 82º Convención Bancaria

Este 21 y 22 de marzo se llevó a cabo la edición 82º de la Convención Bancaria en Acapulco, Guerrero. Este evento es organizado anualmente por la Asociación de Bancos de México y reúne a directivos bancarios con funcionarios del gobierno federal.

Lunes 25 de marzo | 18:15

Muy interesante, como siempre, la tradicional Convención Bancaria en Acapulco. Aparte de ir a beber champán con jugo de naranja en el desayuno y vinos Petrus de 48 mil pesos la botella durante la cena, sueltan verdades.

La banca lista para financiar los proyectos del Peje (hoy). Banorte, el mejor posicionado en esos menesteres (ayer).

Banorte, como hemos insistido una y otra vez, posee el grueso de la deuda interna del país. Al comprar Interacciones se potenció como financista del nuevo gobierno, mientras que Azteca reparte las Becas Pinochet del señor presidente.

¿Qué hay detrás del despido masivo en Interacciones tras fusión con Banorte?

Carlos Hank González, dueño de Banorte. Olguita Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación y miembro del Consejo de administración del mismo, aunque formalmente ya no ocupe el cargo.

Eso se llama realidad, no las "pajas", dicho sea en centroamericano, de los peje-adictos y nuevos burócratas del culto político-religioso destructivo new age romo-lopezobradorista.

La nota de color la ha puesto el poeta infantil Carlitos Urzúa Macías, secretario de Hacienda y egresado del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, la súper alma máter de la patronal. Viajó al puerto por tierra en un loable ejemplo de austeridad. En el trayecto no le cayeron los Rojos o los Guerreros Unidos. Tiene fuero.

Desde el semidesierto chihuahuense, donde en la Heroica Ciudad Juárez el alcalde multimillonario Armando Cabada inauguró la más horrorosa y desproporcionada estatua del Benemérito de las Américas que se tenga memoria desde la no menos espantosa y kitsch Cabeza juarista (obra del licenciado Echeverría Álvarez, circa 1976) sita en el oriente de la CDMX. Costó un millón de pesos. Puede que más, si consideramos el seguro "moche" de por medio.

Óscar Enrique Ornelas

Nomás pa´que veyan. ¿Cómo les quedó el ojo? Business are business. Y como toda elección capitalista, la del Peje fue simple y llanamente una inversión. La más redituable (por su "legitimidad") del último cuarto de siglo en este infausto país llamado México.






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