Géneros y Sexualidades

DEBATE

Alerta de Género ¿la estrategia correcta para la lucha de las mujeres?

En un hecho histórico en México, desde el año pasado se activó la Alerta de Género para municipios del Estado de México, Morelos y Jalisco. A pesar de esta medida institucional, los feminicidios continúan y la violencia machista no cesa. Entonces ¿qué camino debemos tomar las mujeres para luchar por una vida libre de violencia?

Pan y Rosas México

México | @PanyRosasMex

Sábado 23 de abril de 2016 | 11:25

México es conocido a nivel mundial por los miles de casos de mujeres asesinadas. Desde 1993 en Ciudad Juárez comenzaron a registrarse casos de mujeres y niñas desaparecidas, torturadas, asesinadas y finalmente, desechados sus cuerpos en espacios públicos. La epidemia de feminicidios tiene al menos tres décadas perpetrándose y en la actualidad se extiende a manera de cáncer social por todo el país.

Según un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre 1985 y 2013 fueron asesinadas al menos, 44 mil 646 mujeres en todo el país y en promedio se registran siete feminicidios al día. En un hecho histórico en su tipo desde el año pasado, la Secretaría de Gobernación hizo la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género para municipios del Estado de México, Morelos y Jalisco.

A pesar de la perspectiva con enfoque de género adoptada por el Estado y sus instituciones, la propaganda que exalta la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y el presupuesto millonario destinado a los gobiernos para erradicar la violencia machista, los feminicidios y violencias contra las mujeres continúan y se recrudecen en brutalidad y saña.

Frente a esta situación desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas consideramos de vital importancia, discutir políticamente sobre cuál es la estrategia correcta para que las mujeres enfrentemos estas violencias y luchemos por nuestra vida y derechos.

Alerta de Género ¿el camino para frenar los feminicidios?

Ante el aumento y recrudecimiento del feminicidio en los últimos años, la salida política de la mayoría de las organizaciones feministas ha sido la de luchar por la declaratoria y correcta aplicación de la Alerta de Violencia de Género contemplada en la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV). Esta ley fue promulgada en 2007 y promovida por la reconocida feminista mexicana Marcela Lagarde, que en aquel entonces era diputada independiente en las listas del hoy repudiado Partido de la Revolución Democrática (PRD) -responsable la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa-.

La Alerta de Género está definida como un “conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad”. La lógica del Estado mexicano consiste en, abordar la violencia feminicida como un problema “seguridad nacional” y con ello, otorgar facultades excepcionales para la intervención activa del ejército y la declaración de toque de queda para la población con el supuesto fin de “erradicar la violencia feminicida”.

Esta salida sumamente reaccionaria propuesta por el Estado mexicano -que embona con la estrategia de seguridad basada en la militarización y la supuesta Guerra contra el Narcotráfico-, es la que respaldan muchas ONG’s y organizaciones feministas como el camino correcto para luchar contra el feminicidio y la violencia hacia las mujeres. Es decir, una salida reformista y de confianza en las instituciones, mismas que han sido cómplices y responsables de la violencia contra las mujeres.

La vía institucional ¿el camino correcto para la lucha de las mujeres?

En la década de los 90’s y en pleno auge de la ofensiva neoliberal a nivel mundial, el Estado capitalista cooptó el movimiento feminista por vía de las ONG’s y la apertura en espacios institucionales. Con esta acción el Estado apaciguó la combatividad que expresaban las mujeres en décadas previas y trasformó las estructuras gubernamentales para hacer el discurso por sus derechos algo “políticamente correcto”.

El movimiento feminista mexicano no fue la excepción. Luego de grandes luchas protagonizadas en los 60’s y 70’s, muchas militantes feministas –entre ellas Marcela Largarde– se incorporaron a cargos en el gobierno, partidos políticos y ONG’s. En los hechos abrazaron el camino del reformismo, pues renunciaron a la independencia política y a la perspectiva revolucionaria para la emancipación de las mujeres.

Hoy tras más de 20 años de colaboración y confianza en las instituciones, la estrategia reformista muestra sus límites y es impotente frente a la enorme tarea de erradicar el feminicidio y la violencia contra las mujeres. Toca a las nuevas generaciones de mujeres y feministas, sacar lecciones de las experiencias pasadas, utilizarlas en las luchas actuales y preparar las batallas futuras por nuestra emancipación.

Por una salida independiente para enfrentar la violencia contra las mujeres

Para enfrentar y erradicar el feminicidio y la violencia contra las mujeres, no podemos seguir confiando en las mismas instituciones que durante años han maquillado cifras, han dejado a los feminicidas en libertad y han legitimado dicha violencia.

Desde Pan y Rosas consideramos que es necesario conformar Comisiones Investigadoras Independientes, integradas por familiares de las víctimas, activistas contra el feminicidio y defensores de derechos humanos y que actúen por fuera del Estado. A la par de estas comisiones es necesario construir un gran Movimiento Nacional contra el Feminicidio, que pelee en las calles contra la violencia machista y del gobierno.

Desde esta perspectiva se hace indispensable que el movimiento de mujeres teja alianzas de clase con otros sectores en lucha, como los padres de Ayotzinapa, el movimiento estudiantil y el magisterio combativo. Que el dolor se convierta en rabia y la rabia en organización revolucionaria contra este gobierno machista y asesino.






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