MORAL POLÍTICA

AMLO abrió las puertas de su casa a José Antonio Meade

Como si no hubiera pasado nada, luego de 8 meses de fragor político, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador recibió en su casa al ex candidato priista José Antonio Meade, aduciendo que se requiere la unidad de todos los mexicanos.

Raúl Dosta

@raul_dosta

Viernes 3 de agosto de 2018 | 20:56

Luego de esta reunión es válido cuestionar por qué tan bien intencionados unos y otros, deseándose la mejor de las suertes. Y es que fueron 2,148 millones de pesos los que se entregaron a los partidos con registro, los que se dilapidaron puesto que, luego de llegar al clímax del 1 de julio con las largas colas de votantes, que acudieron con la ilusión de lograr un cambio de rumbo del país y de su propia economía familiar, ahora resulta que nada pasa entre los contrincantes, que los terribles acusaciones con implicaciones judiciales, quedaron en el olvido.

¿Que diferencia hay de unos de otros ex candidatos y organismos que los impulsaron? El vencedor, aún extemporáneamente, ya está haciendo los preparativos para tomar el timón que llevará la nave del país por supuestas nuevas rutas en el mar de la opresión y expoliación imperialista.

Sus grandes “enemigos” de la campaña electoral ahora adoptan un bajo perfil y están a la expectativa de que el nuevo mandatario los olvide o por ahí les brinde un poco de oxígeno. ¿Qué acuerdos hicieron AMLO y Meade en la reunión celebrada ayer? Según ellos, no tenemos derecho a saberlo, sólo a escuchar repetidamente algún slogan acerca de la “unidad por México”.

Y qué hay de las tropelías cometidas por Meade, quien fue muy cuidadoso de no embarrarse del fango de la corrupción, pero sí se le pudo identificar como la tapadera de gentes más venales como los Lozoya Austin, Rosario Robles, César Duarte, etc.

Qué hay de “estafas maestras” con el presupuesto de Sedesol y Sedatu hasta los negocios turbios con Odebrecht y sus grandes sobornos de por medio, de los desvíos de dinero del presupuesto hacendario para distribución a campañas electorales priístas con epicentro en Chihuahua.

¿Se hablaría de algo de esto en casa de Andrés Manuel López Obrador? ¿O será que fue invitado para otorgarle su “amnistía” personalizada y quedar en un borrón y cuenta nueva. No en balde el anuncio que ya nos había hecho AMLO de que iba a buscar a sus ex contendientes para agradecerles "el haber actuado con mucha responsabilidad” y trabajar en el proceso de “reconciliación nacional”? Por ello el secretario particular de Meade, Antonio Rojas, fue a visitar la casa de transición y obtuvo una cita para el día siguiente, ¡faltaba más!.

Andrés Manuel declaró luego de la reunión dijo:

“Tenemos que unirnos los mexicanos, hay que reconciliarnos para sacar adelante a nuestro querido México, y llevar a cabo la cuarta transformación”

esta ingente tarea ¿se hará de la mano de la mafia que tanto denunció?

Y para rematar nos aseguró:

"Es una persona buena, decente, honorable, ese es mi punto de vista. Fue el primero que me habló para reconocer que habíamos triunfado y desearnos que nos fuera bien porque de esta manera le va ir bien al país”

.

Y entonces, ¿todo el proceso electoral resultó una farsa?, pues resulta que personas “buenas”, “decentes” y “honorables” se disputaron el mandato del país con los peores métodos a su alcance, desde las calumnias hasta la intromisión de la PGR, es decir, del mismísimo gobierno federal.

Al parecer los grandes partidos del INE, ahora Morena incluido con una amplia presencia elctoral, tienen mucho más en común que las diferencias entre ellos, que por cierto son cada vez más difíciles de encontrar.

Por eso tanto encono electorero termina al final de cuentas en un abrazo efusivo y declaraciones autocomplacientes. Esto sucede “en las alturas”, al nivel de los altos “representantes” políticos. A nivel de tierra una enorme masa de votantes que no quieren más de lo mismo, ¿cómo tomarán estos gestos amistosos con quienes vienen de los partidos a los que dieron la espalda hartos de los atropellos de los de arriba?

Aunque no nos guste, ellos, los de arriba son muy unitarios y se perdonan la vida unos a otros. ¿no será esta unicidad-complicidad la base de la corrupción que AMLO dice que va a combatir?.

Los de abajo, los trabajadores, los campesinos pobres y pueblos originarios, cada vez con menos tierra y con mayor precarización laboral, tenemos que reflexionar y organizarnos para seguir empujando, cada vez más despiertos del letargo electoral, por una mejor vida económica y social, por ser los dueños de nuestro propio destino, y los medios de producción por cierto. Hay que organizarnos independientemente de los políticos de los partidos de los ricos para lograr nuestro sueño de voltear el orden social de cabeza, en favor de los más necesitados.






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