Mundo Obrero Chile

GÉNERO Y TRABAJO

A cien años de la igualdad de género

Un reciente estudio arrojó que las mujeres en Chile alcanzarían la igualdad de género en un siglo. La izquierda anticapitalista rebate esta visión evolutiva del desarrollo y pone como ejemplo el primer Estado Obrero, que hoy cumple cien años desde su nacimiento.

Martes 7 de noviembre | 18:57

El reciente estudio del Foro Económico Mundial arrojó que Chile aumentó en siete puestos en el ranking de desigualdad de género. El organismo estimó que en cien años las mujeres podrían alcanzar la igualdad. Desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas se oponen a la idea de que el progreso avanza de forma evolutiva en el tiempo. Hoy, a cien años de la toma del poder por parte de la clase obrera rusa, es pertinente destacar los importantes avances en materia de igualdad de género que fueron plasmados en el “Código integral del Matrimonio, la Familia y la Tutela” de 1918.

¿Cien años atrás o adelante?

Pese a que desde las calles miles de mujeres en Chile se sumaron al grito internacional de #NiUnaMenos frente a los femicidios perpetrados en el año 2016, la cifra ya ha sido superada en este año en curso. Pero un dato que cabe resaltar es que Chile tiene una participación laboral femenina comparable con países islámicos.. Aquí se esbozan algunas causas profundas de esta desigualdad.

En ese sentido, Galia Aguilera, dirigente de Pan y Rosas, profesora y candidata a diputada por el distrito 3, comparte la estimación de los cien años de atraso en materia de igualdad de género que hace el Foro Económico Mundial, no obstante, rebatió lo que considera una visión evolutiva del desarrollo, afirmando que “sí, estamos a cien años de alcanzar la igualdad de género, lo demuestra la historia, hace cien años la clase obrera se tomó el poder en Rusia y al año siguiente se convertía en el primer Estado del mundo en legalizar el divorcio, el aborto e implementar un código de familia, apuntando a que la sociedad se hiciera cargo de la crianza de los niños y el trabajo doméstico ”.

La visión Bolchevique atribuía como origen de la opresión el surgimiento de la propiedad privada, la familia y el Estado. Con el desarrollo del cultivo extensivo, permitió la apropiación y acumulación de excedente de la producción y con ello las mujeres fueron relegadas al cuidado de la familia de un hombre al cual debía garantizarle hijos para trabajar y para heredar la riqueza. Es decir, el desarrollo de este tipo de organización socioeconómica estructuralmente opresiva, fue la responsable de la caída histórica de las mujeres, que antes gozaban de respeto y prestigio social como pares de los hombres.

Hasta nuestros días, esta división social del trabajo impone a las mujeres como principal responsabilidad social el soporte de la familia, labores que realiza de forma gratuita, a través de la familia, y/ o en trabajos precarios en el mercado laboral. Los empresarios y los Estados a su servicio utilizan mecanismos de discriminación laboral, con los cuales acumulan ganancias a través de la brecha salarial de género y la feminización de trabajos considerados como roles femeninos (alimentación, aseo, cuidado de otros, salud, educación, etc).

Con la dictadura se profundizó el subcontrato, la flexibilización se fortaleció con la reforma laboral, disminuyeron las huelgas y se aumentó en cero pesos en las negociaciones colectivas del último año. Los trabajos más precarios son los de áreas de servicio, donde el 85,3% son mujeres. Por lo que no resulta casual que exista una brecha salarial superior al 30% por el mismo trabajo de un varón, tres horas de trabajo diario más que ellos (entre remunerado y no remunerado) y que el 83,5% de las mujeres reciba menos de $550 mil pesos, según datos analizados por la Fundación Sol.

La inestabilidad laboral resta autonomía económica y social, surgiendo situaciones de violencia doméstica que deben ser toleradas por las mujeres por no ver otra estrategia para solventar económicamente su núcleo familiar de forma independiente. Es por esta razón que la actual vicepresidenta Fech y candidata a presidenta en el proceso electoral en curso de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Bárbara Brito, considera que es necesaria una ley de emergencia para prevenir femicidios que garantice la autonomía económica a través del trabajo remunerado y el cuidado socializado de hijos y personas dependientes, quien manifestó que “hay recursos, pero están gestionados por un Estado que está hecho a la medida de los empresarios y los militares en la dictadura, así se explica que los aportes del cobre vayan directo a fraudes como el Milicogate”.

Igualdad ante la vida

En ese sentido, tiene total vigencia la experiencia que en febrero de 1917, en conmemoración del día de la mujer, encabezaron las obreras, quienes convocaron a exigir “Pan, Paz y abajo el Zar”, convirtiéndose en la chispa que desató una revolución que cambió la historia de la humanidad. Revolución que el 7 de noviembre (en el calendario occidental) del mismo año, abría paso a los trabajadores y trabajadoras a dirigir por primera vez la gestión de su propio Estado.

El liberar a las mujeres de las cadenas del trabajo doméstico para abrirles paso al mundo laboral, político, artístico y cultural, motivó la promoción de la socialización de las labores domésticas. En el Estado Obrero fueron una realidad los comedores públicos, los centros de cuidado infantil, el acceso a la educación, el mismo salario por el mismo trabajo, el divorcio, el aborto legal y gratuito.

Es pertinente dar a conocer la historia de la Revolución Rusa que el Stalinismo sepultó. Es preciso decir que el desconocimiento de esta importante experiencia histórica guarda una intención económica: la negación a través del argumento esencialista de que “la desigualdad de género es lo natural” aporta a mantener y reproducir una estructura social que concentra la riqueza en pocas manos, a costa de la degradación social y económica de la mayoría de la humanidad, ese es el resultado de más que cien años de gestión de Estados al servicio de las patronales.

Ad portas un nuevo 25 de noviembre, "Día contra la violencia hacia las mujeres", para esas miles que han dicho: “¡basta!” ponemos en sus manos información vital que servirá para prepararse y enfrentar la resistencia violenta que habrá por parte de quienes han lucrado de la opresión femenina. Hacer carne Ni Una Menos será un parto desgarrador, y apostamos a que dé a luz, como decía Lenin, la igualdad no solo ante la ley, sino ante la vida.






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