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AGUA / MEDIO AMBIENTE

Agua, de derecho humano a lujo de unos pocos

Los conflictos a causa de la falta de agua en el país no son casuales y se cotizarán con sangre en la bolsa de Wall Street. Tienen que ver con la sobreexplotación que exige el sistema de producción actual al que urge eliminar.

Jueves 17 de diciembre de 2020

El agua parece un beneficio del que gozan quienes pueden pagarla, o robarla impunemente. Ha dejado de ser un derecho humano, arrebatado a los pueblos a través de concesiones generadas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y diversos megaproyectos en México.

Aproximadamente el 7 % de las concesiones usan el 70 % del volumen de agua que existe en México, y esto lo permite la Ley de Aguas establecida en 1992 de Salinas de Gortari en 1992, como una de las exigencia previas del capital extranjero para poder firmar Tratado de Libre Comercio (TLCAN)

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Así es que, el agua, está en manos de las grandes empresas tales como Kimberly-Clark, Femsa (Coca-Cola), Bachoco, Herdez, Lala; mineras como la candiense GoldCorp y Buenavista del Cobre, del Grupo México, o Arcelor Mittal, la siderúrgica más grande del mundo; hasta bancos como el Azteca de Salinas Pliego o el español BBVA, están entre los 3 mil 304 usuarios privados que acaparan el agua, ocupando una quinta parte del total nacional.

Es un problema de extrema gravedad que este sistema vea al agua como un recurso que, gracias a su escasez, puede cotizar en el mercado de futuros de Wall Street en EE. UU.

Aunque se dice que el país es rico, la desmesurada explotación del recurso acuífero, aunado al cambio climático y la contaminación excesiva que generan estas grandes empresas, -afectando también la tierra-, producto del modelo de producción actual, tienen a México en medio de una sequía histórica que abarca varios estados de la república, como Oaxaca, Coahuila, Durango, Michoacán, Veracruz, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Yucatán; mientras que en el Valle de México, Puebla y Morelos se presentan conflictos por el agua.

Así, la neoliberalización del agua continúa, así como el alineamiento del gobierno mexicano al establishment estadounidense y a las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El resto de la población, un 97.9 % de usuarios, debe conformarse con un 38.6 % del agua disponible para consumo humano, y es que, no existe un límite para el concesionamiento del agua, y mucho menos para la ambición de estos multimillonarios.

De acuerdo con un texto de Wilfrido Gómez y Andrea Moctezuma, investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), hay 653 acuíferos de los que 115 están sobreexplotados, de estos, 99 tienen concesiones de alguno de los llamados millonarios del agua.

Es así que, mientras es legal la extracción y sobreexplotación del líquido vital, a costa de la degradación del medio ambiente y del bienestar de la población, a quienes se niega la participación en la gestión del recurso, ante los reclamos y protestas de pobladores que necesita el agua para el consumo personal y subsistencia, el gobierno, ha usado a las fuerzas armadas para desalojar y reprimir el descontento, al grado del asesinato de dos agricultores en Chihuahua a manos de la Guardia Nacional, donde, producto de la movilización, la lenta justicia, debió encarcelar a seis agentes involucrados en el crimen, argumentando un “uso excesivo e inapropiado” de la fuerza.

Mientras, el gobierno federal, sigue operando con el uso de la fuerza contra otras manifestaciones por el derecho al agua como en Puebla y Morelos. Tal parece que es ilegal estar en contra de las decisiones diplomáticas de este gobierno, tanto como lo era para en los sexenios anteriores.

Ante la crisis actual, por el acaparamiento del recurso vital, no sólo se vuelve imprescindible la decisión de la población en el uso del agua. Sin el involucramiento del gobierno ni de las empresas, sino que es indispensable que se termine con la sobreexplotación y el modo de producción actual, ya que, a este ritmo, nos acercamos a un apocalipsis que, ese 1 %, los fraccionamientos para ricos, las grandes empresas y megaproyectos, están provocando, pues son quienes controlan el agua actualmente.

Quienes participamos tanto el Frente de Izquierda Anticapitalista (FIA), como el Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS), consideramos necesario que los trabajadores y estudiantes alcemos la voz y nos organicemos por mejores condiciones de vida, por eso levantamos la candidatura independiente anticapitalista, encabezada por Flora Aco, trabajadora reinstalada por luchar contra los despidos injustificados y la enorme desigualdad salarial entre los funcionarios y la base trabajadora.

Conoce esta propuesta y súmate para hacerla posible: Flora Aco en Facebook






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